Tras un intenso estreno, el jueves volvió a demostrar la gran variedad que ofrece el Resurrection Fest 2026. La jornada combinó bandas emergentes con nombres ya consolidados, dando lugar a un día muy variado e interesante.
Nuestro recorrido comenzó con Fuet, uno de los conciertos a los que más ganas les teníamos dentro del festival, y más después del 981. La banda volvió a demostrar que la escena estatal continúa ofreciendo proyectos con muchísima personalidad y calidad, combinando contundencia y una actitud arrolladora sobre el escenario. Aún van a dar mucho de qué hablar; su directo, siempre rebosante de energía y naturalidad, tiene esa chispa que engancha y que, una vez los ves sobre el escenario, hace que se te queden grabados a fuego. Su actuación sirvió para ir calentando motores y dejó claro que, independientemente de la hora, había muchísimas ganas en la carpa.
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A continuación llegó el turno de Her Anxiety, que ofrecieron un directo cargado de intensidad y emoción. Su propuesta, que combina partes melódicas y agresivas, consiguió conectar rápidamente con el público. Ya los habíamos visto anteriormente en el festival, pero esta vez tuvimos la suerte de que tocasen en el escenario mediano, prueba de que cada vez van creciendo más, algo que también se observó en el público que se acercó a verlos. La estética de su cantante, Aida, siempre impacta y se ve acompañada de la contundencia que imprime a su actuación, todo ello respaldado por una banda que le sigue el ritmo sin despeinarse, dando como resultado una actuación muy compacta y con una química brutal. La banda defendió sus canciones con mucha solvencia, dejando una muy buena impresión entre quienes se acercaron a descubrirlos.
El protagonismo pasó después a Burning Witches, que desplegaron toda la esencia del metal más clásico con un concierto repleto de potencia y grandes riffs de guitarra. La formación suiza demostró por qué se ha ganado un hueco dentro de la escena y también dentro del festival, ofreciendo un directo muy sólido en el que tanto su ejecución como su presencia escénica estuvieron a un gran nivel.
Otro de los conciertos más destacados de la jornada fue el de Caskets, un concierto que, con cada tema, nos fue enamorando más. Ofrecieron un directo muy equilibrado, siempre respaldados por un sonido impecable y una actitud maravillosa sobre el escenario. La voz de Matt Flood fue la guinda del pastel, transmitiendo de forma increíble cada tema y conectando totalmente con el público. Íbamos con ganas de ver a la banda, pero salimos del concierto convertidos en grandes fans.
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Uno de los conciertos más divertidos de la jornada fue el de Blood Command y también la gran sorpresa del día. La banda noruega hizo gala de su mezcla tan particular entre hardcore y rock alternativo, acompañada de pura actitud sobre el escenario y una gran conexión con el público. Su vocalista se convirtió en el centro de todas las miradas gracias a una presencia escénica capaz de hacer que cada momento se te quede grabado. Si queréis saber lo que es la actitud punk, asistir a un concierto de esta gente es una de las mejores formas de descubrirla. Pero no solo de actitud vive una gran actuación: rodeados de todo este loco envoltorio nos encontramos a unos músicos que saben empujar su propuesta con una calidad técnica impecable, dando como resultado el pack perfecto. En serio, qué concierto tan divertido.
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Ya de noche llegó el turno de Caliban. Los alemanes ofrecieron un concierto con un ambiente muy especial, alternando contundencia y melodía con la solvencia que les ha convertido en una de las bandas de referencia del género tras más de veinte años de trayectoria. Era difícil distinguir cuántas personas estábamos disfrutando del grandísimo concierto que dieron, pero desde luego la respuesta y las ganas de la gente podían medirse por el pit y por el público coreando cada tema con intensidad, convirtiendo su actuación en una de las más celebradas del día.
El cierre de nuestro recorrido lo puso Lionheart, que, como ya nos tienen acostumbrados, no decepcionaron. Su sonido directo y compacto convirtió el escenario en una noche de energía constante, impulsada sobre todo por el carisma de su cantante. Con un público completamente entregado a pesar de la hora, las ganas se pudieron ver desde el primer tema hasta el último. La banda estadounidense nos demostró por qué sigue siendo uno de los referentes del hardcore, ofreciéndonos un concierto totalmente memorable.
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