Hace casi dos años de la última vez que Scowl pisó Madrid, aquella vez en la mítica Wurlitzer. Mucho ha cambiado en la banda desde entonces. Desde el lanzamiento de su nuevo álbum Are We All Angels hasta su paso por la televisión nacional estadounidense en The Late Show with Stephen Colbert, parece que los californianos han dejado atrás esos riffs machacones y los gritos propios del hardcore clásico, evolucionando hacia un rock melódico con ecos noventeros. Queríamos ser testigos de cómo una de las bandas con más proyección de la escena pasaba por nuestra ciudad, y allí fuimos.

La responsabilidad de abrir la noche recayó en los madrileños Boneflower y su post-hardcore del bueno, como dirían en la extinta Vida Moderna. La mezcla de guturales infernales con punteos melódicos es algo que se está poniendo de moda, pero no todas las bandas logran hacerlo bien. No es el caso de Boneflower: dieron un bolazo de media hora repasando su repertorio y prometiendo volver pronto con material nuevo.

Turno para Modern Color. Había expectación en una Sala Mon que, todo hay que decirlo, se veía un poco desangelada para lo que hemos llegado a ver allí. Con una propuesta que fusiona el post-hardcore con toques de shoegaze y alt-rock noventero, los californianos ofrecieron un buen directo. Aunque su enfoque más atmosférico y melódico puede no ser del gusto de todos, fue visible la conexión que lograron con buena parte del público.

Y llegó el momento de Scowl. Es innegable el magnetismo de su vocalista, Kat Moss; tanto que por momentos llega a eclipsar al resto de la banda. Si hace dos años tocaron poco más de media hora, esta vez el nuevo disco ayudó a que el concierto fuera más largo, más variado, más rock y menos hardcore punk. Vibramos con temazos como las nuevas B.A.B.E., Fantasy o Not Hell, Not Heaven, sin olvidar canciones más salvajes como Bloodhound. Aunque el sonido no ayudó demasiado, la entrega de Kat fue innegable.

Scowl es el ejemplo perfecto de que cambiar, evolucionar, no tiene nada de malo. Alejarse de lo que hiciste en tus primeros discos (en este caso, del debut) no significa venderse ni rendirse al mainstream. Significa hambre, inquietud. Porque todo lo que no cambia, se pudre.

Texto y fotos: Beatriz Blanco

 

BONEFLOWER

MODERN COLOR

SCOWL