Foto: Marcos Bañó
¡Hola! Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo. Antes de nada, me gustaría que nos contaras ¿Cómo han sido tus inicios en la industria musical? ¿De dónde nació el interés por este sector?
Empecé a cantar en grupos cuando tenía 14 o 15 años, en 1996. Siempre me había
gustado mucho la música y cuando mis hermanas mayores trajeron a casa discos como
el Out of Time de R.E.M o el The Miracle de Queen, me enamoré del rock.
Después alguien me prestó una cinta con Elastica y Gatas Negras y fue como “espera ¿son chicas tocando rock? Entonces yo también quiero”. A partir de ahí empecé a intentar
montar un grupo en mi pueblo. Teniendo en cuenta que no teníamos internet y no
sabíamos nada (no sabíamos cómo afinar una guitarra o cómo conseguir un bajo
eléctrico) fue toda una odisea. Era todo súper amateur pero nos lo pasábamos bien.
A los 18 me mudé a Valencia y empecé a hacer pruebas con bandas un poco más serias
hasta que encontré a las chicas con las que monté Sweet Little Sister.
Un hombre necesita amar la música para introducirse en el mundo musical, una mujer necesita, además, ser valiente, tenaz, fuerte y mucho más competente.
Cada vez podemos ver más la presencia de mujeres en carteles de festivales y otros eventos, pero aun así sigue predominando la presencia masculina en este ámbito ¿A qué crees que se debe?
Evidentemente, es multifactorial. Falta de referentes, roles de género, una escena
machista que no anima a las mujeres… El patriarcado es una estructura que impregna
todo, también la música. Durante muchos años ha predominado un relato que
asociaba ciertos roles como el de instrumentista de rock and roll a la masculinidad y
eso ha creado un ambiente en el que, como mujer, es complicado encontrar tu hueco.
Además la historia ha ocultado e invisibilizado a grandes referentes como Sister
Rosetta Tharpe o ha minimizado los logros de muchas mujeres.
No se considera a Joan Jett a la altura de Axl Rose, a Crissie Hynde como Bruce Springsteen o a Jennifer Batten como a Joe Satriani, pese a tener carreras y contribuciones similares.
Creo que la principal diferencia es que yo tuve que demostrar y probar que mi pasión
por la música era legítima, válida y auténtica
¿Qué medidas piensas que deberían tomarse para ayudar a que esta situación
cambie?
Pienso que todos deberíamos implicarnos. Como público, dejar de normalizar la
asistencia a eventos musicales que no cuentan con mujeres. Por otra parte los
programadores culturales tienen que darse cuenta de que hay proyectos musicales con
mujeres suficientes para llenar carteles y las instituciones deberían dejar de
subvencionar festivales que no programan mujeres. Creo que sobre todo, lo principal que podemos hacer todos es darnos cuenta de que no es normal ni lógico excluir a las mujeres de la cultura. Dejar de ver como algo normal lo que nunca fue normal.
¿Cuáles son las principales diferencias que encontraste a la hora de introducirte en el mundo musical siendo mujer?
Creo que la principal diferencia es que yo tuve que demostrar y probar que mi pasión
por la música era legítima, válida y auténtica, pasar cientos de exámenes que un
hombre no tiene que pasar. De una mujer siempre se sospecha, de entrada, que es
una poser (al menos era así cuando yo empecé).
Tuve que esforzarme mucho más y pelear con situaciones que un hombre no tiene ni que plantearse. Un hombre necesita amar la música para introducirse en el mundo musical, una mujer necesita, además, ser valiente, tenaz, fuerte y mucho más competente. Y si te pilla en un momento en el que no eres fuerte ni valiente, te lo dejarás. Y es injusto.
¿Ves un crecimiento de presencia de miembros femeninos en esta industria en los
últimos años? ¿En que ves qué haya cambiado?
Sí, desde que empecé en la música hasta ahora he ido viendo como cada vez somos
más. Es imparable y estamos en el camino a la igualdad, no tengo ninguna duda.
Queda mucho, pero lo estamos haciendo.
¿Por qué mujeres te sientes inspirada? ¿Hay alguna con la que te haría especial
ilusión trabajar?
Mi máxima ídola es Joan Jett, me parece lo más rock and roll que se puede ser.
También me encantan Kathleen Hanna, Lita Ford, Nikk West, Barbe-Q-Barbies, The
Donnas, Wanda Jackson, Anouk, Skin, Fanny, Nina C. Alice, Crucified Barbara, Lisa
Kekaula, Nikki Hill, Jennifer Batten… De las más actuales me gusta muchísimo Lzzy Hale y a nivel nacional adoro a Mireia de Rosy Finch, Neus Ferri, Gatas Negras… Me
encantaría trabajar con cualquiera de ellas.
