James Michael, compositor, productor y músico, ha publicado un nuevo disco con su nueva banda, Lowlight Revelry. Como siempre, tiene mucho que contar.
— James, qué ganas de tenerte en mi pantalla. ¿Cómo estás?
Estoy de maravilla disfrutando de la vida inmensamente. Disculpa por esta voz, pero llevo unos días cantando sin parar y ya sabemos. Como sabrás, hace unos años me retiré: dejé las giras, dejé de grabar discos y me mudé de Los Ángeles a Irlanda del Norte. Ha sido un cambio maravilloso, me encanta estar aquí y he sido muy feliz.
Pero uno de los grandes regalos de mudarme fue descubrir que mi vecino, Brian McCafferty, es un guitarrista fantástico y es el guitarrista de Lowlight Revelry. Vive literalmente dos casas más abajo. Terminamos haciendo todo este disco simplemente caminando entre los estudios caseros de cada uno. Fue estupendo, así que mi retiro duró poco, al poco tiempo de mudarme, empezamos a hacer música juntos.
— ¿Nos mentiste sobre lo de retirarte de la música?
Sí, supongo que sí (risas). Pero fue un periodo muy importante para mí para alejarme de la música. Con Sixx:A.M. habíamos hecho los dos últimos discos muy seguidos, grabamos ambos en muy poco tiempo y estuvimos de gira sin parar…
— Tuve la suerte de veros en el Sweden Rock Festival en 2016.
¿De verdad? ¡Qué gran día! Me encantó ese festival. Fue una de las pocas veces en esa gira que tocamos Skin en esa época solíamos tocar en festivales de metal o rock más pesado. Pero en Suecia Skin había sido un gran éxito, así que la tocamos. Tengo ese recuerdo imborrable de mirar al público y ver a miles de personas cantando cada palabra mientras yo cantaba, sabiendo que esa canción ni siquiera llegó a ser un sencillo oficial. Jamás la elegimos como single y, sin embargo, era tan querida por esa multitud. Fue algo muy especial.
Solemos hablar Nikki, DJ y yo de eso, y mi respuesta inicial siempre es ¡Ni de coña me vuelvo a ir de gira!. Pero la verdad es que, al ver una respuesta tan cálida, dan ganas de hacer algunos conciertos. No está descartado, si hay demanda, sería muy divertido.
— ¿En serio podemos soñar con una vuelta a los escenarios de Sixx:A.M.?
Echo de menos esa parte de mi vida. Las giras con Sixx:A.M. eran agotadoras y desgastantes, pero con la distancia uno solo recuerda las risas y los buenos momentos. De hecho, hace una semana me mensajeaba con Nikki Sixx y le decía hermano, tenemos que volver a crear algo juntos en algún momento.
— Me dejas con la miel en los labios, pero no nos desviemos, que hay mucho que comentar de Lowlight Revelry. ¿Cómo arrancó este proyecto, cómo conociste a los chicos y de dónde sale ese nombre tan increíble?
Lowlight Revelry es un nombre un poco difícil de pronunciar, casi un trabalenguas. Una noche estaba en la cama pensando nombres; es una de las cosas más difíciles hoy en día porque casi todo está registrado. Buscaba algo sobrio, un poco misterioso, y de pronto me vino Lowlight Revelry a la mente. Busqué de inmediato en Spotify y YouTube para ver si alguien lo tenía, y no lo podía creer: estaba libre. Les mandé un mensaje a Brian y a Dixie preguntándoles qué les parecía y les encantó al instante.
Pero el nombre llegó tarde en el proceso. La historia empezó cuando me mudé de Los Ángeles a Derry, Irlanda del Norte. Nos instalamos en un barrio estupendo y una vecina vino a presentarse. Empezamos a charlar, me pregunto si me dedicaba a la música y cuando la dije que si pero que estaba retirado, me sugirió conocer a Brian que vive al lado y toca la guitrra. Pensé qué bien, será un buen vecino con el que charlar de música o lo que sea.
