Que la música se lee es algo que nos encanta reivindicar. Si me juntan a tres pedazo de mentes interesantes como son Aurora Beltrán, Amparo Llanos y Monty Peiró en la librería Mujeres, la mañana perfecta está hecha.
Llegamos a la librería y un ambiente de respeto y buen rollo nos acoge. Las tres protagonistas, accesibles, dialogantes y encantadoras, la sala donde se iba a celebrar la tertulia, llena.
Mucha música entre las sillas que se quedaron cortas y mucho que reivindicar y señalar por parte de estas tres artistas. La anfitriona, dueña de la librería nos recibe con una frase de María Zambrano, sobre compartir pan y esperanza, tres sillas y libros sobre la mesa, las mentes abiertas para absorber historias, puntos de vista..
Aurora Beltrán es magia, es paz y es sanadora, debería ser obligatorio escucharla cada poco tiempo, qué mujer tan especial, te da la vuelta el alma y lo deja colocado para lo que venga.
Amparo Llanos, con Dover rompió todas las reglas posibles, aún reconociendo haberse quemado y cansado de la escena,que pedazo de mente brillante, como casi siempre en estos casos, incomprendida.
Monty Peiró, música de carrera de fondo, antropóloga, activista, curtida en mil batallas y con las cosas muy claras sobre esto del rock, las mujeres y lo que hay detrás, y delante, escucharla exponer sus puntos de vista es aprender.
Las tres, como apunta Amparo, se atrevieron a hacer lo que pensaban que podían hacer y hostias si lo han hecho bien.
Aurora habla de su poemario Azulada desde del pudor producido al separar sus letras de sus melodías, quedarse desnuda ante una hoja y un formato diferente, nos deja una maravilla de frase de las suyas refiriéndose a sus letras, me tiembla el alma al leerlas.
Monty comenta que no tenía nada claro por donde tirar antes de escribir su libro, El diablo viene a mí, pero sentía que era una necesidad y una responsabilidad dar esa visión no ortodoxa ya que en su cabeza tenía todo el sentido. Lo define como recoger las piedrecitas que Amparo y Aurora, como referentes indiscutibles, fueron dejando en su largo y trabajado camino.
Aurora junta sus manos para agradecer haber puesto en palabras el sentir de muchas, de ella entre todas. Imposible no hablar de Tocaré, ese tema que a todas nos hizo pensar y sentir tanto, un referente en nuestras vidas.
Aurora es directa y bromista y cuando Monty reconoce que ese tema fue muy inspirador para ella, le da las gracias por tener tan buen gusto.
Experiencias que nos unen a todas, desde el otro lado de esa mesa y esas tres sillas, todas asentimos, ellas concretan en música, pero las diferencias y desigualdades, por desgracia, las sufrimos en cualquier ámbito.
La navarra nos jura por sus gatos que jamás intentó ser referente, menos mal, porque no sé qué hubiera sido de nosotras sin su luz. Admite haberlo hecho todo sin pensar, sin percatarse de esas distinciones entre hombres y mujeres. Aurora usa el concepto Pigmalión refiriéndose a esos hombres que piensan que tratarnos así es lo correcto, es mentira, no hagáis caso.
Amparo saca un tema interesante, si las letras de Tahures Zurdos, escritas por una mujer, alguna vez habían sido cuestionadas por el resto de hombres de la banda.
No se corta un pelo en su respuesta, me dan ganas de coserme la boca, dice espontáneamente, luego aclara que la respuesta va desde el respeto a sus compañeros a los que adora y recordando que uno es su hermano. Pero, desde la broma, si admite que quizá ni se pararon a leer bien las letras, Chicas fuertes o La puta son las que nos vienen a la cabeza.
Afirma que nunca tuvo trabas a la hora de componer, y se jacta de haber sido respetada siempre, pero si las hubiera tenido, ahí hubiera sacado las garras de mujer. Añade que como no se identificaban, ellos, con las letras, porque eran hombres, no había debate, pero si listón y cuando ella lo puso, ninguno se atrevió a escribir más. Esa es nuestra Aurora.
Cuenta con algo de resquemor que si era cierto que parecía que se valoraba más cuando alguien de fuera venía a decirles lo buena que era ella, qué años aquellos. Es jodido que te tengan que comparar para reconocerte.
Amparo toca el tema sexual, pero como pulsión natural de vida simplemente y Aurora, sin para de mostrar ese humor suyo, admite casi ser virgen y haber sido muy monjil y demasiado responsable, Amparo asiente y se une a ese sentir.
