The Mark Tom and Travis show versión 2.0 

Tras múltiples retrasos, pandemia mediante, serios problemas de salud de Mark Y Travis y un Tom centrado en su investigación como reconocido ufólogo, la gira que parecía imposible había llegado a España. El ambiente de las grandes noches del Wizink se palpaba desde antes de entrar.

Los bares aledaños, que hacían el agosto, auguraban un lleno histórico mientras que los tres autobuses de gira de los denominados “casas rodantes” daban a entender que los miembros de la banda giraban juntos, pero no revueltos. Algo que es más habitual en otros grupos con más años de discusiones, pero que llama la atención en una reunión de la formación original de un grupo de “tres amigos”.

O no, porque a nadie se le escapa que Tom no asistió a la boda de Travis con una de las Kardashian y siempre fue el bueno de Mark Hoppus el que ha intentado reunir la
banda, manteniendo contacto con el desaparecido Tom DeLonge mientras este se dedicaba a buscar ovnis.

Y el caso es que, mientras escribo esto, tengo la sensación de estar escribiendo más un artículo de la «farándula» y el “salseo” que de un grupo de punk rock californiano. Y algo de esto de hay, pero ahora no toca hablar de eso, todo a su debido tiempo. Recojo mi entrada y me dirijo a la zona que han habilitado para prensa.

The Story so Far son los encargados de abrir. Apenas un 25% del aforo del wizink, unido a la particular acústica del recinto, hacen que el sonido sea realmente malo, una bola con un eco insufrible que no son capaces de solucionar desde mesa. Llevar 3 guitarritas en una banda punk rock tampoco parece necesario ni que ayude a conseguir un sonido definido. Con los teloneros siempre tengo un dilema, hay veces que se eligen grupos de estilos distintos y funciona y otras veces grupos de estilos tan similares (que podrían ser idénticos) que, en mi opinión, consiguen el efecto contrario.

Como si vas de menú del día y pides paella y de postre arroz con leche… Apenas estuvieron una hora sobre las tablas e hicieron todo lo humanamente posible por luchar contra el mal sonido y el escaso público. Pero el público había venido a ver a Blink 182, y estaban en la calle aprovechando las últimas cervezas a precios «populares» y esto penalizó mucho a la banda. En una sala se habrían disfrutado mucho más. 

Con puntualidad californiana (que es como la británica, pero sin ponerse calcetines con las chanclas) se apagaron las luces y sonaba la intro de 2001 Odisea en el Espacio de Strauss. Seguro que Tom tuvo algo que ver en esto… Y con las últimas notas se hizo la luz y allí estaban los tres adolescentes de 50 años dispuestos a poner patas arriba al Wizink.

Como buena gira de reunión hay que tirar de clásicos y, como los adolescentes cuarentones del público también lo demandaban, arrancaron con Anthem Pt2, dejando claro desde el principio que, pese a ser una banda de punk-rock-emo-pop (perdón por las etiquetas), no está reñido con tener un presupuesto a la altura de las más grandes bandas. Pirotecnia, fuego, láser de todo tipo, baterías «voladoras»… Estos tipos llevaban de todo, como se suele decir, “aquí hay panoja”.

Rock Show sonaba en segundo lugar y no pude evitar recordar aquel video que grabaron con esta canción, donde supuestamente se gastaron el presupuesto que les dio la discográfica en regalar dinero por las calles y ayudar a gente necesitada. No digo ni que aquello fuese cierto (no lo sé) ni que ahora no lo hagan (tampoco lo sé), sólo se que aquella reivindicación había caído en saco roto y ahora si se habían gastado hasta el último céntimo en hacer el mayor espectáculo posible, como si fueran los U2 del punk, que también son muy reivindicativos, a ratos.

 

No les critico por ello, yo habría hecho lo mismo seguramente, pero me sentí como Robin Williams en la película de Hook, me di cuenta de que había perdido mi rebeldía, mi bolsa de canicas y mi capacidad de volar, todo ello claudicando a la industria musical. Normal los tres autobuses… Ahora se entendía mejor.

Para el cuarto o quinto tema el sonido se fue arreglando, aunque la batería de Travis seguía omnipresente. No se puede negar que es un baterista diferente, de gran técnica y velocidad, pero en realidad hace demasiadas cosas. Hace tantas, tantísimas, que si hiciera alguna menos, sería incluso mejor, pero no sería Travis. No siempre es necesario rellenar todos los huecos, hay veces que se agradece dejar que el tema camine, pero es muy suyo, y mejor no llevarle la contraria.

