From Zero: la vuelta de Linkin Park
El pasado 15 de noviembre, Linkin Park lanzó su último trabajo de estudio, From Zero, tras siete años de inactividad.
La muerte de Chester Bennington fue un acontecimiento que conmovió a todos los fans de Linkin Park y provocó la retirada de la banda de la escena. A estas alturas, la esperanza de que Linkin Park se volviera a subir a un escenario era prácticamente nula. Sin embargo, han vuelto, y lo han hecho pisando fuerte.
Todo apuntaba a que From Zero iba a ser un nuevo comienzo para Linkin Park tras la incorporación a la banda de la exvocalista de Dead Sara, Emily Armstrong.
Sin embargo, cuando reproduces el álbum, te encuentras con un sonido que a todos nos resulta familiar (los riffs, los elementos de electrónica, las estrofas rapeadas, la versatilidad de voces…); y es que From Zero hace un recorrido sonoro por todas las etapas de la banda, incluyendo referencias a la primitiva maqueta de la banda, Xero. Todas las canciones de From Zero presentan, en cierto modo, una dualidad, como si se estuvieran disculpando y, a la vez, dando pie a un nuevo comienzo.
La producción de From Zero es impecable. No nos encontramos con ningún intento de adaptar a Chester, sino con algo nuevo, algo fresco. El disco consta de 11 canciones (10 canciones y la intro) que tienen en total una duración de poco más de media hora (32 minutos, para ser más exactos).
A decir verdad, todas y cada una de las canciones de este trabajo podrían ser hits en potencia: canciones breves con estribillos pegadizos, sobre todo Heavy is the Crown y The Emptiness Machine. Aunque es importante recalcar la versatilidad sonora del álbum, ya que nos encontramos con un registro muy variado de sonidos que recuerdan a todas las épocas de Linkin Park.
Si hubiese que quedarse con una canción que recuerde a la época dorada de Meteora, esa sería Two Faced. Asimismo, a lo largo del disco encontramos temas más pesados, como Casualty, hasta algo más experimental con unos precoros más melódicos y electrónica oscura en Overflow.
A lo largo del disco, nos encontramos con melodías muy bien logradas que mezclan el rock con el rap, al más puro estilo Linkin Park. Si hay algo que destacar en todo esto es la evolución vocal de Mike Shinoda, quien nos presenta unas voces melódicas y unos raps muy pulidos, como podemos ver en canciones como Cut The Bridge o Two Faces.
Asimismo, también es destacable la conexión que tienen Shinoda y Emily, especialmente en Good Things Go, donde el balance entre la voz principal y los coros hace del último tema del disco una canción especial.
En cuanto a Emily, ha traído a Linkin Park un balance vocal muy versátil que nada tiene que envidiar al de Chester. Nos ha presentado desde sonidos suaves y agradables hasta screams desgarradores. El álbum cuenta con dos canciones producidas para que Emily sea la protagonista, ya que tienen ese toque más pop-rock que había trabajado en su anterior banda: Over Each Other y Stained.
Por todo esto, podríamos decir que Linkin Park ha vuelto fresco y renovado, pero sin perder su esencia. Sin duda, un regreso que esperamos que sea definitivo, es decir, que vuelvan para quedarse.


