El pasado sábado la sala Riviera en Madrid acogió una  de las giras más esperadas de la mano de Bring The Noise, otro gran Route Resurrection con muchísima potencia desde la lejana Suecia, con In Flames a la cabeza de la formación, más que bien acompañados por los veteranos At the Gates y junto a estos titanes, los chicos de Imminence y Orbit Culture, cada uno despuntando en su estilo de una forma contundente. Una muy buena selección de diferentes estilos dentro del metal extremo del norte de Europa.

Los primeros en abrir boca fueron los chicos de Orbit Culture, death metal con pinceladas melódicas derrochando una potencia descomunal sobre el escenario, mucho juego de luces a contra acorde con la fuerza de la puesta en escena. Sobretodo para quien ya conociese la banda con anterioridad, tuvieron un setlist demasiado corto por el tiempo que tenían pero todos eran temas top de la banda como Vultures of North, North Star of Nija y Saw, su tema más icónico. Aunque les pudimos disfrutar poquito tiempo, fue un show espectacular para abrir con ganas lo que seguía a continuación.

Seguidamente ya con la sala prácticamente llena, salían los chicos de Imminence al escenario, con un público deseoso de disfrutar de su característico metalcore ya que para quien no lo sepa, el vocalista es además violinista, lo que les aporta a varios temas un punto diferente dentro de la combinación de melódicos con los rompedores guturales. Aunque fueron los menos potentes en cuanto a sonido de todas las bandas de la velada, lo compensaron con su fiereza sobre las tablas y los juegos de contraluces combinados con torres de humo en primera línea (aunque abusaron un poco de ello) Chasing Shadows, Paralyzed y Heaven in Hidding fueron algunas de las canciones de su también corto tiempo sobre el escenario.

At the Gates son y siempre serán una de las bandas de metal extremo más punteras del panorama y un referente a nivel internacional. Aunque no llevan ni juegos de luces ni una piesta en escena en sí espectacular, cuando les ves sabes que vas a morir entre pogos y wall of deaths, porque sólo con que sigan tocando el Slaughter of the Soul, su disco más icónico, que juntos a temas de éste como el homónimo al mismo, también nos deleitaron con otros más actuales como Spectre of Extincion, At War With Reality y Heroes and Tombs. Un total de 10 temas donde reinó el caos más brutal entre headbangs para partirse el cuello y pogos infernales, donde los temas clásicos casaron a la perfección entre los más recientes de su carrera y donde el sonido, aunque tampoco despuntó demasiado, dejó el listón muy alto y junto a los juegos de luces y su fiereza sobre las tablas a pesar de la edad de todos los miembros demostraron por qué siguen siendo todo un referente en el death metal, con una profesionalidad y a la vez una cercanía con un público espectaculares.

Se hicieron esperar, les gustó retrasarse unos minutos en una sala hasta los topes repleta de gente que aún viviéndolo a tope con las tres bandas anteriores, se moría por morir en el show de In Flames una banda que tiene una trayectoria que abarca a fans de todas las edades dentro del mundo del metal, con su apuesta de melodeath que han ido puliendo a lo largo de los años hasta llegar al nivel que vimos aquella noche en La Riviera. Simplemente fue un show de hora y media aprox. de duración con el que te dejaban sin palabras y con la piel de gallina con prácticamente todos los temas.

El espectáculo de luces que llevan es cegador en las primeras filas, pero entre los juegos con los haces de luces de la sala más su set de iluminación lateral y frontal es todo un derroche de buen gusto y saber dar un buen show dentro de una sala. Respecto al sonido, ni un solo fallo en ningún momento, todo limpio y claro dejando que los melódicos fluyesen a la perfección, los graves resonando con mucha potencia haciendo temblar todo el sitio y los guturales se te clavaban en los oídos. Los fans les acogieron en Madrid como si estuviesen en su casa, con una ovación de unos 5 minutos de duración ya en la recta final del concierto, aprovechando uno de los parones de la banda para expresar su amor por nosotros y agradecernos aquella noche tan mágica.

El repaso que ofrecieron por todos los grandes temas de su trayectoria no dejó a nadie con la miel en los labios. Vinieron presentándonos su último trabajo de estudio, Foregone, aunque no saldrá hasta el próximo año. Cloud Connected, The Hive, Only for the Weak, Leeches, Behind Space, Wallflower, Alias, I Am Above y Take This Life fueron algunos de los grandes hits con los que hicieron vibrar a todo el mundo que acudió aquella noche al concierto. Demostraron que siguen teniendo una profesionalidad y una calidad superiores, además de la cercanía con todos nosotros tras el concierto, repartiendo todo lo que llevaban encima entre puas, setlist y baquetas.

Fue una noche redonda, donde todas las bandas derrocharon todo su talento y todas sus ganas en un público entregado desde el minuto 1 con ellas. Si no ha sido el mejor Route Resurrection del año, sin duda no se le queda lejos al que ocupe el primer puesto.