Rescatando mi diario de adolescente: Yo fui fan de una Boyband.
¿Cómo? , ¡No puede ser! . Mi vista cansada tiene que estar gastándome una broma y por eso tengo que leerlo tres veces: Take That en Murcia On, 20 de Julio de 2024.
Inmediatamente le mando el enlace a mi amiga Mel, la segunda «Thatter» a bordo. Comienza la histeria, esta noche hay dos que no duermen. Ésto pasó una noche de Febrero y al día siguiente a las 8 a.m ya teníamos dos entradas. Eso es ser unas verdaderas «Thatters» y lo demás son tonterías.
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Después de meses de maquinaciones sobre atuendos y rituales, llega el glorioso día, por fin voy a ver a Take That, o al menos a lo que queda de ellos. De camino a la plaza de toros me aborda un tropel de emociones. Me acuerdo de mi padre diciéndome «¿ Ya estás otra vez con los taque taque?. Pero lo cierto es que aún no puedo asimilar que voy a ver a la banda de mi adolescencia, con la que empapelaba la habitación y deleitaba a los vecinos con la minicadena a todo volumen. La banda que me partió el tierno corazón cuando anunciaron su separación un martes y trece de 1996. ¿Cómo no voy a ser supersticiosa? .
Muy cierto es que me hubiese gustado pintarrajearme la cara con «Take That Forever» y ponerme mi camiseta de cuando era yo teenager y ellos buenos mozos pero la ola de calor me quitó la idea de la cabeza.
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Llego a la plaza y lo primero que hago es pillar una cerveza bien fría para la campeona de Mel, que lleva desde las 18:00 guardando sitio, y nada más cruzar el arco de la puerta la diviso saludádome con el brazo en alto. Menuda fiera la tía, que se ha plantado en la maravillosa tercera fila y se ha hecho colega de medio recinto, todas sabian ya mi nombre antes de que abriese la boca. Muy buen ambiente, y mucho suspiro sobrecargado de nostalgia. A mi alrededor casi todas las chicas son de la Comunidad Valenciana e inmediatamente me agasajan con bandas luminosas y un cartelito que hay que alzar en la última canción.
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Después de admirar mi posición privilegiada para babear y llorar a placer, grabamos un vídeo para mi padre: «¡Papá, por fin voy a ver a los taque taque!». Para los millennials despistados tengo que destacar que este trío de cincuentones revolucionó la escena pop de los 90’s y ahora se encuentran inmersos en una gira mundial que nos trae su noveno album de estudio, This Life. [Un largo viaje que comenzó el 13 de Abril en Sheffield U.K y que culminará el 18 de Noviembre en Tokyo. El show de la Región será el penúltimo antes del parón del verano].
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El concierto estaba programado para las 21:30, pero el calor murciano se antepuso a la puntualidad británica y los músicos subieron al escenario a las 21:44h, solo un minuto después aparecen los tres en lo alto de unas escaleras. Suena ya Greatest Day, y yo no se si gritar, llorar, correr y subirme al escenario o contenerme porque ya no tengo doce años y a veces me dicen señora. Al final opto por gritar «¡Guapo!» a cualquiera de ellos que se me planta delante. Por Dios, los tengo cerquísima, puedo escucharlos coger aire entre frase y frase y huelo sus estelas de perfume cuando pasan de un lado a otro del escenario. Realmente estoy cerrando un círculo después de veintiocho años, casi nada.
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Apenas sin darme cuenta suenan los primeros acordes de Everything Changes y a falta de un tal Robbie, es Howard Donald el que demuestra que no solo es el musculitos saltimbanqui de la boyband. Pero a mí me da igual lo que quiera ser porque su poderoso físico me tiene hipnotizada. He de decir que mi favorito era Mark Owen pero ahora que ya hace mucho tiempo que dejé atrás la adolescencia a Marky sería al último al que le pondría ojitos.
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Un chorro de agua en la cara me saca de la hipnosis y es que el travieso de Marky ha disparado con una pistola de agua antes de salir corriendo. Los cincuenta son los nuevos quince. A Million Love Song, con el gran Gary Barlow al piano consigue ponernos la piel de gallina y será la única balada propiamente dicha de la noche.
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A partir de aquí comienza un furor de cambios de vestuario que ya quisiera La Pantoja. Primero reaparecen con chupas de cuero y tachuelas para viajar a sus primeros años con I Found Heaven. Lanzan las chupas y se quedan con camisas blancas para cantarnos Pray y How Deep Is Your Love de los Bee Gees, aunque esta sección de remembers la cerrarán con chaquetas de beisbol con sus iniciales bordadas.
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Ahora llega el momento más surrealista de la noche y quizá de toda la gira, cuando el trio aparece con una cesta de picnic, se sientan en el suelo y sacan una manta, abanicos de lunares y una bandera de la Región de Murcia. En ese momento entra un «huertanico «(sí, vestido con el traje regional) con una bandeja de embutidos y un quinto de Estrella Levante para Gary y Howard y agua para Mark. Sus caras de estupefacción lo dicen todo, se quedan plantados mirando la cerveza hasta que Gary sonrie y por fin le dan unos tragos. Y ¿Qué esperaban?. En Murcia hacemos las cosas así.
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Después de las recientes Windows y This Life, se inaugura la sección más bailonga del espectáculo con la acostumbrada versión del Relight My Fire de Dan Hatman.
Oh, Atención, baño de lágrimas en el ruedo. Llega Back For Good, una de las más aclamadas de la noche con Gary otra vez al piano y Mark y Howard sentados en las escaleras.
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Otro himno apoteósico, Never Forget, logra una comunión con el público y sirve además de presentación de la banda instrumental.
La última de la velada será Rule the World, con miles de carteles en alto donde se lee «Take That Forever».
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Sin bises y de una forma que me parece un poco brusca, los restos de Take That se van dejándonos más frías que un chambi. Supongo que estarán deseando acabarse ese quinto y pegarse una ducha de agua helada.
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Por mi parte, si he de ponerme quisquillosa, diré que me hubiese gustado ver a los cinco sobre el escenario, unos bises, unos coros no pregrabados y escuchar al menos una balada más para derretirme con la preciosa voz de Gary Barlow, que ni punto de comparación tiene con la de los otros dos (se tenía que decir y se dijo) y es que a mi siempre me ha parecido un músico excepcional y la verdadera alma de Take That.
Ya para terminar, creo que los que fueran los reyes de la Súper Pop han sabido capear bastante bien el signo de los tiempos y mantenerse en lo alto del podio del pop ya como maduritos.
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Esta noche ha sido para mí una cápsula del tiempo esperando a ser abierta y una ventana a las adolescentes que un día fuimos. Han pasado veintiocho años para ellos y para nosotras y aunque todo tiene ahora una pátina de madurez y contención por un ratito volvimos a 1995, a la cresta de esa ola. Grandioso viaje y grandioso grito de guerra: ¡Take That Forever!
Al llegar a casa con el subidón casi me han dado ganas de pasar por casa de mis padres y desempolvar los cd’s de estos muchachos, pero me da muchísima pereza, prefiero quedarme con el recuerdo de esta noche y seguir con mis Judas Priest y Sus Satánicas Majestades. Todos tenemos un pasado ¿Verdad? . Gracias por acompañarme a bucear en el mío.
Recinto: Plaza de Toros de Murcia. Fecha: Sábado 20 de julio de 2024 Promotor: Live Nation España / Ibolele Producciones Crónica: Ana Meroño Fotos: Pedro Hernández / PicFromThePit































