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Mujeres en la industria musical: Susana Colt (Vocalista Montana Stomp)

¡Hola! Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo. Antes de nada, me gustaría que nos contaras ¿Cómo han sido tus inicios en la industria musical? ¿De dónde nació el interés por este sector?

¡Hola! Muchísimas gracias por querer compartir este ratito conmigo. La culpa la tienen los Beatles, concretamente Ringo y las horas que pasaba a los doce años fantaseando con que algún día merendaría con él y se convertiría en mi mejor amigo.

He tenido una adolescencia muy solitaria. La música, el teatro, la escritura y la lectura fueron un refugio donde poder estar acompañada y sumergirme en historias que me hacían sentir bien.

Tocaba la guitarra española a los ocho años, coqueteé con el bajo en la adolescencia, la batería me llamó a sus filas ya a los veinte… pero nada me enganchaba.
Con el tiempo me di cuenta de que cantar es algo que necesito para vivir, y no hubo vuelta atrás. Es al otro lado del micrófono donde me siento realmente plena, donde soy libre.

Cada vez podemos ver más la presencia de mujeres en carteles de festivales y otros eventos, pero aun así sigue predominando la presencia masculina en este ámbito ¿A qué crees que se debe?

Creo que es un cúmulo de muchas cosas. Por ejemplo, las bandas que encabezan los festivales siguen siendo formaciones clásicas con muchos años de trayectoria que vienen de otros tiempos en los que evidentemente había mucha más presencia masculina. Eso nos lleva a pensar que también faltan bandas emergentes, y con calidad.

Por otra parte, los promotores de conciertos y festivales miran por su negocio, y van a contratar a quien rente, ya que el público es algo reacio a los cambios y evidentemente va a comprar más entradas si vienen grupos consolidados. De todas formas, si el producto es bueno y hay trabajo duro y perseverancia, al final se sale adelante, sin importar nada más.

¿Qué medidas piensas que deberían tomarse para ayudar a que esta situación cambie?

Siendo honesta, debo decir que mi filosofía, que coincide al mil por mil con la de Montana Stomp, es la del trabajo duro, la autogestión,  autofinanciación  y el nadie es más que nadie.

No creo en la suerte, ni buena ni mala.  Si la música es buena, trabajas duro y perseveras, hay sitio.

¿Cuáles son las principales diferencias que encontraste a la hora de introducirte en el mundo musical siendo mujer?

He trabajado muchos años con mi banda de versiones, la Colt 45 Band, y colaborado con otras. Formé parte de orquesta (no como cantante sino como figurante de teclado) y en cada caso la historia es diferente. En mi caso, no he notado ninguna diferencia por el hecho de ser mujer, sino por el contexto en el que estaba en ese momento.

Acabamos de lanzar el primer trabajo con Montana Stomp. Es mi primer disco de temas propios, mi banda, la familia a la que pertenezco. Obviamente no he sentido ningún tipo de diferencia trabajando con mis compañeros.
Somos cinco cabezas y corazones que dan patadas en la misma dirección, tampoco he tenido ninguna dificultad trabajando con nadie implicado en todo el proceso tanto de creación del disco como en bolos,  entrevistas…etc.

Si tengo que hablar de los casi quince años que he pasado tocando versiones, ahí me enciendo un poquito más con algunos recuerdos que no son positivos. Algunas personas sí me han puesto a veces en aprietos o incomodado con comentarios que nada tienen que ver con mi trabajo como cantante.

En ese estrato de la industria musical el producto que ofreces normalmente es gratuito para el público, es un servicio más del garito, como poner la tele con fútbol o ponerte una tapa con la bebida.

Por otro lado, tengo maravillosos recuerdos y amigos  en salas en las que he trabajado regularmente, clubs moteros que me han tratado fenomenal tanto a mí como a mis compañeros, y mi balanza se inclina siempre a ver lo positivo y agradecer esa escuela tan dura que nos hace lo que somos.

Casi 400 personas que nos conocían por ese anterior trabajo llenaron la sala donde debutamos, y ahí solo había músicos en el escenario, no géneros.

