Los grandes conciertos ya se anuncian con más de un año de antelación y en el caso de los alemanes Electric Callboy no iba a ser menos. Una banda divertida y virtuosa. Sí, el metal puede ser divertido, tener bases pregrabadas y toques techno, aunque más de uno siga sin entenderlo. Bury Tomorrow y Wargasm completaban un cartel variado que prometía una noche intensa.

Wargasm fueron los primeros en salir. El Movistar Arena bastante lleno ya (el frío y la lluvia acompañaron a que el público entrara lo antes posible al recinto). Los británicos ya habían dejado buenas sensaciones en otras ocasiones, pero anoche demostraron que su directo funciona especialmente bien en salas grandes. Su propuesta es directa, incómoda cuando tiene que serlo y con una energía muy física. No necesitan demasiada presentación ni discursos largos: salen, tocan y consiguen que el público empiece a moverse casi sin darse cuenta.

Con Bury Tomorrow el ambiente se oscureció y la temperatura subió varios grados. Era la primera vez que muchos los veíamos en directo y la expectativa era alta. La banda sonó enorme y muy segura desde el primer tema, con una conexión constante con el público. Canciones conocidas y temas del Will You Haunt Me, with That Same Patience, su disco más reciente, obtuvieron una respuesta brutal desde la pista y esa sensación tan buena de estar viendo a un grupo que se crece sobre el escenario. Para quienes les seguían de cerca, fue una confirmación; para quienes no, una sorpresa muy seria.

Y entonces llegó el turno de Electric Callboy. Da igual cuántas veces los hayas visto: siempre consiguen que parezca la primera. Lo suyo no es sólo un concierto, es un espectáculo en el que todo está pensado para que no haya descanso. Humor, visuales, cambios constantes de vestuario y una energía que no baja en ningún momento. El Movistar Arena se convirtió en una fiesta colectiva donde daba igual si venías del metal o de la electrónica: todo el mundo estabámos dentro.

Lo mejor de Electric Callboy es que, detrás de toda esa locura, hay un directo muy bien armado. Saben cuándo apretar, cuándo jugar con el público y cuándo dejar que sea la gente la que lleve el peso del momento. El resultado es un concierto que se hace corto, incluso cuando no lo es, y que te deja con la sensación de haber vivido algo distinto a lo habitual.

Tres bandas, tres personalidades muy marcadas y un mismo resultado: una noche que funcionó de principio a fin. Wargasm calentaron la sala, Bury Tomorrow dejaron huella y Electric Callboy se reafirmaron como una de las bandas grandes de la escena por muchos años. De esas fechas que recuerdas no por un momento concreto, sino por el conjunto. Y eso no pasa tan a menudo.

Texto y fotos: Beatriz Blanco

 

WARGASM

BURY TOMORROW

ELECTRIC CALLBOY