Mejores discos de 2022 para: Marco ACB

Un año musical más. Como otros años anteriores, al finalizar el año, hacemos balance de lo que nos ha aportado musicalmente, lo que ha supuesto para nosotros.

2022 ha sido para mí un año de echar la vista atrás, sobre todo de recobrar viejos clásicos de la estantería para volver a disfrutarlos y, centrándonos en lo que ha sido nuevo para mí, un año de ahondar en la discografía de gente como los Ramones, Tom Waits, David Bowie, los Pixies, Blur, Amenra, Candlemass, Brian Eno… También de redescubrir los discos de la etapa de rock progresivo de Opeth o la etapa ochentera de R.E.M., antes de que saltaran a la fama; o de ver con otros ojos grupos que ya conocía, como Gorguts, Deathspell Omega, Paysage d’Hiver o Pavement. También de apenas empezar a arañar lo que se esconde tras la extensa discografía de Frank Zappa, aquí hay trabajo para toda una vida, o la de Prince, otro genio prolífico; y también de descubrir la joya que es Songs From Suicide Bridge de David Kauffman y Eric Caboor. Entre mis grupos fetiches, al final, más vale tarde que nunca, he acabado apreciando, y mucho, The Ashtonishing de Dream Theater; seré de los pocos. Etcétera.

Por ello, les he prestado menos atención que otros años a las novedades, y este top personal debe verse como tal y bajo dicho prisma: se trata de una visión sesgada, y en continua revisión, de las novedades que he descubierto este año y que me han parecido dignas de mención en un apartado como este. Como es obvio, ni son todas las que son, ni están todas las que son. Como en todos los tops, vaya, pero esta vez un poco más.

Por ello, cuando al poco de mi incorporación a Rock Culture, se me dió la oportunidad de participar en este espacio, al principio pensé en desistir, en no hacer un top del año 2022, por haber estado más centrado en años anteriores. Pero luego reflexioné sobre que ello no se trata de pontificar que es lo mejor de 2022, sino lo que más me ha gustado a mí de él, un reflejo de mis gustos y de mi experiencia de disfrute musical con las novedades. Y eso sí puedo hacerlo. Dicho trabajo de selección es divertido, así que me dije ¿por qué no? También tengo derecho a opinar sobre las novedades. Y si con este texto puedo descubrir algún disco a alguien, me doy más que por satisfecho. Una de las cosas bellas de la música es el compartirla y dar presencia a aquellas cosas que nos han llenado. Motivos más que suficientes para hacer un top pese a no haberles dedicado durante el año atención suficiente a las novedades. En definitiva: tratad este top como lo que es, vista esta introducción. Proceda bajo su propio riesgo.

Dicho esto, continuemos (Top 10 2022, orden descendente)

10. ARTIFICIAL BRAIN – ARTIFICIAL BRAIN (Technical Death Metal)

El wall of sound (muro de sonido) era originariamente una técnica de producción desarrollada a principios de los años 60 por Phil Spector, cuya característica era crear un sonido denso, masivo, con múltiples capas sonando a la vez, que él llamaba «una aproximación wagneriana al rock and roll». Genéricamente se utiliza ese término para describir alto volumen, saturación o distorsión en música, y es un recurso utilizado ampliamente en el metal extremo, como por ejemplo, el muro de sonido que se consigue con el uso intensivo de blast beats.

Una disonancia es, en términos coloquiales, un sonido que resulta poco agradable, que provoca una tensión en el oído. Esto se consigue mediante notas que guardan una relación determinada con otras, un ejemplo es el famoso tritono, el diabolus in musica. Las disonancias son usadas de forma creciente por la música clásica a medida que avanza el tiempo hasta llegar a su explosión definitiva en la música clásica contemporánea. A los efectos que nos interesa aquí, dentro del death metal técnico, Gorguts elaboraron en los años noventa una interpretación muy personal y novedosa del metal extremo, con un extensivo y seminal uso de las disonancias. En su estela vendrían otros grupos como Ulcerate o Portal. También ya fuera del tech-death, Deathspell Omega harían lo propio en un contexto black metal ya en el nuevo milenio, de forma ampliamente reconocida y reconocible.

