Estuvimos en... jardin de la croix

Published on julio 27th, 2017 | by Jorge Fernandez

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Crónica Be Prog! My Friend 2017 (sábado): …construyendo leyendas.

Pincha para leer la crónica de la primera jornada del Be Prog 2017.

Van cayendo los muros de los prejuicios, a la vez que se construyen y consolidan sólidas carreras, algunas convertidas ya en verdaderas leyendas de la música, otras que pronto lo serán si continúan por el mismo camino.

Los encargados de representar el panorama nacional (uno de los pocos peros que se le pueden poner a esta edición del Be Prog es la menor presencia de bandas nacionales, cuando hay un buen puñado de ellas que se amontonan a sus puertas pidiendo a gritos una oportunidad) fueron Jardín de la Croix. Y no pudo haber mejor embajador.

Paso a paso van conquistando el territorio prog nacional, como si llevaran 17 años planeando la invasión. Llevan un año de locura, presentes en muchos eventos de gran renombre. Como nos comentaban recientemente, con Circadia han conseguido el equilibrio buscado entre melodía y técnica, y quienes ya les vieron en el Download o en el Primavera Sound ya avisaban de lo brutal de su directo.

Si bien en estudio su sofisticado sonido parece más melódico y refinado, el directo es potentísimo, con una intensidad de los cuatro músicos digna admirar. Desde el primer tema, Seventeen years to hatch an invasion hasta el último Colorado Spring (con final de Talking with Planets) consiguieron enganchar al público, en gran parte seguidores de la banda. Mención especial a Green Architect, uno de mis temas preferidos, y que en directo creció muchos enteros.

El público ya estaba animado. Continúa la edición de los eventos.

Y el siguiente era uno de los más esperados por mí: Devin Townsend Project tocando íntegro uno de sus discos míticos, Ocean Machine: Biomech, con ocasión de su 20 aniversario. Y tocarlo en España además le traen recuerdos especiales, ya que fue grabado en Málaga, como recordó a la audiencia.

La actuación fue perfecta (segunda ocasión que veo a Devin, también en Be Prog, y aquella ya fue buena). Aun con 15 minutos de retraso por una avería técnica. Ni con esas. Devin lo manejó de una manera impecable (aquí podéis verlo): con humor, hablando con el público, bromeando, tocando riffs de Malmsteen, Judas Priest, etc, y con respeto, ni un solo reproche a nadie. Nunca he visto tanto carisma y profesionalidad sobre el escenario. A cualquier otro artista el público se le hubiera terminado echando encima.

Esos 15 minutos quitaron tiempo para que sonara algún otro tema que debían tener preparado, pero afortunadamente el Ocean Machine pudo sonar al completo. Quizás extramotivados por el parón, Devin y su banda dieron el concierto más redondo que recuerdo en todas las ediciones a las que he asistido del festival. Desde la primera nota de Seventh Wave, el sonido fue magnífico, dejando de lado tantos arreglos y coros del álbum y mostrando un sonido mucho más contundente y directo. Devin, arropado a la perfección por su banda, se erigió como uno de los mejores frontman de la actualidad: pura teatralidad en cada gesto, carisma, cercanía con el público, una asombrosa capacidad vocal que le hace llegar a cualquier tipo de registro con una naturalidad pasmosa y un dominio de la guitarra al nivel de los grandes. Con Life todo el público estaba ya contagiado de pura vida y vitalidad. Uno de los momentos que perdurará en la memoria de todos los asistentes: la voz de Devin elevándose sobre el escenario, mostrándose incontenible en los compases finales de The Death of Music…qué gran espectáculo!. Gracias Devin.

Sinceramente, salir después de una actuación como esta es ponerte en un gran aprieto. Pero tranquilos, aquí está Anathema.

Parecen ser la banda fetiche de la organización, a los que le une una relación muy especial (actuaron en ediciones pasadas y el evento de presentación de esta edición, bien como banda, bien como show en solitario de Vincent Cavanagh). Y no tengo ninguna duda de que estarán muy pronto de vuelta como cabezas de cartel absoluto. Y por derecho propio.

The Optimist no es mi disco preferido, ni esta fue la mejor actuación que les he visto, e incluso dos de mis canciones favoritas se quedaron fuera del setlist (Angelica y Flying), pero es que tienen un directo fabuloso, y están construyendo una discografía de la que pocos pueden presumir.

Con Anathema pasamos de la alegre vitalidad de Devin a sumergirnos en la melancolía, de la que se han hecho dueños y señores. El show tuvo un buen balance entre los temas de su nuevo trabajo y sus grandes clásicos, con Untouchable (Part 1 & 2) encabezando la actuación para deleite de los asistentes. Los nuevos temas, como Endless Way, The Optimist, Springfield, mantienen muy bien el tipo y mejoran mucho en directo. Eso sí, la respuesta del público es mucho mayor en temas como Dreaming Light (Daniel Cavanagh confesaba que era su tema favorito) o A Natural Disaster, tema con que se alcanza uno de los momentos mágicos de la noche, en el que piden que se apaguen los focos del escenario y la noche queda iluminada con las luces de los móviles de los fans.

La voz y presencia de Lee Douglas realza cualquier tema en el que aparece, y a mi entender debería tener un mayor peso en los directos de la banda, ya que aporta ese plus de sensibilidad y delicadeza que parece que buscan en esta etapa de su carrera. Vincent adquirió mayor protagonismo que en anteriores actuaciones, muy comunicativo y enérgico, alternando voz, guitarra, bombo y por supuesto su gran momento al que ya nos tiene acostumbrados con Closer. Una gran actuación, íntima y emotiva.

