La Sala Changó vibra al son del Rock Navarro

Los aficionados al rock tuvimos el pasado viernes 21 de noviembre una cita de esas que se subrayan en el calendario: una noche de puro rock con denominación de origen Navarra, que ya es garantía de intensidad. Dos formaciones que sudan rock por cada costado y que comparten formato de trío: por un lado Ciclonautas, con Mariano “Mai” Medina a la voz y guitarra, Javier “Txo” Pintor al bajo y Alen Ayerdi a la batería; y por otro Malaputa, con El Piñas al bajo y voz, Kolibrí Díaz a la guitarra y Euken a la batería. Dos propuestas distintas bajo un mismo paraguas: una gira conjunta que cerrará el próximo 28 de noviembre en la pamplonesa Sala Tótem.

Para su parada en la capital, eligieron la Sala Changó, que rozó el lleno, aunque el público se hizo de rogar y no terminó de ocupar la pista hasta la tercera canción. Una vez dentro, la sensación era clara: la noche prometía y mucho.

MALAPUTA: EL GOLPE DE PUÑO INICIAL
Los encargados de abrir fuego fueron Malaputa, pura energía sin filtros. Su propuesta es directa, rápida y agresiva: riffs afilados de Kolibrí marcando territorio y una batería que Euken ejecuta sin contemplaciones. Sobre esa base, la voz inconfundible de El Piñas termina de construir un sonido tan reconocible como contundente.


Arrancaron sin anestesia con De Raíz, tema que da nombre a su último trabajo (diciembre de 2024). En los dieciocho cortes que conformaron su set tuvieron tiempo de repasar sus dos discos: este reciente De Raíz y el ya clásico Subió el Telón (2014). Así desfilaron Gasolina, Esclavo, Subió el Telón, El Temporal, Entre Ramas, además de los más coreados Mar de Trigo y Su Nombre es Ruido, con el que pusieron el broche final.
Y, por supuesto, no faltó el guiño obligado a sus raíces: “una banda del barrio, los Barricada”, como recordó El Piñas antes de lanzarse a una celebrada versión de A Toda Velocidad.

Malaputa dejaron claro que lo suyo es el rock sin concesiones y que su directo es una apisonadora. Aviso para navegantes: 2026 traerá sorpresas en Madrid, así que conviene no perderles la pista. Con el ambiente encendido, llegó el momento del respiro, la cerveza rápida y preparar el cuerpo para lo que venía: Ciclonautas.

CICLONAUTAS: LA PUNTERÍA FINA

Si Malaputa son un golpe directo al mentón, Ciclonautas representan el rock pensado, trabajado en laboratorio y ejecutado con precisión quirúrgica. Sobre el escenario se muestran más sobrios, más contenidos, pero tremendamente efectivos. La voz con acento argentino de Mai Medina aporta ese matiz tan característico que ya es sello de la casa.


Su set repasó sus cuatro álbumes de estudio, aunque la columna vertebral fue Ecdisis (2025), un disco que ha calado especialmente bien entre su público. Y se notó. Abrieron con Mi Espacio Sideral, marcando una línea ascendente que encontró uno de sus momentos culminantes con Que Corra el Aire, coreada a pleno pulmón por una Sala Changó entregada.

Ese pequeño éxtasis colectivo enlazó con Kamikaze del Nido, Huellas y un soberbio solo de batería a cargo de Alen Ayerdi que levantó aún más la temperatura. Tras una breve pausa para hidratar gargantas y bromear con el público, entraron en el tramo final: un último bloque que terminó de incendiar la sala con Dele al Play, Qué Tal? y Bienvenido a los Muertos, el cierre perfecto para un concierto impecable.

Unas cuantas púas, baquetas al vuelo y el habitual momento de fotos para quienes tuvieron paciencia antes de que la sala empezara a desalojar, lo cual parece comenzar con la última nota de las bandas.

La noche de Madrid dejó claro que esta gira conjunta no es un simple experimento: es una
combinación ganadora. Malaputa encendieron la mecha con un directo feroz, visceral y sin frenos. Ciclonautas remataron la faena con un rock más sosegado, cargado de matices y con un repertorio que demuestra la solidez de su trayectoria. Dos formas de entender el rock, dos intensidades distintas, un mismo espíritu.


La Changó no solo vibró: salió impulsada, recordándonos que el rock navarro sigue siendo
sinónimo de honestidad, potencia y carretera. Si este era uno de los últimos vuelos de la gira, lo han cerrado dejando huella.

PARRA (@jcsparra.pics)