Crónica: Rise of the Northstar y Fallen at Dawn en Madrid

El pasado jueves 25 de abril, los fans del hardcore, el beatdown y el metal más groovy tuvimos una cita con ciertos parisinos. Los enmascarados Rise of The Northstar, enamorados de la estética popular japonesa y del hip-hop noventero americano, pasaron por la capital española de la mano de Bring The Noise como parte de su gira europea Crank It Up! Con ellos compartieron escenario los madrileños Fallen at Dawn, siendo un orgullo para la escena madrileña con su rompedor metalcore. 

Los madrileños también saben liarla

Llegar con la lengua fuera a cualquier sitio es desagradable. Esos sudores fríos que te bajan por la nuca cuando te das cuenta de que el metro no va a ir más rápido porque tú tengas prisa…te ponen los pelos de punta. Esa sensación de descontrol e impotencia fue la que tuve el jueves de camino al concierto de los franceses Rise of the Northstar, y no por perdérmelos a ellos sino por no llegar a ver el set de los madrileños Fallen at Dawn de principio a fin. 

Crucé la puerta de Changó, el lugar del encuentro, a las 20:28. Ellos empezaban a las 20:30. Sin periodo de aclimatación a una sala casi llena hasta los topes, saqué mi cámara y me adentré en las profundidades de la pista todo lo que pude. Gracias a la generosidad del público, que llevaba horas esperando y cogiendo sitio para verles, pude hacerme un hueco en el diminuto mar de gente que conformaba la audiencia de la pequeña sala madrileña ese día. 

Con suerte, el primer acorde sonó exactamente en cuanto encontré mi lugar deseado entre la audiencia. Enseguida, un cúmulo de sensaciones amplificadas se apoderó de mi cuerpo. Nostalgia, rabia, disfrute, felicidad, tristeza. Orgullo. Subidos al escenario se encontraban Jimmy, Alberto, Carlos y Dani, cuatro colegas de Madrid que llevan dándolo todo desde 2017. 

Con su metalcore de fibra sensible, brutales riffs y guturales venidos de lo más profundo de las entrañas, esta banda hizo temblar Madrid mucho antes que los franceses. Con un público entregado absolutamente al corto espectáculo de los madrileños, los cuatro integrantes de la banda dieron su concierto como si fuese el último. Enérgicos, agradecidos y sonando espectaculares en directo tocaron temas clásicos de su repertorio como Koi o Track 9, además de singles más nuevos como Misery. Un comienzo redondo a una noche prometedora.

La nueva revolución francesa de alma nipona

Eran las 21:30 y, después de un descansito para fumar, volvimos a adentrarnos en la boca del lobo: una Sala Changó vendida al completo tan solo tres horas antes de la apertura de puertas. Maniobrando entre la muchedumbre volví a encontrar un hueco, esta vez mucho más apretado, frente al escenario. Aunque no me mantuve en el sitio mucho tiempo. Como sardinas nos movíamos todos al unísono, al ritmo del prominente bajo de Yuro y de los medidos aporreos a la batería de Phantom. 

Era el ritmo el que nos hacía bailar, pero la entrega de Vithia con el público ayudó a que saltáramos más alto. Como una masa homogénea nos desplazábamos cada vez más hacia delante, estrujándonos los unos a los otros entre risas ante la enérgica locura que nos traían los franceses, especialmente el vocalista. Este directo fue uno de esos en los que te arrepientes de tener que llevar la cámara a cuestas.

De principio a fin, lo dimos todo todos. Desde los cinco músicos subidos a ese escenario, hasta las 1200 personas en la pista. Una energía muy natural emergía desde las alturas de ese iluminado escenario, pero al pararme a observar con más atención, dejando de seguir la inercia del evento, pude darme cuenta de lo muy trabajado que estaba el espectáculo. 

Todos y cada uno de sus movimientos estaban coreografiados, con mezclas entre canción y canción para hacer el concierto lo más dinámico posible. Esa es la magia (o mejor dicho, el mérito) de esta banda francesa: su capacidad de hacer de sus directos un espectáculo caótico, brutal, inigualable y en el que si pestañeas te pierdes algo. Su música es buena, pero a veces repetitiva, por eso en directo ganan tanto. Su presencia es un importante factor de la marca Rise of the Northstar, lo supe cuando les vi en el Resurrection Fest 2023 y lo confirmo ahora. Nada como presenciarles en vivo. Una experiencia especial dentro de la escena. 

Comenzaron fuerte con The Anthem, para seguir con un repertorio que no miraba mucho al pasado, solo lo suficiente. La mayoría de su setlist estuvo compuesta por temas de su último trabajo Showdown (2023), como Shogun No Shi, Crank It Up, Rise o One Love. Bueno, realmente todos menos Golden Arrow. Pero no se olvidaron de recordar sus clásicos, como un muy celebrado Here Comes The Boom de su segundo disco The Legacy of Shi (2018) o el coreado Again and Again de su primer LP Welcame (2014). Cuando digo que las paredes de la sala casi se caen esa noche, no exagero.

Setlist 

  • The Anthem
  • Showdown
  • Raijin
  • Kozo
  • Shogun No Shi
  • Here Comes The Boom
  • Nekketsu
  • Bosozoku
  • Welcame (Furyo State of Mind)
  • The Awakening
  • Third Strike
  • One Love
  • Clan
  • Crank It Up
  • Samurai Spirit
  • Rise
  • The Legacy of Shi
  • Again and Again

Los franceses consiguieron mantenernos en vilo sin pensarlo durante una hora, mientras enajenados saltábamos, gritábamos y hacíamos headbanging como si nadie nos estuviera mirando. Una noche divertida, en resumen, en la que me quedé con la espina de no poder meterme en el mosh pit constante del centro de la pista. Lo dejo para la siguiente, que espero llegue más pronto que tarde.