Hemos tenido la oportunidad de conversar en Rock Culture con palmeras negras, una de las propuestas recientes más interesantes de Aloud Music, quienes hace unos meses lanzaron su primer álbum, s/t, desde que lanzaran su primer EP, ya no queda nada donde lo dejé, publicado en 2022.
Difíciles de encasillar, palmeras negras transita géneros como el post-rock (o mejor dicho, post-todo), el doomgaze e incluso algunos elementos del pop. Este quinteto almeriense está formado por Jesús Barrau (voz, guitarra y sintetizadores), Diego García (bajo y gritos) y Jesús Torres (guitarra) y Víctor Gutiérrez (batería).
Además, el grupo estará participando muy pronto en el Alhambra Monkey Week, que se celebrará en Sevilla del 21 al 23 de noviembre.
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Había leído que sois muy jóvenes, pero ¿qué edad tenéis exactamente?
Diego: Estamos en los 20, más o menos.
Jesús Barrau: Para la música que hacemos y el tipo de gente que suele escuchar este estilo, somos bastante jóvenes.
Jesús
Torres: Sí, hay un contraste grande con otros creadores.
¿Notáis mucha diferencia en comparación con otros grupos del mismo estilo, en cuanto a la edad?
Jesús Barrau: Sí, creo que se nota. Si miras a los grupos que hacen música similar a la nuestra (aunque no sé bien cómo etiquetarla) y también los datos de nuestros oyentes en Spotify, se ve que son mayores.
¿Os gustaría llegar a un público más joven o preferís mantener a la audiencia actual?
Diego: A mí me gusta que me escuche gente de mi edad, pero también me agrada cuando alguien mayor se me acerca después de un concierto y me dice que le ha gustado mucho. Pero según las estadísticas de Spotify la edad está entre 40-50 años.
Jesús Barrau: El público con el que tocamos también influye, porque no siempre nos ceñimos estrictamente a un género en particular.
Quizás es gente que ya está algo triste a esa edad…
Diego: Claro, con las pensiones, divorcios… (risas).
Jesús Torres: Aunque en Almería creo que sí hay bastante público joven. Al haber tan poca oferta cultural, la gente va a lo que hay. Coincide también con que la gente con más edad son quienes más asisten a eventos culturales.
¿Notáis que hay poca oferta cultural en Almería?
Jesús Torres: Sí, es limitada y muy generalista.
Jesús Barrau: La oferta se enfoca más en artistas como Rosalía, David Bisbal, o en fiestas de DJs y trap. No hay una estructura que apoye una escena más diversa, donde diferentes bandas puedan tocar regularmente. No hay un soporte para eso.
Diego: Hay intentos, pero son vagos. Aunque, si lo comparas con hace unos años, se ha avanzado algo, aunque sea desde lo más mainstream. Antes, ni siquiera teníamos eso.
¿Hay otros grupos en Almería con un estilo similar al vuestro?
Diego: Grupos parecidos, sí. Como Juanma Cidrón o My Nation Shit.
Jesús Barrau: Lo más parecido a nosotros es la intención de hacer música, pero a nivel de sonido o relación con la música, no somos afines. Como somos un poco rarillos, es normal que nadie se acerque mucho a lo que hacemos.
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¿Os habéis movido a otras ciudades, fuera de Almería?
Jesús Torres: No, aún no.
Diego: Ha habido contratiempos, y Víctor ha estado trabajando todo el verano en otros proyectos.
Jesús Barrau: Cuando lanzamos el disco, ya estaban cerradas todas las fechas de verano, así que hemos esperado a que el disco calara en la gente. Pero no es que no queramos movernos, es que no ha habido tiempo. Ahora hemos cerrado fechas para noviembre. Aunque, a veces, también preferimos no tocar mucho, somos un poco reservados (risas).
¿Dónde tocaréis próximamente?
Jesús Barrau: Estaremos en el Monkey Week de Sevilla en noviembre, y también tenemos pensado subir a Barcelona. Nos gusta tocar en sitios específicos, donde podamos cumplir con ciertos estándares de calidad, que el sonido sea bueno, que haya buenos visuales… Preferimos eso a ofrecer muchas fechas en cualquier sitio.
Diego: Con Aloud encargándose de todo, estamos ahora muy tranquilos en ese aspecto.
¿Habéis hecho conciertos fuera de festivales? ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Habéis tocado en otros grupos antes?
