The Ocean publican su nuevo disco Solaris y actuan en el Be Prog My Friend, Robin Staps nos lo cuenta.

-Hola Robin, ¿Cómo estás?

Bien, he estado una semana de vacaciones tras el Pelagic Fest y ahora volviendo a la rutina poco a poco para empezar con la promo del disco.

-Solaris, ¿Cómo va ese lanzamiento , cómo está siendo ese feedback por parte de vuestros seguidores?

Ha ido muy bien en general hasta ahora, la gente parece entusiasmada por escuchar este nuevo disco, que es el comienzo de un nuevo capítulo para nosotros como banda. También nosotros estamos entusiasmados de que por fin salga, ha sido un largo proceso.

Las ideas originales de las canciones se remontan a 2021, el año pasado, con la nueva formación, las retomamos y empezamos a transformarlas. Realmente han cambiado mucho a lo largo de este último año, especialmente con la incorporación de los dos nuevos vocalistas.

Hacer este disco ha sido un largo proceso, no podemos estar más contentos de que por fin vea la luz.

-Precisamente el día del lanzamiento tocáis en Barcelona en el festival Be Prog My Friend.

Si, es casi como una fiesta de lanzamiento no oficial del disco, es muy emocionante. He oido cosas muy buenas de este festival y tengo muchas ganas de descubrirlo. Es la perfecta ocasión para celebrar Solaris con el público de Barcelona, que siempre es increíble, es una de nuestras ciudades favoritas para tocar cuando salimos de gira.

-¿Tocaréis alguna canción de Solaris?

Tocaremos una buena parte de Solaris si, junto con canciones antiguas. Obviamente el enfoque principal de la próxima gira es nuestro nuevo trabajo. Aún no hemos decidido si lo vamos a tocar entero o haremos un variado repertorio, veremos por donde nos lleva este nuevo proyecto.

Seguro que tocaremos alguna de las canciones que la gente ya conoce como Light Pollution y Belligerence. Deberíamos tocar también Última esperanza que ha sido la más reciente. Somos cabeza de cartel y tenemos bastante tiempo en este festival, como ya sabeís nuestras canciones son muy largas, normalmente tocamos 7 temas y eso ya es hora y media de música, después de 25 años de años como banda a nuestras espaldas, tenemos mucha música para tocar ahí fuera. 

Ahora mismo queremos centrarnos en nuestros capítulos más recientes que son los que sentimos más frescos e importantes.

-Has comentado acerca de la nueva formación, cuentanos un poco como ha sido todo.

Conocí a Lain y a Enrico, por casualidad el año pasado, Lain era amiga de Jovi una compañera de Pelagic Records, acabaron en mi casa en un cena que siempre organizamos con el equipo de Pelagic. A Enrico lo conocí a través de Marco, uno de nuestros nuevos guitarristas, conocía a la banda y quería hacer una audición, escuché a su antigua banda, Dark Side, Bright Side, que sacó un álbum infravaloradísimo durante la pandemia. Enrico era el vocalista de esa banda, me interesé por sus voces e inmediatamente imaginé que encajaría a la perfección en The Ocean. Empezamos a quedar para tomar algo por Berlin, conocernos y hablar sobre este nuevo capítulo. Tras el Hellfest, que fue el último concierto con la formación anterior, nos pusimos a trabajar en Solaris casi de inmediato. 

Nos lo tomamos con calma entre junio y julio del año pasado y enero de este, han sido unos 6 o 7 meses para acabar con las grabaciones, voces incluídas. Las voces fueron lo que más tiempo y energía requirió. Ha sido un proceso muy pausado, con tiempo entre medias para pensar y reflexionar, eso ha sido importante.

También teníamos que conocernos entre nosotros, al fin y al cabo éramos todos personas nuevas en las vidas de los demás, el proceso creativo ha sido enriquecedor y era importante no tener prisa, tomarnos nuestro tiempo.

-Habeís grabado en los legendarios estudios Hansa de Berlin ¿Sentisteis la presión o la magia de estar en la misma sala donde trabajó David Bowie, por ejemplo?

Presión nada, magia, mucha.

La presión solo venía por los plazos. Me refiero a que el tiempo siempre es demasiado corto en el estudio, y especialmente en ese lugar, que tenía tantos instrumentos geniales a la vista, un montón de teclados analógicos antiguos que no podíamos ignorar. Íbamos a grabar baterías principalmente, pero al final pasamos mucho tiempo grabando todos los instrumentos maravillosos que encontramos allí con Enrico, que también es un pianista muy talentoso y con formación clásica.