¿Cuáles son las artistas que ves dentro del sector que sirven como referencia para
nuevas generaciones?
Sin duda, Lzzy Hale, Alyssa White-Gluz , Tatiana Shmaylyuk, Orianthi o Ra Tache, están influyendo muy positivamente en la percepción global sobre lo que las mujeres
podemos hacer (sorpresa: absolutamente todo).
Siendo mujer siempre se juzga más la apariencia, algo que en los hombres parece no ser tan relevante ¿Ha influido tu aspecto físico en algún sentido a la hora de trabajar en este sector?
Por supuesto Sweet Little Sister fuimos juzgadas constantemente por nuestro físico.
Era realmente frustrante. Tenía 20 años y lo que quería era imitar a mis ídolos, pero si
lo hacía y me vestía como se supone que lo hace un rockero, entonces era demasiado y
nos acusaban de querer utilizar nuestro físico par vender. Si nos vestíamos neutras,
decían que parecíamos poperas. Lo recuerdo como algo muy desquiciante. Y por
supuesto, si tu físico no es normativo, es muchísimo peor.
¿Hay alguna situación que hayas vivido en esta industria por ser mujer que te haya marcado?
Muchas. Con Sweet Little Sister vivimos muchas situaciones horribles: insultos en
foros de internet, comentarios muy misóginos, sentir que teníamos que demostrar el
triple, no tener derecho a ser mediocre… Anécdotas concretas tengo muchas, desde
que alguien diera por sentado al vernos a The sheenas en un camerino que éramos
bailarinas hasta los típicos mansplainings…
¿Piensas que en este sector prevalece la sororidad ante la envidia o al contrario?
En mi opinión, sí. En los últimos años es más evidente porque somos más y hay
muchos proyectos conjuntos, como Rockin’ Ladies, que evidencian que hay una unión,
pero en 2004 cuando empezamos con Sweet Little Sister, también lo sentía así.
Siempre nos buscábamos unas a otras y ya por aquel entonces hacíamos cosas juntas.
Nosotras siempre invitábamos a otras mujeres a tocar y cantar con nosotras y
participamos en la organización de algunos conciertos con otras bandas con mujeres.
Creo que las envidias y las competencias son algo completamente arcaico que está
destinado a extinguirse.
Ha pasado ya bastante tiempo desde que comenzó la pandemia del Covid-19 y que tanto ha afectado a la cultura, especialmente a la música en directo. Poco a poco se van dando pasos hacia una vuelta a la normalidad, pero aún sigue habiendo riesgo. ¿Cómo lo has llevado todo? ¿De qué manera ha afectado a tu actividad y cómo has conseguido seguir adelante con tus proyectos?
La verdad que, como en el caso de tantas personas, la pandemia ha frenado Gran
Quivira, mi proyecto de temas propios. Sencillamente, todo se volvió muy
desmotivante. Actualmente sólo estoy en formatos de versiones, aunque me ronda
retomarlo. Estoy en ello.
Cuéntanos con más detalle, ¿en qué andas inmersa actualmente? ¿La situación
actual influye de alguna manera en cómo lo estás enfocando a corto y medio plazo?
Actualmente tengo un proyecto de versiones acústicas, con Davish de Angelus
Apatrida. Somos Everlastrings y adaptamos clásicos del heavy metal y el rock al
formato guitarra y voz. También canto en The Backseats, una banda de versiones de
clásicos también pero con banda completa, con Jose de Opera Magna, Davish y Joan
de Gigatron, entre otros. Paralelamente colaboro con la banda de rap Los Chikos del
Maiz, soy corista de Neus Ferri y también tengo un dúo de versiones de divas con mi
amiga Isa Monzó. Creo que musicalmente eso es todo! También tengo una sección en
el programa Territori Sonor, de la radio autonómica valenciana À Punt donde hablo de
las pioneras de la música en la comunidad valenciana y en breve presentaré algo que
sin ser estrictamente musical está muy muy relacionado con las mujeres y el rock… En
breve os cuento!
¿Qué opinas sobre esta sección de mujeres en la industria? ¿Piensas que ayuda a
destacar la presencia de la mujer y sus circunstancias en el rock y el metal; ¿o, por el contrario, crees que puede transmitir algún mensaje negativo?
Creo que todo suma y que es importante que existan este tipo de iniciativas
Para ir finalizando, ¿Te gustaría dejar algún mensaje a los lectores de Rock Culture?
Gracias por leerme y muchísimo Rock and Roll!


