Una primera jornada de contraste absoluto marcada por el calor, los grandes clásicos y los pogos de las nuevas generaciones.

Vuelve el Leyendas del Rock a Villena celebrando su XX aniversario con el cartel de sold out colgado para este primer día, y lo hace como mejor sabe: mezclando clásicos, potencia y sorpresas en una jornada marcada por el calor, la variedad de estilos y las ganas de música en directo. Desde primera hora de la tarde hasta bien entrada la noche, así vivimos el arranque del festival paso a paso y banda a banda ( o al menos, con las que nos dio la vida para ver)

Tailgunner

El primer día del Leyendas del Rock arrancó con el sol apretando de plano sobre el recinto. La estampa de las primeras horas no fallaba: los primeros asistentes repartidos a lo ancho de los dos escenarios principales, apelotonados en cualquier pedazo de sombra para resguardarse antes de que la cosa fuera a más. Con Tailgunner sobre el escenario, comenzaba el Leyendas del Rock.

Los británicos abrieron fuego con Midnight Blitz, su tema más conocido. Estética calcada a los 80 y heavy metal clásico interpretado por unos músicos jovencísimos que sonaron impecables, tan pulcros que el propio móvil reconoció las canciones a la primera.

Hubo espacio para bajar las revoluciones con War in Heaven, una buena balada que asentó el concierto, antes de encarar la recta final. El público afinó las voces a base de un ohhhhh colectivo durante Eulogy, justo antes de que los ingleses cerraran su descarga por todo lo alto con Guns for Hire.

Thundermother

Llegaba el turno de las suecas Thundermother: cuarteto íntegramente femenino desplegando un hard rock directo al pecho a base de riffs pesados, estribillos enérgicos y pura actitud sobre las tablas.

En su repertorio no faltaron trallazos como Take the Fire y Can’t Put Out the Fire, manteniendo la adrenalina alta en todo momento. Para el tramo final guardaron la artillería pesada, cerrando una actuación redonda con Hellevator y ese auténtico temazo que es Driving in Style. Directas, sin rodeos y dejando el listón altísimo. Hay que reconocer que han conseguido que me guste más el hard rock.

Killus

Hacía tiempo que tenía ganas de ver y fotografiar a Killus. Los de Vila-real venían de actuar en el mismísimo Hellfest hace solo un mes, y desembarcaron en Villena para desplegar toda su fuerza con ese rock industrial que por momentos te evoca a Rammstein y a Marilyn Manson.

No dieron tregua sobre el escenario y la respuesta abajo no se hizo esperar: con ellos llegaron los primeros pogos de la jornada e incluso un brutal wall of death. Sonaron cañonazos como Déjà Vu, Burning Out y Feel the Monster, guardándose para el cierre su ya mítica revisión del Gimme! Gimme! Gimme! de ABBA, pasada por el filtro industrial para poner el recinto patas arriba.

Orbit Culture

«¿Lo estáis pasando bien?», gritaba Niklas Karlsson con el puño en alto. Tras haber pasado por el heavy metal clásico, el hard rock y el metal industrial, le llegaba el turno al death metal melódico. No es un género que me apasione de entrada, pero da gusto encontrar esta diversidad en un mismo recinto para ir educando el oído y descubrir cosas nuevas.

Arrancaron con Death Above Life, tema que da título a su último disco y en el que basaron casi la mitad del repertorio; un autentico temazo que te recarga las pilas al instante. Continuaron la descarga con grandes cortes como The Tales of War y North Star of Nija, demostrando una pegada brutal antes de rematar la faena por todo lo alto con Vultures of North.

 

Black Label Society

Orbit Culture habían dejado el listón muy alto a los siguientes pero es que los siguientes no son unos «cualquiera». Zakk Wylde y sus chicos son como el caballo de Atila, arrasan por donde pisan y una vez más demostraron por que son una de las bandas más poderosas del momento. Ataviado con esa mezcla de biker y señor escocés, kilt al viento aireando las joyas de la corona y guitarra en alto, pisaba el escenario el tito Zacarías. El sonido era como él, poderoso, salvaje, una apisonadora con una fuerza nunca vista antes en Leyendas Del Rock.

