MUJERES EN LA INDUSTRIA MUSICAL: MARTA(BAJISTA DE ZARZA)

¡Hola! Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo. Antes de nada, me gustaría que nos contaras ¿Cómo han sido tus inicios en la industria musical? ¿De dónde nació el interés por este sector?

Buenas, es un placer daros mi opinión. Mis inicios en la música fueron a una temprana edad. Me flipaba participar en el coro del colegio de monjas al que iba y enseguida le pedí a mis padres que me apuntaran a estudiar música. Así que a los 9 ya me vi haciendo solfeo en el conservatorio. Paralelamente, empecé en el rock formando una banda con los compañeros heavys melenudos de clase. Pero no fue hasta los 18, cuando me integré como bajista en la banda Santa Rita, que ingresé en la ‘industria musical’ como tal.

Cada vez podemos ver más la presencia de mujeres en carteles de festivales y otros eventos, pero aun así sigue predominando la presencia masculina en este ámbito ¿A qué crees que se debe?

Se debe a que hay más artistas y bandas compuestas por hombres. Se trata de una cuestión social y cultural de base. A la mayoría de nuestras madres y abuelas les prohibieron perseguir su sueño de ser alguien en la vida. Su rol como mujer era servir a la familia, y hasta hace dos días, la educación que recibían las mujeres (si es que la recibían) era distinta a la de los hombres. O tenías una personalidad fuerte, recursos, y asumías el riesgo de ser repudiada por la sociedad y la familia defendiendo tus ideales, o no te quedaba más remedio que aceptar las normas sociales y morales de una sociedad religiosa y machista. Será cuestión de tiempo liberarnos de ese estigma generacional y reeducar a la nueva sociedad en una igualdad real.

A veces los muros nos los ponemos nosotros mismos, proyectando en el exterior nuestras inseguridades y miedos a fracasar, heredados o infundados.

David Moro

¿Qué medidas piensas que deberían tomarse para ayudar a que esta situación cambie?

La gran responsabilidad de cambiar este paradigma, bajo mi punto de vista, la tiene el sistema educativo, los roles familiares, y las grandes agencias de publicidad así como el audiovisual en general. Creo que en los últimos años hemos podido apreciar un notable cambio en la escena y me siento optimista con el futuro en lo que a esta cuestión se refiere. También desearía apuntar que cada individuo, a nivel personal, debería reforzarse e integrar esa igualdad por la que lucha. A veces los muros nos los ponemos nosotros mismos, proyectando en el exterior nuestras inseguridades y miedos a fracasar, heredados o infundados.

¿Cuáles son las principales diferencias que encontraste a la hora de introducirte en el mundo musical siendo mujer?

Apenas encontré alguna diferencia. Siempre me he rodeado tanto de mujeres como de hombres a la hora de tocar, de forma natural. No me he sentido juzgada ni diferente por ser mujer bien al contrario, siempre me he sentido querida y respetada por mis compañeros. Pero sí que he encontrado algo de discriminación positiva en este caso, ya que he tenido más oportunidades de tocar, más alcance y visibilidad, estando en bandas con mujeres que en bandas con hombres. O bien me han contactado para tocar solo por el hecho de ser mujer, con la intención de asumir una cuota de paridad impuesta. La verdad es que eso de ‘Buscamos mujeres bajistas’ me crea bastante rechazo, me parece un insulto que se priorice el género obviando todo el trabajo (o no) que hay detrás.

en muchos casos este aumento se debe a una cuota de paridad que en muchos casos es forzada.

¿Ves un crecimiento de presencia de miembros femeninos en esta industria en los últimos años? ¿En que ves qué haya cambiado?

Hay un evidente crecimiento en la presencia de mujeres (tanto cis como trans) en la industria musical y audiovisual en general. Pero en muchos casos este aumento se debe a una cuota de paridad que en muchos casos es forzada. Y esto, a las mujeres que llevamos toda la vida dejándonos el pellejo formándonos, trabajando y defendiendo nuestro arte, nos deja en una mala posición ya que se relativiza nuestro esfuerzo y se atribuyen nuestros logros a enchufismos u oportunismos.

