Crónica del concierto de Ichika Nito y Sergio Rivas en la Sala Nazca de Madrid

El verano en Madrid es difícil de llevar, y mucho más cuando experimentas tremenda ola de calor que te manda a encerrarte en casa a persiana bajada. Pocas cosas te pueden animar a salir al calor infernal de las calles madrileñas a 40 grados a la sombra, pero una de esas cosas es un concierto del japonés Ichika Nito de la mano de Madness Live. 

La sensación viral del lado más tierno y melómano de Internet aterrizó en Madrid el pasado miércoles 31 de julio para dar su segundo concierto en nuestro país, tras su debut en Barcelona el día anterior. Compartió escenario con el artista local Sergio Rivas, y convirtió la humilde sala Nazca en un improvisado auditorio donde sus punteos llenaban el silencio causado por la admiración del público.

Sergio Rivas y todo lo que ofrece la música

La noche comenzó con la sorprendente actuación de Sergio Rivas, un guitarrista, productor, cantante y artista conceptual que con sus seis cuerdas y una buena pedalera nos llevó a todos de viaje. Con su tacto surcamos la ambivalente atmósfera de su nuevo trabajo A Day in My Consciousness (2023), un álbum que refleja los muchos mundos que la música nos puede ayudar a descubrir. 

Ser buen músico es conocer tu instrumento todo lo posible, pero comprender que siempre te quedarán cosas por descubrir. Ser buen músico es no perder la ilusión por querer escuchar más allá de los acordes. Sergio no solo conoce sus seis cuerdas y las domina, sino que ha hecho de su proyecto una oportunidad para exprimir todas las posibilidades que estas le otorgan, y su primer álbum es el resultado de ello. 

En esta noche tan especial para el músico español, pues ser el acto que abre el espectáculo de una sensación de la guitarra como Ichika Nito no es pequeña hazaña, Sergio Rivas tocó algunos temas propios como Overture o Reflection. Temas en los que pudimos escuchar inspiraciones, influencias y guiños en los tonos de su guitarra, en cambios en el tempo o en silencios poderosos y perfectamente medidos.

Tal vez un bending con un backing track melódico y atmosférico nos recordó a David Gilmore, o tal vez a Animals as Leaders en una de sus secuencias de frenada y arranque. 

Siempre desde la cercanía y la humildad, Sergio agradeció a todos los miembros de la audiencia su presencia y su apoyo. Se despidió con Gargantuan, la canción más disruptiva sonoramente de la noche pero que me catapultó directa a mis raíces más metaleras, que introdujo con una dulce interpretación de la pieza Clair de Lune de Debussy, con un punteo brillante como si gotas cayeran en agua.

Ichika Nito, el entrañable e hipnótico virtuoso

Hay mil maneras de definir al japonés Ichika Nito, desde math rock hasta neo-soul pasando por rock progresivo, rock alternativo o incluso lo-fi. Mil y una cajas que desde los medios nos encanta diseñar para meter a artistas en ellas y hacernos el trabajo más fácil. Bien, pues tras ver en directo de qué se trata el fenómeno del guitarrista nipón, yo votaría por desistir. 

Ichika es uno de esos artistas cuyo talento innato, sin dejar de reconocerle su inmenso trabajo y esfuerzo, le permite hacerse un hueco en la industria de una manera muy orgánica, como si ese hueco hubiese estado siempre libre para él. Su sonido, único, limpio y brillante, es irremplazable en un mar de músicos técnicamente dotados, pero sin la misma sensibilidad. 

El pasado miércoles, la madrileña sala Nazca albergó una demostración en carne y hueso de esta sensibilidad que caracteriza a Ichika Nito, quien entre broma y chascarrillo sobre su paso por España afirmó que, para sorpresa de muchos usuarios de la red, es un ser humano y no un robot o IA. Y lo cierto es que cuesta creerlo, pues su dominio del instrumento es exacto. 

El japonés dio un concierto de 18 canciones, separadas por bloques entre los que hacía alguna improvisada intervención mezclando su humilde inglés con palabras sueltas en español y algún que otro intercambio en su lengua materna con un integrante del público en primera fila cuya pasión era everything-Japan. Entre risas y sonrisas inocentes, el japonés pudo hacerse entender y con su amistosa cercanía rompió la barrera artista-público haciendo de su actuación algo íntimo y más especial si cbae de lo que era en un comienzo.

Tocó una amplia selección de su repertorio, canciones como Awakening, The World is still Beautiful o Moonfall, tocando desde los extremos más sensibles a los más movidos. Una selección equilibrada, que dejaba ver su virtuosismo mientras celebraba la belleza de lo alegre y lo sencillo. Acompañado ocasionalmente de backing tracks, otras veces él solo sentado en su inamovible silloncito, Ichika Nito aprovechó su paso por Nazca para dar una masterclass en la versatilidad de la guitarra, un instrumento “sugoi” en sus propias palabras. 

Cerró con una segunda entrega de su aclamada i miss you, que a petición suya fue coreada por la audiencia tras un breve encore. Con ella dio por terminada la experiencia, y al desvanecerse tras la cortina negra del escenario, Ichika Nito se llevó consigo la magia que su guitarra había desprendido.