Copyright Pedro Hernández @PicFromThePit

Los primeros acordes de Funeral Bell dejaban claro que la BLS no venia a arriesgar. A lo largo del concierto vimos como no sería el único tema de The Blessed Hellride, su disco más exitoso hasta el momento. J.D. omnipresente con el bajo y Dario Lorina a la guitarra sienta una base solida para que Zakk pueda hacer de Zakk y enloquecer al público de Villena cada vez que se sube a la plataforma para hacer gritar y llorar a su guitarra como muy pocos saben hacerlo. 

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Hacia mitad del show hubo un sentido homenaje a su amigo Ozzy con un trocito de No More Tears, mientras la imagen de un joven Ozzy se compartía en las pantallas del escenario «Dave Mustaine» del Leyendas del Rock.

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Tras este momento inolvidable fuimos invitados ver un trozo de concierto desde los laterales del escenario y ahí pudimos comprobar como Zakk sigue tirando de Marshall a todo volumen, sin artificio digitales, sonido puro y crudo que va de sus dedos al amplificador, y se nota, vaya si se nota.

El concierto encarrilaba su recta final, Suicide Messiah y Stillborn, apoteósicas, ponian punto y final a un concierto que fue rayo y trueno a la vez. Se nos hizo corto, pero sin duda será recordado como uno de los grandes conciertos de la historia del Leyendas.

Copyright Pedro Hernández @PicFromThePit

 

Savatage

Llegaba la gran pregunta de la jornada: ¿quién ostentaba realmente el puesto de cabeza de cartel? Por horario y tirón entre la gente joven, ese lugar parecía disputado por Slaughter to Prevail. Sin embargo, bastaba con fijarse en la cantidad de camisetas de Savatage entre los asistentes para ver dónde estaba el verdadero peso de la historia.

La actuación arrancó con la banda saliendo a escena para interpretar una pequeña intro instrumental de Morphine Child. Fue justo al salir Zachary Stevens cuando metieron una marcha más y rompieron a dar caña con Dead Winter Dead. La cosa cogió calor rápido con Jesus Saves, donde el público afinó las gargantas para acompañar el estribillo.

Plantaron un setlist muy equilibrado que dio bastante peso a Handful of Rain —sonaron Taunting Cobras, Chance y la propia Handful of Rain—, mientras repasaban de punta a punta su discografía. Cayeron clásicos de peso como Sirens, Edge of Thorns, Gutter Ballet o Believe, antes de encarar el tramo final con Power of the Night y cerrar la descarga con Hall of the Mountain King. Demostraron con galones por qué su nombre pesa lo que pesa.

Slaughter To Prevail

Puedo decir con orgullo que mis cejas sobrevivieron al fuego en el foso de Slaughter to Prevail. Confieso que les había dado varias oportunidades en Spotify sin que me terminaran de convencer, pero es que una cosa es escucharlos mientras haces press banca y otra muy distinta es tenerlos enfrente en directo. Lo suyo es un despliegue de fuego —mucho fuego—, gritos que parecen salidos de la ultratumba, unas máscaras endemoniadas y un oso gigante presidiendo la escenografía que imponía desde el minuto uno.

Gran parte del impacto del grupo recae en la descomunal presencia física y vocal de Alex Terrible. El ruso exhibe una técnica de guturales tan cavernosos y densos que cuesta creer que salgan de una garganta humana.

Arrancaron sin miramientos encadenando Bonebreaker, Banditos y Russian Grizzly in America, un trío de hachazos perfecto para calentar el ambiente antes de soltar Viking. Ahí llegó el momento de la noche: ese famoso grito a pelo que retumbó a más de 50 metros de distancia y con un wall of death a lo largo del recinto con el inicio de Bratva. Tampoco faltó Baba Yaga en el tramo final, cerrando la carnicería con Behelit. Una auténtica apisonadora sobre las tablas que gana enteros en vivo.

Sepultura

Si había un concierto especial en este veinte aniversario de Leyendas del Rock este era, sin duda ninguna, el que iba a ser el último concierto de Sepultura en España antes de dejar los escenarios.

