Que la noche del viernes 26 de enero en Valencia iba a estar llena de rock estaba claro desde el día en que Ariel Rot y Carlos Tarque anunciaron sus respectivos conciertos para la misma noche, cosa que nos hizo tener que elegir a muchos con mucho dolor por perdernos uno de ellos aunque, en mi caso particular las ganas que tenía de volver a ver a Ariel en directo pudieron con todo al igual que para mucha gente puesto que la Sala Jerusalem de Valencia estaba a reventar en sus dos alturas mucho antes de que empezara el concierto.

Para sorpresa de mucho, algo pasadas las 20:30, se subía al escenario el músico valenciano Isma Romero que, él solo con su guitarra, hizo entrar en calor a un publico encantado con su presencia.
Arrancaba con Serias capaz y ya desde el principio consiguió que el público cantase los estribillos de sus singles que repasó en acústico.
Con Antes de que esté prohibido y Carlota terminó de meterse al publico en el bolsillo y al despedirse con Mala idea arrancó algún «otra, otra…» de unos asistentes que venían preparados para una noche larga de música.

Ariel y su banda no se hacían mucho de rogar y aparecían por el pasillo que los miembros de la sala habían formado para que pudieran acceder desde el camerino al escenario saludando al público encantado de tenerlos tan cerca.

Con El vals de los recuerdos la música empezaba a sonar y la gente se venía arriba y esque con Ariel Rot en el escenario y una banda del nivel que le acompaña, ¿Qué puede salir mal?

Hasta perder la cuenta y Hoja de ruta precedían al primer tema del disco que da nombre a esta gira, el Hablando solo de 1997 que empezaba a sonar por fin con Al amanecer, la sexy Te busque y la melancólica Colgado de la luna.

A estas alturas ya no le quedaba ninguna duda a nadie (si es posible tener dudas, que no lo creo) de que Ariel Rot y su banda de lujo formada por Tito Dávila en los teclados, Ricardo Marín a la guitarra, Jacob Reguillón en el bajo y Pablo Serrano a la batería, son una fantasía hecha música encima del escenario.

Geishas en Madrid, Adios carnaval y Dos de corazones se colaban entre las canciones del disco en cuestión y le daban paso otra vez con Bruma en la Castellana, con la que llegábamos al ecuador del concierto y a la que precedieron La última cena y Vicios caros que daban paso a la mítica Me estás atrapando otra vez.

A El mundo de ayer le siguió la instrumental Confesiones de un comedor de pizza que dio paso a Baile de ilusiones con la que se acababa nuestra ilusión de que la noche fuera eterna y llegaba el momento de «despedirse» puesto que hubiera sido el momento de bajar del escenario y hacerse un poco de rogar como contaba el mismo Ariel pero que, con el formato de la sala no era factible porque el camerino no tenia entrada y salida directa al escenario así que en lugar de bajar de este, brindaron con todos nosotros y siguieron tocando algunos temas más como bises. La milonga del marinero y el capitán era el primero de estos a la que siguieron las míticas Dulce condena de Los Rodríguez y Quiero besarte de Tequila ya que, a pesar de llevar ’25 años hablando solo’, estas bandas forman una parte fundamental de la historia de Ariel Rot.

Sin duda alguna era un concierto para no perderse y en el que vivimos muchas emociones y buenos momentos que quedan para el recuerdo. Brindemos por muchos años mas de Ariel Rot hablando solo.