Fui a su casa una noche y tenía allí a varios amigos, entre ellos Dixie. Todos son unos melómanos increíbles; de hecho, Dixie es una enciclopedia andante, sabía más sobre mi carrera que yo mismo. Pasamos una velada fantástica dándonos cuenta de que teníamos muchísimo en común y nos gustaban las mismas bandas.

Con el tiempo, Brian y yo empezamos a juntarnos. Él tenía un pequeño estudio en casa pero no estaba al nivel técnico necesario para grabar en serio, así que le traje amplificadores y equipo profesional. Escuchándolo tocar pensé que era realmente bueno. Me confesó que siempre había soñado con hacer un disco y le dije quizá pueda ayudarte con eso, total, estoy retirado.
Empezamos grabando algunos de sus riffs y le propuse componer juntos, invitamos a Dixie a meter los bajos y nos dimos cuenta de que sonaba realmente bien. Alrededor de Navidad, tomándonos unas pintas en un pub, les dije, chicos, creo que podemos publicar este álbum, pero si lo hacemos, tenemos que subir el nivel y escribir canciones que los fans de Sixx:A.M. puedan apreciar. Se entusiasmaron, trabajamos duro durante ocho meses y, de repente, terminamos celebrando el lanzamiento. Ha sido toda una sorpresa para mí el éxito que ha tenido.
No Time for Shooting Stars ha sido un auténtico regalo.
Es fácil pensar que lo que haces mola mientras estás en tu burbuja, pero solo lo sabes cuando lo lanzas al público. Ha tenido una acogida fantástica, nos están contactando emisoras de radio pidiéndonos el material y todo esto lo estamos haciendo sin discográfica, sin mánagers y sin publicistas. Es sumamente gratificante. De hecho, ya estamos componiendo el siguiente disco, tengo unas cinco canciones listas.
— Has dicho que todo comenzó a partir de las ideas de guitarra de tu compañero. ¿Pensaste mucho en el sonido de antemano o todo surgió de forma natural?
Como productor del disco, estaba decidido a no hacer simplemente una versión 2 de Sixx:A.M. Sin embargo, los fans de Sixx:A.M. han sido tan leales durante años que quería darles algo familiar, una transición natural, casi como una extensión. Mucho de eso viene de mi estilo de producción, al final produzco como sé producir y compongo melodías y letras buscando conectar con la gente.
— Al final tú eres el productor, compositor y cantante; es como imposible separar las cosas.
Cierto. Es uno de los pocos privilegios de ser el cantante, la voz le da gran parte de la identidad a una banda. Con esto no digo que Nikki Sixx o DJ Ashba no fueran piezas fundamentales en Sixx:A.M., pero la gente escucha la voz y la reconoce de inmediato. Los fans aprecian esa familiaridad combinada con una experiencia nueva.
— Hoy en día la gente suele escuchar 20 segundos de una canción y prefiere playlists antes que discos completos. ¿Era importante para ti hacer un álbum que la gente escuche de principio a fin?
Absolutamente. Siempre he sido un amante del formato disco. Cuando la industria empezó a volverse tan dependiente del single, probé a sacar un par de sencillos sueltos y me di cuenta de que a mis seguidores no les basta con un single, quieren sumergirse en un viaje completo.
Mirando las estadísticas de este álbum, la gente lo escucha prácticamente entero. Eso me devolvió la fé en que no soy el único que ama los álbumes. Crecimos escuchando obras completas, no puedes enamorarte de una banda con un solo tema porque no llegas a conocer su personalidad, sus vivencias ni la historia que quieren contar. Definitivamente seguiré apostando por discos enteros.
Es más trabajo y lleva diez veces más tiempo, pero prefiero mil veces publicar álbumes.
— ¿Vivir en Irlanda influyó en el sonido del disco? ¿Habría sonado igual si lo hubieses compuesto en San Francisco?
