Crónica Le Mur y Delobos: La magia de las criaturas salvajes.
Hay noches que sabes que van a ser salvajes desde antes de empezar, y es que cuando los aledaños de la Siroco están llenas de caras conocidas, gente de bandas que formarían el dream team de esa especie de caleidoscopio multicolor que llamamos escena o panorama y no era para menos, Le Mur y Delobos iban a poner a prueba la resistencia de las viejas tablas de la sala que han aguantado tantas y tantas noches de directo. Una noche en la que mil palabras tratarán de mostrar lo que una imagen no pudo captar en plenitud.
Le Mur

Empezar un show con Le Mur es como arrancar una Harley con queroseno, este cuarteto murciano genera tanta energía sobre el escenario que bien podrían solucionar en minutos las horas de pasados apagones.
Aunque su disco Caelum Invictus está teniendo una sublime plenitud, la banda está preparando nuevo material y arrancaron con Porno, un arrollador tema inédito que hizo temblar los cimientos de toda la manzana.

Casi sin dar tregua, Elsa nos hacía ver que Llegan para echarlo todo abajo, su dinamismo y buen rollo hace que conecten en una perfecta simbiosis con un público entregado hasta la médula.
Aunque el cielo de Madrid siempre está contaminado, pudimos llegar a alcanzar la Constelación gracias a la sintonía entre Carlos y Pedro a las cuerdas, para después entregarnos al frenético correr contra el destino de Atalanta.

De pronto las baterías de Juan Carlos nos embarcaron ante un antiguo tema nuevo, todo se tiñó de azul Lapislázuli en uno de esos temas que prometen dar mucho juego en el futuro de Le Mur, con un estribillo fácilmente recordable y una letra tan intensa como cargada de emoción.

No podía ser de otra forma, Le Mur nos hicieron eco del tormento del grandioso Prometeo antes de que llegase el último tema inédito, cuya potente descarga supuso un momento de catarsis nerviosa para quienes aguantábamos el tórrido calor de esta sala convertida en una olla a presión.

Aún quedaba tiempo y había que exprimir cada átomo de energía así que llegaron cabalgando a lomos de Monoceros antes de reventarlo todo con el desdichado Epimeteo, la mecha estaba encendida para Delobos y el olor a pólvora nos anunciaba lo inevitable.
Delobos

Los locales venían con toda la artillería lista para presentar Cabal, su sorprendente último trabajo. Kanz y compañía habían apostado todo y Madrid supo responder con toda su entrega.
Nos hicieron volar de la Siroco para caer en Esta Habitación siempre ante la Cautela que llevan este tipo de vuelos altos sin motor.
Un Raúl armado con más pedales de los que se pueden contar en el Tour de Francia se convirtió en el creador de atmósferas tan etéreas y complejas como las que nos hicieron llegar a ese mundo de Tóxicos que campan a sus anchas contaminado todo cuanto tocan.
Cabal es un trabajo muy cuidado, donde habitan otras voces que se sumaron en directo para crear aun más la magia de este disco.

La primera no podía ser otra que Elsa, quien volvía a apoderarse del micro y del escenario haciendo que, Incluso Kanz bajase a deleitarse ante su colaboración, llevándonos a detener los tiempos de Saturno, quizá una de las canciones más potentes del disco.
Tras ella, la ovación se la llevaba Sidney, el vocalista de Sobrinus, quién aporta suavemente pero con la presencia impecable su voz en Ex-profeso.

Kanz estaba visiblemente emocionado y eso lo transmitía en cada corte, eternamente agradecido ante una sala llena de amigos y admiradores no paró de transmitir su energía al otro lado del micrófono.

De pronto algo comenzaba a llamarnos, quizás es la hipnótica línea de bajo con la que Luis arranca el tema, quizás su enérgico estribillo o sus continuas referencias a Matrix pero fue llegar Disociar y pude sentir como la magia se apoderaba de todo el ambiente, sin duda alguna este tema tiene algo especial.

El calor parecía ir disipándose, pero ahí estaba Nacho a las baquetas para someternos ante la demoledora Carroña.

El tiempo, tan cabrón como eficiente nos anunciaba que la noche iba llegando a su fin, por lo que Delobos comenzó el Descenso de este litúrgico viaje cósmico para poner de manifiesto que, aunque los años pasen, la actitud y el buen hacer de estos músicos no están En Venta, demos gracias que aún queda gente auténtica y entregada a esto que es la música, la perfecta terapia ante este absurdo mundo que poblamos.
No hubo tiempo para más, la magia tiene tiene eso de especial, pasa y no sabes si volverá a ocurrir, me alegra enormemente haber podido vivirlo y espero haber conseguido que vosotros hayáis llegado a sentirlo, ojalá el destino nos dé nuevas noches así.