En mi caso, Travis consigue el efecto contrario al pretendido, a los 5 minutos ya ha hecho de todo, y aquello se convierte en un solo de batería de 90 minutos con todo tipo de frases imposibles y malabares y mi cerebro desconecta. Claro que yo siempre fui mucho de Phil Rudd o Charlie Watts, y quizá el punto dulce entre los estilos de estos últimos y Travis me lo aportan bateristas como Brad Wilk o Chad Smith, que saben estar en su sitio haciendo que el tema camine, y de repente captan tu atención con un toque de genialidad.  

Mientras tanto es Mark es el que levanta al público, el que se mueve, corre y mantiene unida a la banda, como si fuera un reto personal sacar a flote ese barco, llamado Blink 182 que lleva años navegando por aguas revueltas y que, por momentos, da la impresión de que sólo le importa a él. Travis va a lo suyo, hace su concierto, y Tom en cierto modo también, todo el concierto detrás del micrófono y solo saliendo de su papel para hacer chistes de “penes, huevos, caca, culo, pedo, pis y bromas pueriles”.

Aliens Exist no podría faltar y publicaron recortes de prensa en las pantallas diciendo que Tom tenía razón. Tal vez tras las noticias por partes de la nasa reconociendo la posibilidad de la existencia de OVNIS y vida extraterrestre, algo porque lo que ha luchado y ha invertido mucho tiempo y dinero Tom DeLonge.

Por suerte, hacia la mitad del concierto se impuso el sentido común y tiraron de profesionalidad y acabaron haciendo un gran concierto, ayudados por un público excelente que les llevó en volandas de principio a fin.

Dysentery Gary, Dumpweed (con una ambulancia volando por el escenario), y otros clásicos de sus sus primeros discos dieron paso a uno de los temas nuevos, Edgin, bastante bien recibido y que es un ejemplo de lo bien que le sientan a Travis esos medios tiempos donde tiene que hacer menos cosas y añade ese toque de Groove necesario a las canciones que las hace caminar de una forma distinta.

I miss you es otro de medio tiempo, incluso más lento, que sonó realmente bien. Permitiéndose decir medio en broma que “son la mejor banda que ha pisado la tierra y que son incluso mejores que los Beatles”. No se si son los mejores pero desde luego lo hicieron muy bien en esta gira de reunión y consiguieron divertirnos.

El momento serio de la noche lo puso Mark con Adam’s Son hablando de los dos momentos más oscuros de su vida, el suicidio juvenil y su reciente cáncer. Dedica la canción a todos los fans de la banda que le han permitido salir adelante y en especial a aquellos que han hecho un esfuerzo y que están en las localidades más baratas.

Hacia el final del show la batería de Travis se eleva unos 6 metros por encima del escenario y acaba ahí arriba el concierto. What’s My age again , First Date, All The Small Things (que la canta íntegramente el público) y Dammit para cerrar con pirotécnica, confeti, lasers y un poco de todo, al más puro estilo Kiss,  porque Blink-182 son punk, pero también un poquito de Beverly Hills.

El concierto fue un gran concierto, las cosas como son. Con sus «luces y sombras», pero un notable alto. El wizink lleno hasta la bandera, más de 15 mil personas. Yo no soy quien, para pedir cierta coherencia con los mensajes, pero, como decía Sabina en el Blues de lo que Pasa en mi escalera: “a mis cuarenta y poco y pocos años” me sigo creyendo bastante más a grupos como Bad Religion, que podrían hacer un show parecido, pero se centran en otros aspectos, cada uno tendrá sus motivos y supongo que todos son igual de válidos y las comparaciones son odiosas, pero hay veces que son inevitables.

El caso es que lo pasamos muy bien, nos quitamos algunos años de encima, incluso creo que alguno se rompió alguna pierna al llegar a casa eufórico y quitarle el polvo al monopatín y saltar los escalones de la entrada al grito de «todavía me acuerdo»… Pero bueno, salimos con la sensación con la que se sale de los grandes conciertos, con un setlist impecable y un espectáculo de nivel top. Se hizo corto, lo cual es siempre buena señal. Esperemos que vuelvan pronto porque, sin duda, mereció la pena.

 

SETLIST MADRID 03 OCTUBRE 2023
Anthem Pt2
Rock Show
Family Reunion
Man Overboard
Feelin This
More Than You Know
Violence
Up All Night
Dysentery Gary
Dumpweed
Edging
Aliens Exist
Cynical
Happy Holidays
Stay Together
Always
Down
Bored to Death
I Miss You
Adam's Song
Ghost on the Dance Floor
What's My Age Again
First Date
All The Small Things
Dammit