Desde los orígenes de la humanidad hemos tenido la necesidad de medir el tiempo, ya fuese lo que tardan en volver a crecer los frutos que recolectar, cuándo va a hacer frío y va a escasear la comida o, posteriormente, cuándo plantar semillas y darán fruto.

La naturaleza, clave en medir el tiempo.

Por suerte, nuestros antepasados supieron observar cómo la naturaleza repite ciertos patrones a lo largo del tiempo, lo que facilitó enormemente el organizar su medida.

Las diferentes estaciones del año, con lluvia, sol, frío o calor; las subidas y bajadas de nivel del caudal de los ríos permitieron a las primeras civilizaciones organizar sus tiempos de cosecha y labranza, alimentación y matanza del ganado o incluso de conservas de alimentos.

Mirar al cielo y concretar horas, distancias y ubicaciones.

Si bien la propia tierra da una información clave sobre cómo medir el tiempo, fue a través del sol y las estrellas que pudimos concretar muchas otras cosas.

Por un lado, se pudo dividir el día y la noche, así como las diferentes horas a través de la ubicación del sol sobre la tierra; por otro, sabiendo que el sol siempre sale por un lado y se oculta por el opuesto se mejoró la orientación y facilitó la vida a viajeros y navegantes, además las diferentes estrellas que pueblan el firmamento permitieron orientarse por la noche.

Mitología en los astros, el zodiaco y el tiempo.

Obviamente el ser humano se apoyó en las religiones para dar respuesta a aquello que no comprendía allá en el cielo.

El sol ha sido relacionado con diferentes dioses en la antigüedad: Apolo y Helios en Grecia, Ra en Egipto, Utu en Mesopotamia, Inti para los Incas o Surya para los hindúes.

También a través de las diferentes uniones de estrellas, las civilizaciones crearon constelaciones a las que vincularon con mitos y leyendas, como los dioses Anu en Mesopotamia, Urano y Zeus en Grecia, Júpiter en Roma, Hathor o Nut en Egipto, etc.

Gracias a la rotación de la tierra, los humanos vieron que las constelaciones se repetían periódicamente, lo que facilitó organizar el tiempo en base a dichas constelaciones a través de los diferentes zodíacos.

Constelaciones zodiaco

Los relojes de la antigüedad: precisando la medida del tiempo.

Muchas han sido las herramientas que la humanidad ha creado para medir el tiempo aprovechando los recursos naturales.

El caso más sorprendente es el del Stonehenge, un enorme yacimiento megalítico que permitía la observación de las estrellas y cuyas piedras están alineadas perfectamente para que durante el solsticio de verano la luz del sol cruce por el eje del complejo.

Stonehenge Solsticio

En el Antiguo Egipto se han encontrado restos de relojes solares que permitían calcular la hora por la ubicación del sol; o de agua, donde un recipiente lleno de agua va descargando su contenido en otro y a través de marcas en los recipientes se mide el tiempo que tarda en vaciarse o llenarse. Estos sistemas también se han visto en civilizaciones como China, Persia, Grecia y Roma.

Posteriormente, gracias al manejo del vidrio soplado y el uso de arena fina o polvo de mármol, se crearon los relojes de arena, cuyo auge estuvo ligado a la Edad Media.

Por último, civilizaciones como la china o la griega desarrollaron tecnologías que permitían mediciones con las estrellas dando pie a instrumentos como el astrolabio, o el mecanismo de Anticitera, antecedente de los relojes astronómicos medievales.

El reloj astronómico de Praga: La belleza de medir el tiempo.

No cabe duda que si pensamos en un reloj astronómico famoso, a la gran mayoría de la gente le viene a la cabeza el reloj de Praga.

Se trata de un complejo reloj cuyo origen se encuentra a comienzos del siglo XV compuesto por un cuadrante astronómico que marca las 24 horas del día, así como la posición del sol y la luna y un anillo zodiacal con los diferentes signos.

Su diseño emula el diseño de un astrolabio medieval con un fondo azul negro y rojo simbolizando la tierra y lo que está por encima del horizonte. Más abajo se encuentran unas esculturas animadas con figuras de alegorías y un apostolado.

Reloj Astronómico Praga

Por último la parte inferior muestra un calendario añadido posteriormente con 12 escenas que representan los 12 meses y 4 figuras laterales.

Tenpel: Ciclos.

La belleza de este reloj ha sido fuente de inspiración para diversos artistas.

En el mundo de la música bandas como Abra Vador o Peón Cuatro Rey le han rendido homenaje a través de canciones.

Sin embargo, uno de los homenajes más claros es el que el ilustrador Akeno Omokoto hizo para la banda madrileña Tenpel con la portada de su disco Ciclos.

Tenpel Ciclos

Para quienes no los conocieran, Tenpel fue una banda de metal alternativo que estuvo en activo durante las primeras décadas de los 2000.

En su tercer disco Ciclos, publicado en 2012, rindieron homenaje a los relojes astronómicos con una portada que evoca el diseño de astrolabio del reloj de Praga, con un anillo zodiacal que lo rodea.

A lo largo de su carrera, la banda hizo constantes referencias al paso del tiempo, al zodiaco y la mitología de las constelaciones, con temas como Pegaso, Kharma, Funeral celeste o Un año.

Su último trabajo fue Culto a mí, publicado en 2017. Tras este trabajo la banda se separó, pero algunos de sus integrantes formaron parte de otros proyectos como Habitar La Mar, De La Cuna A La Tumba, Serpiente Orión o Delobos quiénes presentan su nuevo disco Cabal este próximo mes de mayo en Madrid.

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