El Libro de Kells, King Crimson y la belleza en miniatura

Viajamos de nuevo al esplendor de la Edad Media gracias al rock progresivo para adentrarnos en el mundo del libro miniado en una nueva edición de Canciones sobre Historia y Arte.

Contexto.

Habitualmente distinguimos la prehistoria de la historia desde que el ser humano deja testimonios por escrito, ya sea en tablillas de barro como en Sumeria, en papiros como en Egipto o en tablas con cera como en la antigua Grecia; poco a poco, la humanidad fue codificando sus conocimientos, historias y leyendas, que tradicionalmente transmitían de forma oral, conservándolas para su estudio y que perdurasen en el tiempo.

Así nos encontramos que, en la antigüedad aparecen las primeras bibliotecas donde se reunían todos estos escritos, algunas de ellas tan famosas como la Biblioteca de Alejandría.

Con la caída del Imperio Romano, el auge de las guerras entre los pueblos bárbaros o el triunfo del cristianismo y el rechazo al culto politeísta, muchas de estas bibliotecas sufrieron grandes pérdidas e incluso llegaron a desaparecer.

Los monasterios medievales: creación, conservación y divulgación de la cultura.

Durante la Edad Media nos encontramos con una época de constantes conflictos, crisis económicas, epidemias recurrentes y analfabetismo generalizado donde el acceso a la formación y la cultura eran complicados para la gente. Sin embargo, existían lugares de culto, donde se conservaban, creaban y difundían libros realizados en pergamino.

Los monasterios y conventos en la Edad Media fueron clave para que la conservación y transmisión de saberes en este periodo. Era frecuente que estos complejos tuvieran una sala llamada Scriptorium, donde monjes y monjas se dedicaban a copiar a mano los diferentes textos, siendo esta una labor artesanal muy dura y difícil. Estos libros solían decorarse con imágenes que ilustraban las historias e incluso se desarrollaban con gran decoración las primeras letras de un párrafo o el inicio de un capítulo.

El libro de Kells y el esplendor de la miniatura irlandesa.

Existen multitud de libros miniados medievales por todo el mundo, desde los Beatos hispanos tan particulares y vivamente decorados, los libros de oras más frecuentes en Francia o el Evangeliario de San Columba, más conocido como el libro de Kells.

Realizado por monjes celtas, este libro ricamente decorado, recoge el Nuevo Testamento según los distintos evangelistas y fue realizado en el siglo IX por los monjes del monasterio de Kells, aunque se cree que se comenzó en Iona pero tuvieron que trasladarlo por las constantes incursiones normandas en la zona.

Libro de Kells

Sus páginas están ricamente decoradas con elementos que recuerdan a la filigrana que combina elementos celtas, anglosajones y bizantinos  donde aparecen multitud de retratos entremezclados en las letras capitales, las decoraciones geométricas y la viveza de sus colores dan una constante sensación de movimiento.

El libro de Kells ha sobrevivido más de mil años a múltiples adversidades y actualmente se conserva en el Trinity College de Dublín.

King Crimson: Lizard.

Resulta evidente que la belleza de las miniaturas medievales está detrás de la inspiración para la portada de Lizard, tercer álbum de la banda de rock progresivo, King Crimson.

El diseño de esta portada se debe a Gini Barris y cada letra se inspira en los poemas que Peter Sinfield compuso para el álbum.

Así, en las letras de Crimson se representan los distintos movimientos de la canción Lizard y en King aparecen las cuatro primeras canciones.

King Crimson Lizard

En este trabajo la influencia del jazz es muy evidente, con temas de largo desarrollo llenos de pasajes instrumentales.

La banda tuvo constantes entradas y salidas de músicos de la formación, por lo que este disco no pudo interpretarse en directo por la formación que lo grabó.