Lo anterior, muro de sonido y disonancias, son condiciones necesarias pero no suficientes para la existencia de un trabajo como es el disco homónimo de Artificial Brain. El resto de factores, y que en definitiva confluyen en hacer un trabajo interesante bajo las estrictas premisas anteriores sin caer en el aburrimiento y la monotonía, algo que desde luego no es fácil, residen en el buen hacer, compositivo e instrumental, de los miembros del grupo. El uso de dinámicas que atenúen ese efecto de muro de sonido es deliberadamente limitado, así que no se trata de un trabajo fácil de digerir, ni para todos los momentos, pero bien se ha ganado, por su inherente calidad y su arriesgada propuesta, su entrada en mi top.

09. ASHENSPIRE – HOSTILE ARCHITECTURE (Avant-garde Metal)

Arquitectura hostil. El título de este álbum describe bastante bien lo que nos vamos a encontrar: «arquitectura» por la minuciosa construcción sonora que Ashenspire han elaborado y «hostil» por el desafío sónico que supone este trabajo para el oyente en las primeras escuchas.

Metal avant-garde con bellos arreglos de saxo y violín aquí y allá, introduciendo a veces harmonía, a veces disonancia. Las voces, además de otros elementos, remiten a A Forest of Stars, grupo de cuyos fans deberían darle oportunidad a esta peculiar propuesta. La atmósfera a ratos cobra una suerte de opresividad propia del black metal, mientras que en otras ocasiones nos recuerda a dinosaurios del rock progresivo como King Crimson, sin perderse en ningún momento una teatralidad de la que se hace gala desde el principio. Un gusto adquirido, un grower en definitiva.

08. WHITE WARD – FALSE LIGHT (Atmospheric Black Metal)

2022 ha sido, en muchos sentidos, el año de la Guerra en Ucrania, por ello resulta apropiado que estos ucranianos hagan su aparición en el top anual. Una presencia que, en realidad, se han ganado merecidamente, y hubieran obtenido igualmente, con su apuesta por un black metal atmosférico elegante y elaborado con una presencia generosa de saxofón incluida. Súmale una atípica luminosa portada para ser un grupo de black metal y podemos adivinar a qué tipo de público quieren dirigirse.

False light es un álbum que no tiene miedo de abrirse con una compleja pieza de 13 minutos: toda una declaración de intenciones. Definitivamente, estos ucranianos saben dar guerra.

07. IMMOLATION – ACTS OF GOD (Death Metal)

Entre los grupos más reconocidos de death metal, los norteamericanos Immolation siempre garantizan un buen nivel de calidad en sus lanzamientos, sorprendentemente sin ningún tropiezo importante y sin haber terminado por perder la frescura con el paso del tiempo, y todo ello es debido a la calidad de sus trabajos.

Una carrera ejemplo de constancia y de fidelidad a su sonido que bien merece entrar en el top anual pese a tratarse de un grupo ya asentado.

Uno puede argumentar que, a estas alturas, es un grupo que no tiene nada relevante que decir sobre el futuro del death metal, pero cuando uno se pone un disco nuevo de Immolation, tiene una cierta idea de lo que anda buscando, y ellos lo ofrecen crudo y sin miramientos. Algo que, en un grupo de más de treinta años de recorrido, manteniendo a la vez un elevado nivel de calidad, y sin caer en la burda repetición, no es fácil de encontrar.

06. ASUNOJOKEI – ISLAND (Post-hardcore/Blackgaze)

Los japoneses Envy no han sacado disco este año pero sus fans no deberían perderse este trabajo, también desde tierras niponas, disco que en clave de un post-hardcore con una fuerte inyección de melodía se mezcla, y esta es la diferencia con respecto a Envy, con un blackgaze muy cercano a lo que en su día hizo conocidos a Deafheaven.

Lo que, en definitiva, supone encontrarnos pasajes con blast beats acompañados de rápidas guitarras melódicas para, al minuto siguiente, encontrarnos partes habladas con delicadas guitarras más lentas dibujando paisajes, que es donde la herencia de Envy sale a relucir con más claridad. Una vez te acostumbras a esta peculiar fórmula ya no hay vuelta atrás. Hacía falta algo así.

05. THE HALO EFFECT – DAYS OF THE LOST (Melodic Death Metal)

Cuando el guitarrista Jesper Strömblad deja In Flames después de A Sense of Purpose, en 2010, por su adicción al alcohol, se lleva con él buena parte de aquello que los hacía únicos, y la calidad de sus sucesivos lanzamientos ha ido de capa caída.

