Crónica | Apocalipsis Sonoro: Igorrr en Barcelona

El sábado 5 de octubre tuvimos la suerte de presenciar uno de los mejores shows en vivo que nos ha regalado este 2025. Las disonancias experimentales de Imperial Triumphant, Master Boot Record e Igorrr se apoderaron de la Sala Apolo aquella noche, sumergiéndonos en un torbellino de sonidos extremos, atmósferas densas y momentos épicos que quedarán grabados en la memoria colectiva de quienes asistimos.

Lamentablemente, no pudimos estar presentes para ver a Imperial Triumphant una vez más en la ciudad condal. Siempre recordamos con nostalgia el bolazo que se marcaron en Razz 3 hace algunos años, una noche mítica que, según nos informaron quienes sí lograron llegar a tiempo, volvió a repetirse con la misma intensidad y sofisticación. Su propuesta de Black Metal con tintes avant-garde sigue siendo una experiencia sensorial única, marcada por un flow impredecible que se esconde tras esas máscaras doradas y trajes cada vez más elaborados, sin perder nunca la mística que los caracteriza. Su presencia escénica, casi ritual, convierte cada actuación en un acto ceremonial donde el caos y la elegancia se funden en una sola entidad.

Master Boot Record, por su parte, nos tomó por sorpresa y nos atrapó desde el primer acorde con una puesta en escena retrofuturista que parecía sacada directamente de un capítulo de Stranger Things. Su Computer Metal, una mezcla de sintetizadores ochenteros, riffs metaleros y estética hacker, retumbó por las paredes de Apolo como si estuviéramos dentro de una torre de servidores poseída. El virtuosismo de los tres músicos en escena fue simplemente hipnótico: sin necesidad de vocales, lograron captar todas las miradas y mantener la atención de una audiencia que, como era de esperar, comenzó a llenar la sala rápidamente a medida que los temas avanzaban.

Las canciones, codificadas en dialectos que solo los frikis de la vieja escuela podrían descifrar, como CONFIG.SYS o BAYAREA.BMP, tiñeron el escenario de nostalgia digital y avivaron el fuego para lo que sería el plato fuerte de la noche. Cada tema era una cápsula de tiempo que nos transportaba a una era donde el lenguaje binario y los disquetes eran el pan de cada día, pero reinterpretado con una potencia sonora que solo el metal puede ofrecer.

Tras un break razonable, necesario para montar una escenografía tan deslumbrante como compleja, nos encaminamos segundo a segundo hacia la inmersión total en el universo de Igorrr. Porque sí, Igorrr no es solo una banda: es un mundo en sí mismo, una entidad sonora que desafía las etiquetas y las convenciones. Bajo el alero de su nuevo trabajo Amen, uno de los discos más alabados de este año por crítica y público, llegaban con las expectativas altísimas de un directo que prometía ser inolvidable.

Daemoni fueron los encargados de machacarnos la cabeza desde el primer minuto, entrando músico a músico en escena con una precisión quirúrgica. Todo estaba pauteado al milímetro, con Gautier Serre al mando de su experimento sonoro en vivo y en directo, desplegando una paleta de sonidos que iba desde el breakcore más frenético hasta el barroquismo más delicado. Y no, no defraudó ni por un segundo. Cada transición, cada cambio de ritmo, cada explosión de sonido estaba medida con una maestría que solo se alcanza tras años de exploración artística.

Hubo tiempo para todo: para clásicos como Blastbeat Falafel, que desató el frenesí colectivo, y para las mezclas árabes de Downgrade Desert, que corrompían los pasajes más hermosos con afiladas guitarras tan características del proyecto. Todo esto, por supuesto, sin olvidar la pizca de locura y desenfreno que define a su creador, esa chispa de genialidad que convierte cada actuación en una experiencia irrepetible.

Temas como Ifestis se colaron como una suave brisa entre la tormenta, ofreciendo un respiro momentáneo antes de que Pure Disproportionate Black and White Nihilism nos volviera a sumergir en el caos absoluto, sin darnos tregua alguna. La intensidad era tal que el tiempo parecía diluirse entre capas de distorsión, melodías barrocas y ritmos imposibles.
No había tenido el privilegio de verlos en vivo antes, menos aún con esta formación relativamente nueva, donde la teatralidad de Marthe Alexandre equipara todas las miradas con una presencia escénica magnética, mientras los potentes guturales de JB Le Bail nos atrapaban con su experticia vocal y ese maquillaje negro que acentúa aún más su figura imponente. La química entre los miembros era palpable, y cada gesto, cada mirada, cada movimiento parecía parte de una coreografía cuidadosamente diseñada para sumergirnos en su universo.

Ha sido una mezcla de toda la verdad: público extasiado a más no poder, barroquismo sonoro, bizarradas, teatralidad desbordante y una ejecución técnica impecable. Una mezcla perfecta de todo lo que nos mueve, de todo lo que buscamos en un directo que no solo entretiene, sino que transforma. A las 21:55 estábamos ya saliendo de Apolo, en este horario casi infantil, con ganas de más, claramente, y más de alguno con un agujero en el bolsillo por los precios del merch. Pero sí, valió totalmente la pena. Un bolazo de aquellos, como se suele decir, de los que se comentan durante largos periodos de tiempo.

Master Boot Records

Igorrr