Copyright Pedro Hernández @PicFromThePit

Sepultura es una banda que ha pisado varias veces los escenarios de Villena y que está muy ligada a este querido festival. En lo personal es una de las bandas que me han acompañado toda la vida, desde adolescente con aquel Arise que sonaba día y noche en mi Walkman y, por eso, sabía que esta noche se derramaría alguna lágrima. Poco antes del concierto tuve la suerte de poder despedirme de la banda. Como siempre, derrochando amabilidad por su parte, pude darles las gracias por hacernos tan felices a tantas personas. Mi yo adolescente estaba muy presente en este momento, algo que nunca pensé que ocurriría, pero todo llega y todo tiene un principio y un final y tal vez este sea el final de Sepultura.

Copyright Pedro Hernández @PicFromThePit

Cogí las cámaras y me encaminé al foso con la esperanza de que no fuesen mis últimas fotos de Sepultura… Algo me decía que volverían pero con Inner Self tocaba salir del foso y guardar las cámaras con mucha tristeza.

Andreas estaba pletórico, había superado muchas dificultades personales pero estaba de vuelta, liderando a la banda mejor que nunca. Paulo en su sitio, como siempre, un seguro de vida al bajo. Derrick demoledor, puro músculo y energía pero también puro corazón que, bajo esa coraza, es de las personas más amables que me he encontrado en un backstage. Greyson, por su parte, demostró una vez más ser un baterista increíble, y eso que ser baterista de Sepultura es algo tremendamente exigente teniendo en cuenta quienes han ocupado ese trono.

Copyright Pedro Hernández @PicFromThePit

Para colmo un set list de antología: Desperate Cry, Kaiowas, Dead Embrionic Cells, Territory, Refuse/Resist, Arise, Ratamahatta, Roots… Temazo tras temazo se mascaba el sabor a despedida. El sonido perfecto, la banda de diez, pero llegó el momento en el que se apagaron las luces y una tremenda sensación de tristeza invadió a muchos de los allí presentes. ¿Por que lo dejan? Esta banda tiene cuerda para rato. ¿Volverán? ¿Volverán con los hermanos Cavalera?  El tiempo dirá, pero el futuro es incierto. La única certeza es el presente y el presente dice que ha sido un concierto de despedida extraordinario.

Muito Obrigado Sepultura.

Prom Kinks

Como amante del metalcore, aficionado al fútbol americano y con una debilidad especial por las nutrias, la cita con Prom Kinks era sencillamente ineludible. Los madrileños trajeron el toque desenfadado y divertido que pedía la noche a base de puro partycore, haciendo una entrada triunfal acompañados de su mascota y lanzando al público balones gigantes hinchables de fútbol americano.

Arrancaron fuerte con R.A.V.E. y dieron continuidad a la fiesta con Shaky Shaky. Fue un empalme continuo de temazos que puso a todo el mundo a bailar, saltar e incluso subirse a colchonetas para navegar sobre la gente. Aprovecharon la inercia para presentar Madrift, su reciente sencillo inspirado en Tokyo Drift, antes de cerrar por todo lo alto con ese auténtico pepinazo llamado Bros Night Out. Una banda que demostró que se puede armar un pogo tremendo a base de cachondeo y diversión pura, y que, sin duda alguna, merece muchas más escuchas en Spotify.

Además, se agradece ver la actitud de una banda que no solo va a cumplir con su pase, sino que durante todo el festival se dejó ver entre el público disfrutando del resto de conciertos como unos fanáticos más

Y hasta aquí dio toda mi energía de ese día. Terminar la primera jornada con el cuerpo molido y las orejas pitando es el mejor indicador de que la cosa empezó como debía, pero conviene no quemar todas las naves demasiado pronto: esto no era más que el pistoletazo de salida y todavía quedaban tres jornadas completas por delante. Con el listón altísimo y las pilas recargándose a base de hidratación y descanso relativo, toca coger aire para lo que se nos viene encima. ¡Nos vemos en el segundo día!