No creo en la suerte, ni buena ni mala.  Si la música es buena, trabajas duro y perseveras, hay sitio.

¿Ves un crecimiento de presencia de miembros femeninos en esta industria en los últimos años? ¿En que ves qué haya cambiado?

¡Han cambiado muchas cosas!

El modo en que trabajan las bandas, el acceso de los jóvenes a estudios musicales de calidad y modernos, las redes sociales, la forma de promoción… Se ha vuelto todo un poco menos dependiente de los grandes medios, que antes o te empujaban al estrellato o te volvían una sombra. Ahora hay cantidad de artistas independientes y autogestionados  con mucha calidad.

Cuando no hay filtros, sí diría que hay bastante equilibrio entre hombres y mujeres en la música emergente ahora mismo.

Me voy a declarar culpable de no haber podido apoyar y disfrutar el trabajo de otras bandas  tanto como me gustaría, y es que llevo los últimos cinco años trabajando tan centrada en este proyecto que no he levantado la cabeza ni he podido asistir a conciertos ni casi escuchar música.

En los géneros que a mí me mueven, que son el Blues, Southern Rock, Classic rock…etc… los carteles están cada vez más equilibrados, y hay muchísimas mujeres haciendo una música estupenda.

¿Por qué mujeres te sientes inspirada? ¿Hay alguna con la que te haría especial ilusión trabajar?

Llevo a Etta james tatuada en la mano que sostiene mi micrófono. Me recuerda que está bien ser fuerte y también vulnerable.
He llorado muchas veces porque el camino es duro, pero yo pienso en línea recta y sigo. Spoiler: NO PIENSO PARAR, jajaja!

Tengo dos cuentas pendientes: una con dos cantantes a las que admiro y tengo el mega regalo de considerar mis amigas, que son Txako Jones y Vicky Luna. Ambas me aportan desde hace muchos años muchísimo en lo personal y profesional, y es un círculo que queremos cerrar en cuanto nuestros proyectos individuales nos lo permitan.

Otra mujer importantísima en mi vida es la australiana Dallas Frasca. Este ser de luz y dinamita llegó a mi vida del modo más casual y bonito que recuerdo, (Y por ella conocí a mi amiga Nuria García, que tiene muchísimo que ver con la música, aunque no sea encima de un escenario)

Dallas se ha convertido en mi mentora, consejera, compañera de charlas sobre letras, amiga y gran inspiración. Tenemos muchas ganas de poder hacer que ardan las suelas cuando en algún momento cantemos juntas.
Solo tengo palabras de agradecimiento y mucha ilusión.

¿Cuáles son las artistas que ves dentro del sector que sirven como referencia para nuevas generaciones?

¡Dolly Parton por siempre! Esta mujer es una maravilla desde la uña hasta la última madera de su guitarra. Un modelo de mujer que representa fuerza y sensibilidad.

Creo que un valor brutal para que las nuevas generaciones se sientan seguras de sí mismas es el tipo de mujer que sabe expresarse de modo claro, levantar la voz si es necesario, que está abierta a la evolución, la mezcla, el cambio, y que también conserva su esencia y sigue disfrutando de hacer lo que ama.

Otra mujer a la que admiro muchísimo es Susan Tedeschi. Es calidad, calidez, humanidad y arte elevado a la máxima potencia.  Todo eso son valores que me parecen muy positivos y enriquecedores.

Siendo mujer siempre se juzga más la apariencia, algo que en los hombres parece no ser tan relevante ¿Ha influido tu aspecto físico en algún sentido a la hora de trabajar en este sector?

Mira, aquí me quito el Colt y me quedo solo con Susana.
La única persona que ha sentido que el aspecto físico era un condicionante en este aspecto he sido yo.

No he tenido una relación muy sana con mi imagen, he sufrido mucho con ese tema, pero jamás he tenido consciencia de ello en cuanto tengo un micrófono en la mano. Yo en el escenario tengo estos pronombres: Jabalí, estrenque, mamut… y me siento maravillosamente feliz.

Soy cantante, no modelo, y afortunadamente así me he sentido siempre en el sector.