¿Por qué mujeres te sientes inspirada? ¿Hay alguna con la que te haría especial ilusión trabajar?

Me flipa Gina Gleason, guitarrista de Baroness y Nai Palm, vocalista y multi instrumentista en Hiatus Kaiyote. Compartir escenario con ellas sería una verdadera fantasía.

¿Cuáles son las artistas que ves dentro del sector que sirven como referencia para nuevas generaciones?

A nivel nacional, en cuanto a rock se refiere, creo que Bala, Ainara LeGardon, Mourn, son un buen referente para inspirar a nuevas generaciones.

Siendo mujer siempre se juzga más la apariencia, algo que en los hombres parece no ser tan relevante ¿Ha influido tu aspecto físico en algún sentido a la hora de trabajar en este sector?

Creo que la apariencia es importante a la hora de subirse a un escenario. Considero el hecho de tocar en directo, un acto ritual, una manera de dejar de lado el ego y entregarse al arte. Toda fantasía visual que refuerce tu discurso artístico  es bienvenida.

¿Hay alguna situación que hayas vivido en esta industria por ser mujer que te haya marcado?

No me he encontrado nunca en una situación tensa o desagradable por ser mujer.

¿Piensas que en este sector prevalece la sororidad ante la envidia o al contrario?

Envidias hay siempre, en todos los sectores. Lo mejor es no darle fuerza a las inseguridades y frustraciones de los demás.

Ha pasado ya bastante tiempo desde que comenzó la pandemia del Covid-19 y que tanto ha afectado a la cultura, especialmente a la música en directo. Poco a poco se van dando pasos hacia una vuelta a la normalidad, pero aún sigue habiendo riesgo. ¿Cómo lo has llevado todo? ¿De qué manera ha afectado a tu actividad y cómo has conseguido seguir adelante con tus proyectos?

Pues la verdad, no me ha afectado demasiado profesionalmente. Como músico del circuito underground, no me gano la vida con esto. Me costaba ya encontrar oportunidades antes de la pandemia, y todos mis proyectos siempre han sido autofinanciados. Lidiar con la frustración y la impotencia no es algo nuevo. Así que la actual situación no me resulta mucho más diferente que antes.

Por otro lado, justo cuando estalló la pandemia estaba estudiando un curso de Gestión en la Industria Musical, que claramente se vio interrumpido. La sensación de haber estado estudiando y dedicando el  tiempo a algo que ya no iba a servir para nada fue muy frustrante. Así que entiendo que para promotores, managers, programadores, sonidistas, gerentes de salas, etc. ha debido ser y sigue siendo un golpe muy duro.

Cuéntanos con más detalle, ¿en qué andas inmersa actualmente? ¿La situación actual influye de alguna manera en cómo lo estás enfocando a corto y medio plazo?

Actualmente, estoy inmersa en mi trabajo (actriz de doblaje y locutora). Y en tiempos fuera de lo laboral, me encuentro retomando estudios clásicos y tratando de mantener en activo mis tres proyectos principales: Your Grace, Falç de Metzinera y Zarza. Todos ellos proyectos DIY.

¿Qué opinas sobre esta sección de mujeres en la industria? ¿Piensas que ayuda a destacar la presencia de la mujer y sus circunstancias en el rock y el metal; ¿o, por el contrario, crees que puede transmitir algún mensaje negativo?

Creo que en estos espacios se tiende a preguntar mucho sobre la situación de la mujer, y poco sobre la música en sí. Por ejemplo, preferiría hablar sobre qué equipo utilizo o qué discos me han influenciado a la hora de definir mi sonido. El día que no se hagan preguntas haciendo referencia al género, tendré la certeza que habremos alcanzado esa igualdad que tanto anhelamos.

Para ir finalizando, ¿Te gustaría dejar algún mensaje a los lectores de Rock Culture?

Sí, que escuchen a Zarza, Your Grace, y Falç de Metzinera. ¡Apoyar la escena local es esencial! Gracias por perseverar, un abrazo.