Llega el turno del Sr. Ian Anderson. Rodeado de una más que solvente banda, el incombustible Ian está recorriendo el mundo con la gira The Best Of Jethro Tull, donde da un repaso a los grandes clásicos, ya universales, de la banda con su original mezcla de folk y rock.

Para mi su música siempre ha quedado muy lejos, por lo que ésta era una ocasión única para comprobar de primera mano cómo sus históricos melodías han soportado el paso del tiempo.

Lo primero que sorprende es el buen estado de forma de Ian, muy activo en todo momento, y comunicativo con el público, sin parar de contar historias y deleitar a los presentes con sus clásicas posturas. Pero lo que realmente me asombró fue la calidad del sonido y la maestría con que, tanto Ian como el resto de la banda, consiguen que las canciones suenen actuales sin perder un ápice de su estilo folk.

Como no podía ser de otra manera, el show comienza con Living in the Past, dando buena cuenta de sus grandes clásicos: Thick as a Brick, Sweet Dream o la mítica Aqualung. Todos los miembros de a banda tuvieron ocasión de lucirse en algún momento, Ian los presentó entre bromas y anécdotas pero con enorme respeto. Desde luego gracias a todos ellos y al buen quehacer de Ian la puesta al día de sus temas resultó de los más gratificante. Seguro hizo las delicias de los más mayores mientras se ganaban también el respeto de los más jóvenes.

Todo en su actuación fue sobresaliente. Su voz ya no le permite hacer ciertas cosas, pero hábilmente adaptaron las canciones a sus posibilidades actuales, con lo que el resultado fue más que satisfactorio para el público. Tampoco pasó desapercibido el guiño a los fans españoles tocando en el encore Locomotive Breath, censurada en su día y eliminada en su día del álbum Aqualung. Bravo Ian Anderson.

La edición de los eventos llega a su final, con una de las bandas de moda del momento: Leprous. Be Prog les debía una actuación acorde a su altura, en escenario grande y a horas triunfales. Y Leprous lo agradeció con el un Show By Request, donde los fans eligieron el setlist con sus votos. Y triunfaron.

El hipe que hay con ellos es grande, pero está más que justificado. Su música es rompedora, han logrado crear un sonido único y diferente, pero es en el directo donde se están labrando su leyenda. Había mucha expectación entre el numerosísimo público que les esperaba a esas horas de la noche. Para mi es la cuarta vez que los veo, y la fuerza de su directo volvió a dejarme con la boca abierta.

La votación formó un setlist bastante original (aunque yo particularmente esperaba la inclusión de alguna joya desconocida para el público, como White), en el que Bilateral tuvo mucha presencia, igual que Coal, en detrimento de The Congregation, lo que da idea de la fidelidad de los fans, que llevan enganchados bastantes años a sus temas.

Desde la inicial The Valley el público se entregó completamente. La banda, como siempre, se vació y dejó todo lo que tienen en el escenario. Estos chicos son puro espectáculo, derrochan energía (tened en cuenta que sólo unas horas antes Einar estaba tocando en un festival vecino con Emperor). Cualquiera lo diría. Todos ejecutan su papel a la perfección. Aun así mi atención siempre se la lleva Baard Kolstad, un batería para quien los fabricantes van a tener que inventar anclajes especiales. Sé que destacar a un jovenzuelo en un festival en el que ha participado Portnoy puede parecer osado, pero estad atentos a su progresión, no parece tener límites. Fuerza, técnica y naturalidad para la batería a raudales.

Tienen una larga carrera por delante, y puntos de mejora (Einar tiene que encontrar la forma de llegar con holgura a los registros vocales más exigentes…o eso, o traerse al cuñao), pero su directo ya es uno de los mejores de las bandas jóvenes.

Para regalo de los presentes, tocaron en directo por primera vez From The Flame, el primer adelanto de nuevo álbum Malina. Y en directo es una brutalidad, funciona a la perfección. Si esa es la línea de todo el trabajo…tenemos Leprous para rato.

El show se cierra con un épico Contaminate Me, con el público totalmente entregado. Y al terminar, luces fuera y gran ovación. Algún incauto se marchó, pero la mayoría seguimos ovacionando y exigiendo la vuelta al escenario de Leprous, hasta que finalmente se produjo. Creo que hace muchos años que no veo un bis de verdad, que realmente no parecía estar programado. Ante la enorme aclamación global, tuvieron que salir al escenario de nuevo y tocar Slave ante una afición tan insistente. Grandes. Leprous y el público.

En resumen, creo que en 2017 hemos asistido al cartel más equilibrado de cuantas ediciones se han hecho, en el muchas de las bandas podrían haber sido cabeza de cartel sin ningún problema. Un cartel en el que sigue apostando por la variedad de estilos y la apertura de mentes. Un festival que lucha por convertirse en un referente mundial dentro del prog. Y va por buen camino (o progresa adecuadamente, que dirían otros).

Dentro de la cazuela del prog caben muchos ingredientes, y una vez más Be Prog demuestra que no desentonan, sino que el resultado final se ve enriquecido. Si en la primera jornada Ulver, Marillion, Portnoy y compañía se encargaban de tirar por tierra muchos de nuestros prejuicios, en esta segunda jornada Jardín de la Croix, Devin Townsend, Anathema y Leprous siguen dando pasos agigantados para convertirse en la leyenda que ya es Ian Anderson y sus Jethro Tull.

 

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Aficionado a la música. He escuchado cosas que no creeríais.



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