¿Hay alguna situación que hayas vivido en esta industria por ser mujer que te haya marcado?

Puedo contarte dos anécdotas, y me quedo con la segunda.

En una ocasión intenté conseguir trabajo cantando en cruceros de lujo. Pasé todas las pruebas musicales, pero me dijeron que lamentablemente, mis tatuajes me hacían parecer poco femenina. Sin comentarios. Acabo de recordarlo buscando en la lista de cosas que me importan una mierda.

A raíz de publicar el disco, he tenido mucho feedback de mujeres que me han enviado mensajes con lo que han significado para ellas algunas de las letras del álbum, sobre todo High, That song (The Right Track) y Alice.

Los tres temas hablan de cosas importantes para mí (Mujeres fuertes y resilientes, el valor de aceptar los cambios y la salud mental)  y cuentan historias con las que otras personas se han identificado. Lo más bonito que me ha pasado es que una niña de diez años me dijese al finalizar el concierto de presentación:

Me ha encantado que nos hablases como una amiga entre canciones, aunque parecías un poco salvaje cuando cantabas

¿Piensas que en este sector prevalece la sororidad ante la envidia o al contrario?

O lo de mujeres y envidia es un poquito arcaico, o tengo la inmensa suerte de rodearme de mujerazas maravillosas.
En el sector incluyo a todas las que tienen un papel importantísimo: Promotoras, Fotógrafas (Andrea Silván,  te adoramos!), Técnicas de sonido, Road Managers, Producción (Cristina y Ester me salvaron la vida en el último concierto) y un largo etcétera.

¡Pienso que prevalece el trabajo duro y ser buena persona!

Ha pasado ya bastante tiempo desde que comenzó la pandemia del Covid-19 y que tanto ha afectado a la cultura, especialmente a la música en directo. Poco a poco se van dando pasos hacia una vuelta a la normalidad, pero aún sigue habiendo riesgo. ¿Cómo lo has llevado todo? ¿De qué manera ha afectado a tu actividad y cómo has conseguido seguir adelante con tus proyectos?

La pandemia y el lockdown fueron  momentos de catarsis que me cambiaron la vida para bien. Tuve tiempo para parar, reflexionar y reconducir mi vida a nivel personal y profesional.

Fue ahí cuando aprendí el valor de la disciplina,  el compromiso y el esfuerzo llevado a límites que no pensé que aguantaría.

Sentí mucho dolor por las personas que han sufrido pérdidas de seres queridos, y aprendí a apreciar cosas que no veía, como un paseo de un kilómetro con Óscar, mi chico,  que es el pilar fundamental de mi vida, mi mitad, y pude escribir, charlar con mis compañeros sobre el futuro de Montana Stomp y empujar todavía más duro.
Fue una lección tremenda que no quiero olvidar nunca.

¿Qué opinas sobre esta sección de mujeres en la industria? ¿Piensas que ayuda a destacar la presencia de la mujer y sus circunstancias en el rock y el metal; ¿o, por el contrario, crees que puede transmitir algún mensaje negativo?

Siempre es positivo tener una ventana más donde poder compartir nuestras experiencias, y donde otras compañeras pueden conocer puntos de vista diferentes o similares. Un punto de encuentro y una oportunidad para conocernos más. Eso nunca puede ser negativo cuando tienes libertad para expresarte.

Para ir finalizando, ¿Te gustaría dejar algún mensaje a los lectores de Rock Culture?

Espero veros por alguno de nuestros conciertos y poder compartir unas palabras con todos los que se quieran acercar a conocernos. Hay que apoyar la música en directo, y también apoyar a los medios que nos ayudan a darnos a conocer.  ¡Siempre agradecidos por la oportunidad! Podéis encontrarnos en las redes sociales como @montanastomp y a mí personalmente como @susanacolt, aunque en 3D ganamos más.

¡¡Soy de las que abrazan  fuerte!!

¡Gracias, Rock Culture!

 

 

 

Melanie Silva
Melanie Silva
Adicta a la fotografía,amante del retrato sobre el escenario.Abriéndome paso en el fascinante mundo del medio musical.

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