Jesús Barrau: Excepto Víctor, para todos es la primera vez.
Víctor: Ahora con palmeras negras vienen cosas interesantes y espero estar en la mayoría.
Jesús Barrau: A mí no me gusta mucho el directo (risas). Me encanta grabar discos y estar en el estudio, pero los directos me estresan de forma terrible.
Diego: A mí me gusta ese estrés, esos nervios, como de niña de 15 años.
¿Tenéis una puesta en escena determinada?
Jesús Torres: Nos gusta que los conciertos sean oscuros, con visuales, y hemos adoptado una estética algo «noir». Nos gusta crear una atmósfera oscura para destacar los visuales.
Diego: Bueno, «noir» tampoco tanto, porque en Almería no puedes tocar con gabardina (risas). Aquí siempre hemos usado una tele de cubo y alguien jugando a la Play mientras tocamos, pero fuera será más complicado seguir haciendo eso.
Jesús Barrau: Somos bastante perfeccionistas, y en cuanto a actitud, depende del set y del feedback del día. No somos el típico grupo que salta por todo el escenario, somos más naturales. No impostamos. Queremos ser lo más reales posible y evitar ponernos máscaras, que es algo de lo que siempre rehuimos. Queremos que el delivery sentimental sea genuino.
Diego: Si estamos cabreados, se nota en el concierto. Somos muy transparentes. Además, no somos showmen. No hablamos durante los conciertos, solo saludamos y nos despedimos al final.
Contadme un poco sobre el proceso de producción de vuestro disco.
Diego: Fue un proceso de hacer canciones en locales diferentes, con plazos distintos. Fue cuestión de regurgitar ideas y hacer que todo tuviera sentido en un álbum.
Jesús Barrau: Como lo grabé y mezclé yo, nos tomamos muchas libertades. Grabamos de madrugada en nuestro local. Cogimos canciones que ya teníamos, las grabamos, las destrozamos y luego las organizamos para que tuvieran coherencia. Y sinceramente, no lo volveríamos a hacer así. Me gusta que nuestro trabajo tenga una linealidad y que esté bajo nuestro control. Si no es así, pues que nos tiren de las orejas. Aunque, para ser sinceros, muchas veces hemos hecho las cosas sin ser plenamente conscientes.
Diego: Ahora que tenemos más medios y experiencia, queremos que nuestros próximos trabajos tengan más contexto desde el principio.
Víctor: Sí, es importante que todo el conjunto tenga sentido y cohesión, contextualizar todo.
Jesús Torres: Eso pasa mucho en las artes en general. A veces, tomas decisiones simplemente porque te parecen adecuadas en ese momento, y luego la gente intenta encontrar patrones o darle significados profundos. Pero muchas veces las cosas son más simples de lo que parecen. Hicimos el disco sin pensar demasiado en esas interpretaciones, y a veces eso es lo mejor.
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¿Qué le diríais a alguien que no os conoce para que vaya a veros?
Jesús Barrau: Nada en particular. Si te gusta la estética, vente, porque cuidamos mucho esos detalles. Pero no diríamos nada especial. Cuando generas algo que realmente te lleva a empatizar con lo que ves, la gente reacciona. Si conectas con el diálogo que queremos transmitir, te va a gustar. Si no, pues eso que te llevas.
Diego: A mí se me ha acercado gente que no tiene nada que ver con nuestra escena y me ha dicho que les hemos transmitido mucho.
En cuanto a esa estética y atmósfera, ¿en quiénes os habéis fijado? ¿Qué influencias tenéis?
Jesús Barrau: Nuestra foto de perfil está inspirada en la película El Faro, de Robert Eggers. También hablamos de películas como El caballo de Turín (Béla Tarr), con esa estética en blanco y negro, ruido, viento…
Diego: Para las instrumentales me inspiro en Planning for Burial. Me gusta una forma más sensible de manejar las distorsiones. Esa estética en blanco y negro también influye mucho.
Jesús Torres: También nos inspiran los espacios liminales, los videojuegos antiguos… Miramos hacia la nostalgia, con influencias de los 80-90 por los sintetizadores y sonidos. Es una mezcla de sentimiento de desarraigo y nostalgia.
Jesús Barrau: Y luego, el estilo «lo-fi» que tenemos también surge de la necesidad. No teníamos medios y las cámaras grababan mal, así que decidimos hacerlo mal a propósito. Las cosas se han construido mucho sobre la base del error, y de darle la vuelta a algo que parecía que estaba mal. El tema de los glitches, píxeles enormes…al final ha surgido de la necesidad, pero por gusto.