Así que le quitamos mucho tiempo a la grabación de las baterías para hacer eso. Por tanto, hubo bastante presión con el tiempo. Pero aparte de eso, el lugar en sí sencillamente tiene una vibra maravillosa. Es un sitio súper relajante, algo que también se debe al equipo profesional y genial que nos asistió allí. La sala ni siquiera es tan espectacular, es una estancia con el techo relativamente bajo, pero tiene una forma buenísima y suena increíble.

Y sí, el legado del lugar lo respiras en cuanto estás allí. Es una locura pensar en quién ha grabado discos en ese sitio. Definitivamente fue un momento muy especial para nosotros y una gran oportunidad poder grabar un álbum allí.

Este álbum estaba pensado para ser el siguiente después de Phanerozoic II, y las ideas originales de las canciones no han cambiado mucho desde entonces. En su momento decidimos centrarnos primero en Holocene porque se compuso más o menos al mismo tiempo de forma imprevista. Nos hacía mucha ilusión hacer un disco un poco más centrado en la parte electrónica. Pero Solaris siempre estuvo pensado para ser el sucesor de Phanerozoic II, y para mí conecta más con ese disco que con Holocene, que fue una especie de desvío experimental para nosotros.

-Solaris está inspirado en la película de Tarkovski y explora cosas parecidas. ¿Qué te atrajo de este concepto después de tantos años hablando de otro tipo de temas como la geología?

Estaba un poco cansado de la serie de álbumes conceptuales sobre la historia de la tierra. Se suponía que esa etapa se terminaba con Phanerozoic II. Luego, como he dicho, Holocene fue una especie de apéndice de eso con el que realmente no contábamos ni teníamos planeado, ya era hora de algo nuevo, quería hacer un disco de ciencia ficción, dejar atrás aquello.

Solaris era originalmente el título provisional, me encanta esa película. Es una de las películas que más he visto en el mundo, excepto quizás también por Stalker, de la que también hicimos un disco en 2013. Así que sí, soy un gran fan de Tarkovski.

Como puedes ver, encuentro que sus películas son una fuente de inspiración buenísima. Y para un álbum de música, apoyarse en la película funciona de forma mágica porque sus diálogos a menudo son letras perfectas. Puedes cogerlos tal cual y funcionan de maravilla en el contexto de lo que hacemos en The Ocean.

Así que hay muchas citas de los subtítulos de la película que terminaron convertidas en letras. Y si no son citas directas, son referencias y alusiones a ciertas cosas. No sé qué es exactamente, tal vez sea la naturaleza ambigua de gran parte de los diálogos y monólogos lo que deja mucho espacio a la interpretación. Es muy directo, con frases cortas, pero al mismo tiempo muy filosófico y amplio, sencillamente conecta mucho conmigo.

Al principio era solo el título provisional, pero al empezar a trabajar en las letras me di cuenta de que, bueno, tal vez debería ser exactamente eso. Tal vez este tendría que ser el álbum sobre Solaris.

Obviamente, una película que trata básicamente sobre un océano que es una fuente de inteligencia extraterrestre, un planeta cubierto por un océano que cambia y manipula a las personas que se le acercan, confrontándolas con recuerdos de sus vidas pasadas en la tierra y todo eso, es sin duda, un tema que funciona increíblemente bien para una banda llamada The Ocean. Tenía todo el sentido del mundo desde cualquier ángulo.

Terminó ocurriendo que me di cuenta que este iba a ser el álbum de Solaris, y nos fuimos metiendo más y más a fondo en ello.

¿Qué te llevó a elegir un título en español como Última Esperanza y a conectar Chile y la Patagonia con el concepto de ciencia ficción de Solaris en este disco? Hay muchas cosas mezcladas.

Es verdad, para ser precisos, hay dos narrativas que se cruzan. Una es la historia de la película Solaris. La otra es la de los exploradores terrestres de los siglos XV, XVI y XVII que se lanzaron a descubrir territorios inexplorados y lugares donde nadie del mundo occidental había estado antes.

Nuestra versión de la historia de Solaris es, esencialmente, la de un grupo de humanos que huyen de la tierra en lo que podría considerarse una barca de rescate cósmica para empezar una nueva vida en otro sitio. Y contamos esa historia como si fuera un viaje a bordo de un barco histórico; leí muchos diarios de aquellos exploradores que fueron a América del Sur, a la Patagonia, por ejemplo.

