Vi poca gente esperando en la puerta.
Como la Sala Rebvblicca tiene una terraza interior, supuse que estarían allí, pero no: había poca gente.
Y es una lástima, porque es una de las mejores salas de Valencia, con aforo para más de mil personas. Hacía mucho tiempo que no iba, pero recordaba mi juventud viendo allí a Steve Vai, Blind Guardian, Primal Fear o Rage.
Cuando empezó a sonar Sin Propina, con ese sonido y la verdad que desprendían desde el primer acorde, me sorprendió no ver más gente. Eso sí, sus incondicionales de Benicalap no fallaron.
Sin Propina es la banda de Aris, bajista y cantante de la mítica Transfer. Faltaba Laura, su guitarrista. Ray contó que tenía que estar apartada de los escenarios una temporada, y toda la banda dejó claro lo presente que la tenían. Se nota que es una tía muy querida. Respiro y Siento, cantadas por Ray, fueron para ella. Lo supe fue un agradecimiento al público y a la gente que está ahí en los peores momentos, la que te da una palmada en la espalda y te empuja a seguir. En las palabras, la voz y las maneras de Aris se notaba la perspectiva amarga de barrio. Rock de verdad, de barrio, de calle, de dolor. Rock de cuando la vida no es fácil y se sigue. Rock de gente. Cerraron con Falsos dioses, de Transfer, y la gente lo dio todo: pocos, pero muy intensos.





Doble Esfera trajo mucho metal. Moi se incorporó este mismo verano, pero parece que lleva toda la vida cantando con Eladio. Cada voz va en su registro y se complementan a la perfección, y los guturales de Moi le dan a los temas una frescura y una modernidad brutales. Sonaron Doble Esfera, La momia, 2030 y Fuera de control, que me enganchó porque sonaba a heavy metal con mayúsculas. Antonio, el guitarrista, no dudaba en subirse al monitor y tocar los solos con su PRS desde allí. Mucha presencia y técnica impecable.











Y llegó el turno de Corazones Eléctricos. Los descubrí en el Montgó Rock de 2023 y desde entonces les sigo la pista. Tienen unos temas tan buenos que no entiendo cómo no hay quinientas personas en cada bolo. Son canciones magnéticas, con una mezcla de familiaridad y fuerza que te atrapa. La voz de Pau tiene muchísima personalidad, y en directo lo viven de una manera tan intensa que es imposible no contagiarse.Corazones Eléctricos. Entre dos canciones se le rompió el cable a Pau, cantante y guitarrista. Lo cambiaron sin mayor contratiempo, y Pau aprovechó para decir que eso formaba parte de los conciertos de verdad, de los imprevisibles, no como otros en los que todo parece manufacturado y saben exactamente qué decir y cuándo. Anunció que pronto tendrán material nuevo. Abrieron con Por ti y recorrieron temas como Cama de faquir, Todo por el aire, Aullar contigo, el clásico ¿Quién salvará al rock and roll? y Canción urgente. Camino al sur y Valentina fueron quizá las más cantadas, saltadas y sudadas, y cerraron con La destilería.
Yo estaba especialmente cansado ese día, pero algo me dijo que iba a ser una gran noche… y lo fue. Quizá escuchar rock con tanta verdad, en la intimidad, lo convirtió en una gran experiencia. Por favor, apoyemos la escena local. Vayamos a las salas.

