Por eso cuando se anunció su participación en este proyecto, The Halo Effect, en el que, además de contar con él, el resto de miembros de este también han estado en In Flames en un momento u otro en su etapa clásica, incluyendo a Mikael Stanne, vocalista de Dark Tranquillity, que cantó en el debut del grupo, Lunar Strain, los miembros de la comunidad metalera miramos expectantes.

Y se nos ofrece lo prometido: un death metal melódico heredero de aquel famoso sonido de Gotemburgo que estallaba en la segunda mitad de los años noventa, dejándonos unos cuantos clásicos atemporales, ya no de dicho estilo en particular, sino del metal en general.

La participación de Stanne, además de hacer posible la inclusión de algunas voces limpias de calidad, garantiza unas guturales a las que Anders Fridén, cantante de In Flames, hace ya años que no puede ni acercarse.

Les tengo una fuerte simpatía a In Flames y, de hecho, The Jester Race fue la primera canción con voces guturales que me enganchó de verdad, así que se puede decir que ellos fueron mi puerta de entrada al metal extremo. Sus magníficas guitarras melódicas con una fuerte herencia del heavy clásico marcaron un antes y un después, por eso no es de extrañar que muchos renieguen de su actual cambio de rumbo. Así que, admitámoslo, la inclusión en el top de este Days of the Lost es en buena parte un ejercicio de nostalgia, pero dicha inclusión viene respaldada por la calidad de sus composiciones, la buena hechura instrumental y su gratificante inmediatez.

El disco ha llegado a número uno en las listas de ventas de Suecia y se han lanzado cuatro singles para acompañarlo, cosas que parecen asegurar la continuidad de esta excelente propuesta. Para los conciertos el grupo se acompaña de otro guitarrista ya que Strömblad no se considera lo suficientemente recuperado de su batalla contra el alcohol como para enfrentarse a una gira. Es un acto de reconocer sus propias debilidades que dice mucho de él y que, personalmente, me llega dentro: yo también me enfrenté a mis demonios con el alcoholismo y espero que Jesper se recupere pronto, porque creo, y este trabajo es buena muestra de ello, que aún tiene mucho que decir y que aportar. Esperaremos.

04. ROSALÍA – MOTOMAMI (Art pow/Neoperreo)

A riesgo de perder mi credibilidad, y en claro contraste con los otros discos aparecidos hasta ahora, en un ejercicio de sinceridad, no puedo dejar de dar este repaso musical a mi 2022 sin incluir en este artículo al tercer álbum de Rosalía. Disco que probablemente se sale de la línea editorial de la presente web, y que ha sido fuente de fuertes discrepancias con mi esposa que me recomendaba no incluirlo en mi top (le tiene manía y lo tengo vetado en casa, así que solo lo puedo oír en el curro o con los auriculares). Pero tiene su más que merecido espacio, entre otras cosas porque su trabajo de producción es soberbio y me parece muy superior al que podemos encontrar en otros discos de este top y, también, más importante, porque es bastante más diverso que dichos discos, y más arriesgado, especialmente si tenemos en cuenta los dos discos anteriores de la autora, cosa que le ha supuesto no pocas críticas. Todo ello debería resultar irrelevante a la hora de incluirlo de no ser también porque, he de admitirlo, me gusta mucho y creo que el hate que ha levantado se disiparía escuchándolo con la mente abierta; calidad musical aquí la hay, y no poca. Además del mérito que supone enlazar canciones tan diversas pero que el álbum sea tal, una unidad, y no un mero conjunto de canciones.

Motomami me ha servido para además para descubrir el segundo disco de Rosalía, El Mal Querer, que es una joya completamente distinta y más reconocida por la crítica, en lo que podría ser uno de los discos claves del ámbito nacional del siglo XXI, disco a su vez distinto del debut Los Ángeles, donde el flamenco cobra más protagonismo y la electrónica se encuentra ausente. Volviendo a Motomami, nos encontramos dos letras agridulces sobre la vida de Rosalía como artista, La Fama y G3 N15, que me parecen letras muy destacables (no son las únicas), y es que otra de las diferencias respecto a los primeros discos es que aquí las letras son autobiográficas, Rosalia se desnuda.

Nota: no te desanimes por el primer tema, recuerda, el disco es muy variado. Al neófito le chocará encontrarse con algo como Sakura. Además, tengo que decir que con el tiempo se ha convertido en una de mis favoritas. Hasta tiene entremedias unos pasajes de jazz al piano.

