Maud the Moth, el proyecto en solitario de la pianista, cantante y compositora Amaya López-Carromero, nacida en España y afincada en Escocia, anuncia su nuevo álbum, The Distaff.
Amaya ha utilizado durante mucho tiempo el manto de la polilla Maud como alter-ego, un conducto similar a una sesión de espiritismo para explorar temas como el desarraigo, la identidad y el trauma. La rueca, en particular, hace referencia al palo o huso en el que se coloca la lana o el lino para hilar, y es un objeto que históricamente se ha utilizado en múltiples culturas como símbolo de la «mujer virtuosa» un ideal autoritario en torno al cual gira gran parte del trauma que rodea a lo femenino.
El álbum adopta la forma de una especie de autobiografía autorreflexiva y surrealista. Se inspira en parte en el poema homónimo de la poetisa griega Erinna, que lamenta la pérdida de individualidad y autonomía de su amiga a cambio del matrimonio y, por tanto, de la seguridad y la aceptación social.
El álbum existe en un mundo etéreo pero violento de superposiciones estéticas en el que el tiempo se detiene y el folk ficticio y reimaginado se sienta a la mesa con el habitual menagerie sónico de Maud the Moth. Es el resultado de toda una vida de obsesión por el sonido y la música, donde los atisbos de género musical ofrecen una visión de los intereses artísticos de Amaya y su participación en la escena underground europea durante muchos años, en bandas como Healthyliving.
![]()
Más pesado, oscuro y expuesto que cualquiera de sus trabajos anteriores, cuenta con la participación de artistas de gran talento, como Seb Rochford a la batería, Alison Chesley al violonchelo, Fay Guiffo al violín y Scott McLean a la guitarra, el saxofón y el sintetizador.
Escrito y arreglado por Amaya, con algunas aportaciones posteriores de los colaboradores mencionados, el álbum presenta nueve temas escritos originalmente en su totalidad en piano acústico como piezas de voz acompañada, al más puro estilo cantautor. El álbum fue coproducido y grabado por Scott y Amaya en diferentes estudios del Reino Unido entre enero y julio de 2024, en un proceso que comenzó poco después de la pandemia de 2020 y terminó junto a las grabaciones del álbum, en un proceso detallado, orgánico y a veces obsesivo dirigido principalmente a capturar la dinámica natural y la expresión de la interpretación libre. The Distaff fue mezclado en su totalidad por Scott y masterizado en Abbey Road por Alex Wharton.
A pesar de nacer de un punto de vista muy personal, el álbum carece de un narrador concreto y fue concebido casi como un ajuar sonoro, donde la punta de aguja, las sedas y otras reliquias familiares se han cambiado por recuerdos fuera de lo común de la España rural junto a los viñedos, disputas familiares, viejas historias de dolores de guerra, rupturas generacionales y, finalmente, el conflicto de la emigración y el distanciamiento.
![]()
Las canciones pintan escenas pastorales distópicas que evolucionan a lo largo de un día ficticio fuera del tiempo y de lugares coherentes y donde la imaginación (a menudo el único relato que sobrevive de acontecimientos traumáticos y de la luz de gas) se ha vuelto indistinguible de los hechos. The Distaff intenta reconocer traumas pasados, comprender y procesar algunos de los aspectos más difíciles que han contribuido a oscurecer el yo y ofrecer un cierre y un consuelo a través de la catarsis creativa.
Una desconcentrarte intro llamada Canto de Enramada, abre este disco de la española afincada en Escocía, Amaya, cualquier aldea perdida me sirve para llevar a cabo esta tradición al extremo.
Golpes perturbadores y sonidos eclécticos adornan al piano, instrumento escogido por la vocalista para mostrarnos su escondite, A Temple In The River es un pasaje entre desgarrador, lírico, romántico y desolado, la historia nos construye ese inestable templo arremetido a base de tambores.
Unos alegres pajaritos nos anuncian la llegada de Exuviae, tengo claro que el piano y esa melancólica voz a punto de quebrarse van a ser las constantes en su trabajo en solitario. Interpretó el tema como una suave tela mecida al viento antes del amanecer, el momento más oscuro de la noche es justo antes de amanecer, perfecto para despojarse corpóreamente de todo.
Los temas fluyen unos con otros sin entrecortarse, agradecer que la duración no exceda la normalidad. Burial Of The Patriarchs podía haber sido un poco más dolorosa y punzante, el mensaje de todas formas queda claro y las percusiones que acompañan la voz y el piano de Amaya lo refuerzan. Sororidad y empoderamiento.
Siphonophores augura más sentimiento de cantautor siniestra pero lánguida. Me encuentro flotando, dejo que la corriente me lleve aún sin ver el destino, el camino es mostrado borroso, pero con esa luminiscencia propia del ser al que el tema va dedicado.
El siguiente tema retuvo toda mi atención por la poca sonoridad y su significado tan poco glamuroso. Despeñaperros y sus casi diez minutos me hacen subir y bajar a través de sinuosos pulsos de teclas. Cabe destacar los altos tonos que nos da Amaya sin apenas inmutarse. De nuevo usa una base rítmica para infligir potencia y autoridad. Espacios sin sonidos dentro del tema trastocan el ritmo, no sé si ha acabado o sigue, la letra tampoco ayuda ya que no lleva ritmo suficiente.
Hemos pasado a O Rubor sin impresión, sin vergüenza y sin turbación alguna y cuando decido rendirme a este nuevo tema percibo que es otro, Fiat Lux, extraño título para esta continuación sonora, porque no veo el significado literal en ningún pasaje por más que lo busco.
El tema que cierra el disco Kwisatz Haderach parecía que entraba en tromba, engaña y reverbera y retumba y perturba. El significado de la expresión es El camino más corto, me pregunto hacia qué. Lo desconocido, el macho…Frank Herbert y su saga Dune tienen la respuesta, búscala tú mismo.