¿Y musicalmente, qué influencias tenéis?
Jesús Barrau: Nos inspiran grupos como Low o Godspeed You! Black Emperor.
Jesús Torres: También escuchamos mucha electrónica, como Aphex Twin, Boards of Canada, Brian Eno, Radiohead…
Jesús Barrau: Pero nos gusta el trap también. Siempre he tenido inclinación por la música urbana o electrónica, no he sido muy rockero, así que estoy muy poco contaminado en ese sentido. Eso se nota en nuestras limitaciones, por ejemplo, todo es muy minimalista simplemente porque yo no podía tocar más rápido. Y al final de eso ha salido un lenguaje.
Diego: De hecho, desde el principio, nuestras voces estaban inspiradas en Lil Pump. Yo, de hecho, no soy nada rockero.
Jesús Torres: Diego, Víctor y yo venimos más del metal, es algo que está en nuestro lenguaje musical.
Si vuestro sonido evolucionara, ¿cómo sería o qué trataríais de evitar?
Diego: No tenemos miedo al pop. Tampoco tememos meter 7 minutos de ruido o hacer un estribillo pegajoso. Hacemos música que nos lleva de la mano dentro de un contexto que tenga sentido. Pero fuera de esos márgenes no hay límites. No queremos abstenernos de ningún género; hacemos música, y a veces saldrá de una manera, y otras veces, de otra. Pero es que escuchamos música de videojuegos, trap, hardcore, ambient… Es un caos (risas).
Jesús Torres: A nivel de lo que escuchamos, la barrera entre géneros está muy poco definida.
Jesús Barrau: Mientras esté bien hecho y nos guste, no rechazaremos nada que nos acerque al sentimiento que queremos transmitir. Si llega al mismo sitio, que entre; no vamos a decir que no.
Diego: La única norma es no alejarnos de la finalidad y del sentimiento. Mientras conecte emocionalmente, no importa el estilo.
Jesús Barrau: Lo bueno de palmeras es que tenemos libertad para hacer lo que queramos. No hay un «esto es palmeras y esto no». Todo encaja.
Víctor: Ya se refleja en el disco, en temas como ya no cabe ni el silencio o si recordara, puedes notar cómo una canción puede pasar de algo súper lento a un ritmo rapidísimo, como de math rock. O cómo saltamos de un doom denso a algo que se parece a un blast beat de black, muy washy. Al final, si todo encaja emocionalmente, ¿por qué no?
Entonces, ¿no os importa lo que piensen las personas más puristas?
Jesús Barrau: Cuanto menos gustemos a los puristas, más contentos estamos.
Si tuvierais que hacer una cover de algún grupo, ¿cuál elegiríais?
Jesús Barrau: En el local, a veces tocamos cosas que derivan en otras.
Diego: Hemos pensado mucho en hacer Ease, de Whirr. Pero luego nos ponemos a experimentar y pensamos que preferimos usar el tiempo para crear algo con capas densas de ambient o silencios.
Jesús Barrau: Me gustaría hacer algo de Current Joys o Aphex Twin, algo lejano y descontextualizado. Incluso algo de Yung Beef o Los Chichos.
Jesús Torres: A mí me gustaría una de Slowdive, de su álbum Pygmalion, o algo de Las Grecas.
Si pudierais asistir a un concierto de alguien que ya está vivo, o al que veis muy improbable asistir, ¿cuál elegiríais?
Jesús Torres: Yo querría ver a Black Country, New Road, pero con su cantante anterior.
Jesús Barrau: A mí me encantaría ver a Godspeed You! Black Emperor o Swans. O a John Cage.
Diego: Me fliparía ver a Your Arms Are My Cocoon en una sala pequeña, sin micrófono y cantando a pelo. Pero como es de Estados Unidos, no me queda más remedio que conformarme con ver videos. También tengo otras ventajas, que es no ser de EEUU (risas).
Víctor: Yo querría ver a Led Zeppelin o Black Sabbath.
¿Y cuál ha sido vuestro mejor concierto hasta ahora?
Jesús Barrau: Yo creo que el mío está aún por llegar
Víctor: Para mí, uno de Mastodon.
Diego: While She Sleeps, Malevolence y Viva Belgrado.
¡Gracias!