03. SEVENTH WONDER – THE TESTAMENT (Progressive Metal)

Una vez más, nos llega una explosión de melodía desde Suecia, buena muestra son esas líneas vocales en The Light que entran sin duda entre mis highlights de este 2022. Y es que Tommy Karevik se pasea por los temas con la comodidad y elegancia acostumbradas, sin que se le note forzado en ningún momento. Su particular timbre y texturas llevan a este disco cómodamente por encima de la media.

Metal progresivo en el que el fondo nunca se supedita a la forma, de modo que quedan lejos de otros grupos del progresivo, metal o rock, que tienden más al exceso instrumental.

Seventh Wonder le saca, una vez más, un provecho a la voz de Tommy Karevik que, por desgracia, no han sabido obtener en Kamelot.

Un grupo que no ha tenido la suerte que sin duda merece. Este trabajo, como el resto de su discografía, no ha tenido la repercusión la hubiera sido deseable habida cuenta de que por sus características es perfectamente accesible para el oyente medio de metal, aunque no se sienta especialmente atraído por el metal progresivo. Si te identificas en lo anterior, aunque pases del progresivo, si te gusta el metal melódico y estás leyendo esto: anímate, dales una oportunidad. No son iguales a la inmensidad de los grupos de progresivo, para bien y para mal… sobretodo para bien, qué carajo.

02. BLACK COUNTRY, NEW ROAD – ANTS FROM UP THERE (Rock Experimental/Art pop/Post-Rock/Chamber Pop)

Los miembros de Black Country, New Road deben pensar que se trata de una especie de grupo maldito. Primero graban un disco llamándose Nervous Conditions, disco que acabará archivándose y permanece oficialmente inédito después de múltiples cargos a su entonces cantante por asalto sexual; el grupo se disolverá. Después, ya como Black Country, New Road, el que ahora ocupaba el puesto de cantante además de guitarrista, deja el grupo apenas cuatro días antes de que este Ants From Up There vea la luz, por problemas con su salud mental. Los restantes miembros del grupo deciden, por respeto a este, que no tocarán canciones de los dos discos sacados con él en directo.

Todo esto, unido a su evidente calidad, es tierra fértil para que estos álbumes pasen a ser considerados, si es muy temprano para decir que no lo son ya, discos de culto.

Esto puede gustar desde a un seguidor de los primeros Arcade Fire hasta a uno de grupos de post-rock de primera generación, como Slint o Tortoise.

Una convergencia de rock experimental con una suerte de acertada sensibilidad pop en la que la presencia de vientos y cuerdas (más allá de las habituales en un conjunto de rock) dotan de dinamismo, variedad y complejidad.

La extrañeza con la que el oído acoge esta peculiar propuesta se disipa con las sucesivas escuchas, terminando por encajar todas las piezas en su sitio, así que me veo obligado a advertir de que se requiere algo de paciencia para poder apreciarlo en todo su esplendor pese a que se han apañado para hacer también las primeras entretenidas pero no te quedes ahí, por dios.

01. 40 WATT SUN – PERFECT LIGHT

Son más importantes las notas que no tocas que las notas que tocas. Se trata de una economía de medios, una suerte de minimalismo musical. Quita velocidad, quita variedad y en este disco de 40 Watt Sun lo que te queda es pura emoción, sentimientos a flor de piel, desnudez del alma. Se construye una atmósfera sumamente delicada a partir de una filosofía en la que menos es más.

Patrick Walker, voz y guitarra, ya cautivó a la comunidad metalera con Warning y su alabado Watching From A Distance en 2006, que hoy es ya un clásico del doom metal tradicional, con sus elementos singulares, como los tempos aún más lentos de lo que es habitual en el estilo, lo que contribuye a dotar al disco de un carácter melancólico siendo generoros. Sus canciones tienen un cierto carácter catártico, liberador.

El paso a 40 Watt Sun supone el tránsito del doom al slowcore, desvaneciéndose en los sucesivos discos de 40 Watt Sun las guitarras distorsionadas; desde la desesperación al rayo en la oscuridad que por fin se vislumbra, tenue, en este último trabajo. Los elementos metálicos han desaparecido pero la esencia del grupo permanece intacta.

Me gusta ponerle este disco a mi hija, de poco menos de dos años: esta música desprende dulzura y paz. Este disco, que se me antoja como una suerte de nana para adultos, verdaderamente sana el corazón. Luz perfecta.