Encontré muchísimos paralelismos entre esas historias, aquellos exploradores y lo que somos nosotros como artistas hoy en día. Existe un espíritu similar de exploración y de búsqueda de lo nuevo y lo desconocido. Me pareció fascinante. Así que tienes la narrativa de Solaris y la del viaje de exploración histórica. Al final, puedes imaginar que un viaje así se dirige hacia el espacio, que hoy es una de las últimas fronteras, pero hace unos cientos de años, la última frontera era América del Sur, un lugar desconocido para los europeos de la época al que la gente se lanzaba a explorar.

Última Esperanza es, en cierto modo, el epítome de la antigua frontera del viejo mundo.

Es, básicamente, uno de esos lugares en el fin del mundo. Y, por supuesto, también está la historia que hay detrás, un explorador llamó así a esa provincia cuando buscaba un paso hacia el Estrecho de Magallanes y no lo encontró, la entrada terminaba en un glaciar. Resulta muy simbólico para Última Esperanza. Encajaba muy bien con el concepto del álbum, porque muchos de esos viajes estaban impulsados por esa esperanza la de encontrar algo que no sabían exactamente qué era, pero que al final ofrecería algo interesante y digno de explorar y de dedicarle su tiempo.

En muchos sentidos era un tema muy apropiado. Además, tocamos en Chile, no exactamente en Última Esperanza, pero sí dimos un concierto en Punta Arenas, en el extremo sur, en 2022.

Para mí, esto siempre ha sido algo personal, siento una pulsión similar a la de aquellos exploradores en lo que respecta al arte, a la música y a tocar en esta banda. Siempre ha sido cuestión de explorar, de ir a sitios, quizás a lugares un poco apartados de las rutas habituales, lugares como Última Esperanza, Punta Arenas o Siberia, a los que normalmente no vas como turista.

El hecho de haber podido hacer esto como banda a lo largo de los últimos 15 o 20 años es algo por lo que estoy increíblemente agradecido. Es un enorme privilegio poder viajar, ver el mundo y compartir nuestra música con la gente en todas partes. Es una forma muy especial de conectar, sobre todo cuando no hablas el idioma y, aun así, conectas a través de la música que une a las personas. Es algo muy poderoso, así es como se concibió el álbum.

 

-Apasionante escucharte hablar sobre el origen de vuestra música. Si alguien nunca ha escuchado una sola nota de The Ocean, ¿qué tema de Solaris debería poner primero para entender quiénes sois hoy?

Última Esperanza es una buena opción, sin duda. Creo que tiene todas las características de una canción de The Ocean, es pesada, tiene partes rítmicas complejas que siguen teniendo mucho groove. Para mí, Última Esperanza y Milk of my Dreams son una sola canción larga, prácticamente los últimos 21 minutos del álbum son una única pieza. Milk of my Dreams son solo variaciones de Última Esperanza en formato electrónico basadas en las mismas ideas musicales. Así que, si tomas esa pieza entera, creo que resume lo que somos como banda mejor que cualquier otra cosa.

-Es interesante porque no es solo escuchar un álbum, mientras lo escuchas, empiezas a pensar en la Patagonia, en el océano, en descubrir y explorar. Traéis a la mente una mezcla de referencias históricas.

Sí, son solo referencias y formas de atar lazos entre ciertos conceptos. Me gusta tener siempre un marco o una narrativa central cuando empiezo a escribir letras, necesito algo en lo que basarme. Muy a menudo acaba en un lugar muy diferente de lo que me imaginaba al principio, pero eso forma parte del proceso creativo, siempre va a ser así.

-¿Te sientes completamente libre en lo creativo de cara a los próximos pasos con esta nueva formación y proyecto?

Sí, totalmente. Aunque siempre me he sentido libre en The Ocean para hacer lo que me diera la gana musicalmente. Creo que, a lo largo de los años, los fans que se han quedado con nosotros y los que se han ido sumando por el camino aprecian el hecho de que nunca van a recibir el mismo álbum dos veces.

No somos el tipo de banda que descubre o desarrolla una fórmula y se agarra a ella.

Siempre ha existido el elemento del cambio, el progreso, la experimentación y meter los pies en otros charcos. En ese sentido, no hay nada nuevo. Sí, es un nuevo capítulo para la banda, una nueva alineación y un nuevo álbum con muchos elementos nuevos, pero el corazón y la sustancia no han cambiado.