Comentan el tema de que los tíos siempre se han aprovechado del físico de las tías para portadas de discos y vídeos, pero cuando han sido las tías las que han aprovechado eso mismo para su música, ya las reacciones no eran las mismas, nos quieren sexualizadas pero no sexuales.
El mito sexo drogas y rock and roll, otro temazo a debatir, defienden el rollo falso que lo rodea, hay músicos que hasta han fingido en escena estar pasados de alcohol cuando en camerinos solo han tomado smoothie de espinacas, aseguran. Grandes anécdotas de tres mujeres con un pasado a cuestas increíble. Para ellos ese rollo es beneficioso para su imagen, como bien cuenta Monty en su libro, para nosotras es todo lo contrario.

No conocemos los excesos de, por ejemplo, Doro Pesch, pero hemos leído multitud de biografías de grandes bandas haciendo hincapié y sintiéndose orgullosos de orgías y demás excesos relacionados con el mundo del rock.
Las peripecias de Aurora no paran de aflorar, recuerda como, para una sesión de fotos se la indicó usar prendas algo eróticas y ella, con ese carácter, denegó el regalo pidiendo algo igual para sus compañeros.
Eso sí, las tres están de acuerdo que al subirse con sus guitarras y sus micros a un escenario el poder que sienten, es el mismo que el de los tíos. Con sus diferencias, tanto Aurora como Amparo coinciden el haber tenido que soportar mientras tocaban, esa patética frase de rubia de bote chocho morenote y Amparo cuenta como en un Viñarock retransmitido en directo, la frase del locutor a la reacción de las primeras filas coreando la estúpida frase, fue algo así como, Los Dover, como siempre, polémicos, en fin…no me extraña que estas dos pedazo de músicas, y Cristina sobre todo, se hartaran de todo y desaparecieran.
Monty saca toda su garra y evidencia que eso es envidia por parte de tíos que no soportan ver a tías en un escenario tocando mejor que muchos tíos, complejos de inseguridad y miedo a que les quiten su lugar, ese que han tenido asegurado siempre, haciendo hincapié en esa autoestima casi establecida por ego y no por sus cualidades como músico.
Edadismo, otro gran tema puesto sobre la mesa, un tío con sesenta años y coleta gris es interesante y atractivo, una tía a partir de los cuarenta casi mejor que se retire y salga otra de veinte en su lugar. Qué ignorancia, clama Aurora orgullosa de sus arrugas y de las camas que ya la empiezan a salir a sus 61 años,
Vuelven a tirar de ironía comentado acerca de los relevos generacionales diciendo que parece que se dejan a dos mujeres mayores como tótems o referencias, pero el resto, deben ser jóvenes y frescas.
El caramelo envenenado, ese de querer enfrentar a mujeres comparando a unas con otras para hacernos sentir mejores que las demás. En mi puta vida he caído en eso, señala Aurora casi cabreada, parece que las tías sólo somos seres envidiosos, criticones y siempre tenemos que estar peleando.
Monty apunta que es la estrategia de los tíos para seguir conservando ese poder, ese lugar que no quieren ceder. Se vuelve al tema de lo agotador que es luchar contra todo y desde los asistentes hacemos varias preguntas, sobre todo relacionadas con las etiquetas y los sectarismos que rodean al mundo femenino en el rock.
Tocan el tema prensa, y admiten que han sufrido entrevistas absurdas y machistas de cero interés musical, con preguntas que a un tío nunca se atreverían a hacer. Coinciden en que hay mucho que hacer, mucho que igualar, pero con referentes como ellas, el camino se va abriendo.
Dos horas de charla, nos quedamos sin tiempo, Aurora debe coger un tren con destino a sus amados gatos. Esta mesa redonda ha sido tan enriquecedora que me cuesta adjetivarla. Conocer a estas tres pedazo de referentes es una suerte y ojalá eventos como estos se repitieran mucho más a menudo, porque son oro puro para las que seguimos luchando contra el patriarcado en la música y fuera de ella.

Gracias a la Librería Mujeres por montar este precioso y necesario evento y a las tres damas del rock y las letras. Nos quedan tres pedazo de lecturas por delante, Azulada de Aurora Beltrán, El diablo viene a mi de Monty Peiró y Afectuosamente Tuya, Jane Austen de Amparo Llanos.