La escena musical en Derry es increíble y hay muchísimo talento, pero creo que la mayor influencia externa provino del estilo de Brian al tocar la guitarra. Creció con el rock y metal de los 70 y 80. Bromeo mucho con él porque si no es AC/DC o Black Sabbath, casi ni lo conoce. Yo suelo escuchar metalcore o nu-metal e intento abrirle la mente a cosas nuevas, y él siempre ha sido muy receptivo.
Tanto Brian como Dixie confiaron plenamente en mis instintos y me apoyaron en todo. Además, no teníamos la presión de discográficas, abogados o editores, grabamos el disco por pura diversión, y creo que esa frescura se transmite.
— Llevas muchos años en esto y has tocado todos los palos, me interesa tu opinión sobre la IA en la música hoy en día.
Me impresiona lo que es capaz de hacer, pero me niego rotundamente a usar IA para nada relacionado con componer, producir, grabar o mezclar música. No hay manera. He escuchado temas generados por IA que no suenan mal, pero seamos sinceros, es un robo, roban ideas de canciones creadas por seres humanos. No quiero que una máquina me dicte cuál es mi experiencia de vida.
La IA en la música es un robo.
La utilizo a veces para documentarme o investigar y resulta útil, pero jamás en lo artístico. Como compositor, mi trabajo es volcar mi corazón y mi alma. Creo que a medida que la IA avance, la música hecha por humanos tendrá aún más valor, como lo artesanal frente a lo industrial.
— Volviendo al disco No Time for Shooting Stars, ¿tienes alguna canción favorita o especial en el álbum?
Si tuviera que elegir mi favorita personal, probablemente sería Last One to Notice me toca una fibra muy profunda. Y si tuviera que elegir la mejor composición del álbum a nivel técnico, diría Stating the Obvious. Estaba totalmente inspirado cuando la compuse, me salió en menos de una hora y fluyó sola.
— Mirando hacia atrás, desde las primeras maquetas a las versiones definitivas, ¿cambiaron mucho los temas?
Realmente nunca hicimos maquetas clásicas. Empezábamos una idea y la íbamos construyendo capa sobre capa. Hay versiones iniciales que sonaban bastante distintas a lo que quedó al final. A veces escribía una canción completa, se la mandaba a los chicos, les gustaba, pero yo sentía que el estribillo no funcionaba del todo, así que lo reescribía desde cero.
Soy muy exigente con mi trabajo y no me detengo hasta que mi instinto me dice que hemos llegado al punto exacto.

— ¿Y qué tal con tu voz? ¿Notaste algún cambio después de estos años de descanso?
Estaba algo preocupado al principio porque pasé cuatro o cinco años prácticamente sin cantar nada. Tuve que ponerme a punto para recuperar la forma física vocal, pero me sorprendió gratamente ver que no había perdido el control; de hecho, siento que he ganado nuevos matices que no dominaba en los tiempos de Sixx:A.M.
Además, antes siempre tenía a Nikki y a DJ empujándome a explorar mis límites, esta vez me empujé yo mismo, sin la presión constante de pensar si a mis compañeros les iba a gustar o no. Brian y Dixie han sido increíblemente comprensivos y jamás tuvimos un desencuentro creativo. Ha sido una dinámica de trabajo perfecta para la etapa vital en la que me encuentro.
— James, podría estar horas y días charlando contigo, pero ya sabes cómo va esto. Ha sido un inmenso placer y te agradezco de corazón este ratito.
¡Muchas gracias a ti! Ha sido un placer enorme. Por cierto, te dejo otra noticia para una futura entrevista: también estoy grabando voces para otro proyecto nuevo junto a Jeff Fabb y Blake Bunzel. Me pidieron cantar en su banda y estamos trabajando en ello, así que pronto saldrá nuevo material. ¡Hagamos otra charla cuando lancemos ese disco!
Por supuesto que volveremos a tener una interesante charla con James Michael en cuanto tengamos más noticias suyas sobre este interesante proyecto. Mientras, seguiremos disfrutando de cada tema de No Time for Shooting Stars







