Erik Grönwall debuta en solitario con su nuevo disco, Bad Bones, ¿A qué sonara?

Antes de empezar y en defensa de, lo que sea, diré que para mi Erik Grönwall es carne de directo y en cd siempre me sabe a poco, sobre todo con H.E.A.T, dicho lo cual, arrancamos.

Preguntas que nos vienen a la cabeza, ¿Veremos al verdadero Erik en este proyecto? ¿Su paso por Skid Row y su experiencia con Michael Schenker habrán tenido suficiente influencia? ¿Jona Tee y su aportación será tan notable como para que suene todo el disco a él? Ya tuvimos Born To Break de primer single para hacernos una idea y estamos de acuerdo en todo. 

 

O te apartas, o te arrolla, no hay más con Erik y eso que esta vez ha abusado de tonos bajos y sutilezas vocales varias para no hacer un disco de agudos plano. Alguien va a tener que abrir el melón de que hay temas que parecen outtakes de H.E.A.T II, Bad Bones con ese estribillo parece uno, lo discutimos, evidentemente esto es hard rock y evidentemente Erik formaba parte de H.E.A.T.

Todo lo que Erik canta lo convierte en adrenalina pura, en algo visceral que en ese momento hace que prestarle atención sea lo más importante y urgente a tu alrededor, es su adn, no hay más. De Praying for a Miracle desde un prisma crítico especial podría decir que es excesivamente comercial, me flipa igual añado, la declaro mi casi preferida.

Parece lo que no es, lo mismo es porque es mucho, es teatral, es quizá la más diferente del resto, la más interpretada. Who ‘s The Winner va a ser el temazo que dentro de unos años más nos toque dentro. Ojalá Mercury escuchándola desde donde esté, killer.

En su vida Grönwall se ha asomado al abismo, este disco es como escupirle a la cara. Los arranques de ciertas canciones son clase Jona, guitarra y la batería como metiendo marchas en un automático, Lost For Life con esa fffff final, marca de la casa no se la puede poner ni un pero, que estoy intentando ir a saco desde mi parcialidad absoluta.

La urgencia en su forma de cantar hace que lo que vayas a escuchar después, se convierta en una nana. Twister Lullaby cruje de funky por culpa del ritmo del puente y de esas rimas vistosas rodeadas de unas guitarras que parecen estrellas explotando al sol.

Los coros y la casi crudeza de Save Me la ponen en mi cabeza como tema descarte de Skid Row, osada de mi, la idea me la espanta Erik de la cabeza al meter esas insinuativas voces. Es evidente aquí la colaboración poppy de Fredrik Thomander y se agradece para romper el ritmo.

Hell Back me recuerda por qué no hice reseña de H.E.A.T II, odio cuando la producción se come al salvaje y orgánico Erik y cuando la pulcritud del Hard rock sueco prima porque su voz, su ser como vocalista, no necesita nada alrededor. Esta no la visualizo en directo, ergo me consume, a pesar de ser un tema muy bueno, pero no para Erik.

«He tenido el honor de liderar algunas bandas geniales, pero ahora es el momento de contar mi propia historia. Bad Bones trata de asumir quién eres y no disculparte por ello. Siempre he seguido mi propio camino, sin importar lo que pensara la gente. Nunca he seguido la norma, y no voy a empezar ahora: así es como soy.»

Seguidores de la banda sueca de hace años, no sabéis lo atrás en el tiempo que os va a llevar How High. Esos tonos altos, altísimos, como si no costara, esos dibujos de guitarra, tan metidos dentro los tenemos, lo dicho, os va a hacer volver a esos discos, de cabeza.

La balada, que hablando en términos de hard rock, podría sonar a hecha por catálogo en un fábrica de las afueras de Estocolmo, destrozaría el almacén entero a la segunda estrofa. Parece tan fácil cantar ahí abajo…. Mataremos por vivir Written In the Scars en directo y que nos deje marca para siempre.

No es una segunda oportunidad, no es un capricho de niño aburrido, son temas buenos en su estilo, que si los miras con lupa y envidia puedes sacar conclusiones, si, allá tú. Erik Grönwall con Bad Bones no ha vuelto para reclamar su trono, ha vuelto para prenderle fuego a la silla y ver quién aguanta el calor.