Crónica: Fit For A King Presenta Lonely God Tour

El pasado 29 de marzo, Madness Live trajo a Barcelona una de las fechas del Lonely God Tour, con Fit For A King como cabeza de cartel, acompañados por Memphis May Fire, Acres y 156/Silence.

El show tuvo lugar en Razzmatazz 2, con apertura de puertas a las 17:00. La entrada ya prometía, prácticamente Sold Out. Por problemas logísticos no pude ver a las primeras bandas del cartel, pero para cuando Memphis May Fire subieron al escenario a las 19:10, el ambiente ya estaba completamente encendido.

Su set se movió entre clásicos como The Sinner, con la que abrieron y engancharon al público en segundos, y Vices del icónico Challenger, combinando además temas más recientes como Paralyzed y Shapeshifter. El set se compuso por un total de 11 canciones y tuvo una duración de aproximadamente 50 minutos. 

La energía de la banda fue cálida y cercana; se veía a Matty Mullins realmente alegre de estar allí. Personalmente, era una banda que deseaba ver desde hace tiempo, pues cuando estuvieron en Rock Al Parque en Bogotá no pude asistir. Su set se movió entre clásicos como The Sinner, con la que abrieron y engancharon al público en segundos, y Vices del icónico Challenger, combinando además temas más recientes como Paralyzed y Shapeshifter. 

Aunque me quedé con ganas de escuchar Miles Away, espero tener otra oportunidad en el futuro. Aun así, el directo fue espectacular: se nota la experiencia que tienen sobre el escenario, la manera en que animan al público y, sobre todo, la calidad del sonido, que mantiene la fuerza y claridad de sus temas como en estudio. Una banda que logra que el metalcore suene igual de potente en vivo que en sus discos y demuestra porque son referentes del genero. 

Fit For A King salieron a escena un poco antes de la hora programada. Lo primero que captó mi atención fueron las pantallas: imágenes oníricas y oscuras de un hombre sentado en un trono, con el rostro “deformado” y un líquido negro saliendo de su boca, acompañado de un monólogo que nos sumergía inmediatamente en la atmósfera y el concepto que iba a dominar el show. 

La banda texana comenzó con Begin The Sacrifice, Ryan Kirby lideraba con magnetismo, combinando guturales bestiales y voces limpias, La puesta en escena estaba medida al detalle: visuales y luces acompañaban cada tema, en conjunto con un sonido, que se mantenía limpio, potente y perfectamente equilibrado entre agresividad, oscuridad y melodía.

El orden del setlist siguió de cerca la secuencia de Lonely God, lo que permitió que cada canción fluyera de manera orgánica, construyendo una narrativa durante todo el show. Entre los temas ya consolidados como favoritos de los fans se encontraban Between Us y Shelter, que generaron emoción entre público y lograron que la banda se sintiera cercana con coros multitudinarios cantados con fuerza. 

Uno de los temas que más me impresiono fue Technium, la sincronización con las luces, la potencia de las guitarras y la voz de Kirby creo un climax absoluto, Fue un ejemplo de cómo la banda logro trasladar la fuerza de su disco Lonely God a un directo.

La noche concluyó con When Everything Means Nothing y Witness the End esta última incluida originalmente junto a Chris Motionless,  cerrando un show de aproximadamente 1 hora y 15 minutos que no bajó el ritmo en ningún momento.