Estoy increíblemente agradecido de que tengamos muchos fans acérrimos que nos siguen con una confianza casi ciega. No quiero decepcionarlos, pero al mismo tiempo tampoco quiero pensar en cómo complacerlos, necesito hacer lo que creo que es correcto y lo que siento adecuado en este momento para la banda, cualquier otra cosa sería un error. Simplemente hago eso y tiendo a no pensar mucho en cómo lo percibirá la gente, por supuesto, me alegra mucho ver que todo el mundo parece superentusiasmado con este disco.

-No quiero terminar la entrevista sin hablar de uno de los temas principales hoy en día en la música: la IA. ¿Qué opinas de la IA? ¿La utilizas?

Bueno, es un tema enorme, demasiado amplio para responderlo rápido, necesitaríamos otra entrevista solo para esto.

-También tienes un sello discográfico, así que tienes que acostumbrarte a esto o no. ¿Cómo estáis gestionando este nuevo tema?

Tratamos con ello a diario, obviamente. Tenemos a muchos artistas muy sensibles y precavidos con el tema, así que ahora mismo nos dedicamos a apagar fuegos. Hay canciones que se han utilizado para bases de entrenamiento de IA, lo cual es nefasto.

No quiero condenar la IA de manera generalizada, pero en el arte no tiene cabida en absoluto. Es una amenaza y debemos ser conscientes de ella, debemos seguir advirtiéndonos a nosotros mismos y a nuestros semejantes de los daños potenciales que esto causará en el fondo.

Es muy importante etiquetarla, nombrarla y estigmatizarla, y es algo que está empezando a ocurrir despacio. Me alegra ver que incluso una plataforma como Spotify por fin ha implementado etiquetas de IA, lo que al menos facilita un poco su identificación.

Ahora mismo, cuando escuchas arte creado por IA, al principio cuesta entender por qué es una amenaza, porque es rematadamente malo. Pero esto cambiará, mejorará y con el tiempo alcanzará un punto en el que será más difícil distinguir entre el arte hecho por humanos y el generado por IA, es solo cuestión de tiempo, y ahí es donde se vuelve realmente aterrador.

En el ámbito del arte visual ya se puede comprobar, a veces te cuesta saber si algo lo diseñó un diseñador gráfico humano o una IA, en la música aún estamos un poco más lejos, pero aun así es muy peligroso. Como he dicho, debemos seguir hablando de ello y asegurarnos de que todos los implicados entiendan que no tiene sitio en nuestra comunidad ni en la música.

En el sello no paramos de perseguirlo, no todo está en nuestras manos. Cuando las canciones de Pelagic acaban en bases de datos de entrenamiento de IA no es porque lo aprobemos, sino porque roban constantemente y la IA está entrenada para robar y eludir los derechos de autor.

Los mecanismos legales habituales para afrontar esto de la IA son demasiado lentos.

Creo que tiene que haber muchos cambios a nivel legal para abordar el problema; actualmente no se está haciendo lo suficiente. Concienciar es lo único que podemos seguir haciendo e impulsando como artistas y sellos.

-Muchos músicos me dicen lo mismo: que lo único que nos queda son los conciertos, los shows en directo, donde puedes demostrar que eres un músico y un artista real y no una máquina.

Sí, pero luego ves los comentarios en algunos de esos vídeos de IA y lees cosas como no son reales. Ya hay bots programados para publicar comentarios falsos y hacer creer a la gente que es real, eso añade una dimensión totalmente distinta a la de crear un producto artístico falso, también hay una corriente de opinión social falsa. Todo eso junto es alucinante y espantoso a la vez. Tenemos que ser muy, muy cuidadosos con esta serpiente que ha salido de la nada.

-De cara al futuro, ¿cuáles son los planes de la banda para el resto del año tras el lanzamiento y para el próximo año?

Vamos a hacer una gran gira europea dividida en dos partes. La primera es en diciembre, que ya hemos anunciado, centrada principalmente en Europa del Este y Escandinavia. La segunda parte será en enero y febrero, hacia Europa Occidental, y volveremos a España en febrero, así que estamos deseando empezar el año allí.

Para el resto del año no tenemos planes concretos todavía, nos gustaría volver a América del Sur, estamos trabajando en ello, no vamos desde 2022 y tenemos muchas ganas de volver y probablemente regresar a EE. UU. en septiembre. Habrá mucha gira con Solaris, festivales y demás. Estamos deseando salir a la carretera con este disco.

—Qué alegría escucharte con tantos planes en el horizonte. Robin, muchísimas gracias por la entrevista, suerte con el lanzamiento y con el concierto aquí en Barcelona. Espero vernos pronto.

Muchas gracias a ti. Nos vemos pronto, cuídate. ¡Chao!