El pasado viernes tuvimos el placer de disfrutar de una noche de buen rock en castellano de la mano de Néstor Russell y los impositores, un quinteto del rock n roll desde Valencia que vinieron con ganas de asaltar el reducido escenario de la Sala Cadillac Solitario.

Quizás la fecha previa a la semana santa, o la hora tardía del show pero es verdad que Madrid no les dio el recibimiento que se merecen. A pesar de eso, la noche fue una de esas que quieres conservar en la memoria por siempre.

Nova Boys

 

Arrancaron la noche Nova Boys (o así se llamaban hasta poco antes de subir al escenario) un power trio local cuyo sonido bebe de influencias diversas como el post punk, la psicodelia o el rock alternativo.

Nova Baby

Durante el breve show que dieron nos presentaron una serie de cortes propios como Por las Noches, o la curiosa llamada a Batman.

Nova Baby bajista

Su vocalista desprendía un derroche de energía en el escenario y se notaba el buen rollo entre los asistentes entre los que repartieron rosarios a lo largo del Show.

nova baby voz

La emergente formación nos puso en jaque al ritmo de cortes como Lemon o Caleidoscopio, mostrando como iba a ir cerrando Un día raro que se iba complejizando Cada vez más.

Nova Baby Batería

Y, si el público te pide más, siempre puedes repetir un primer tema, todo sea por el rock.

 

Néstor Rausell y los impostores.

 

El escenario de la sala se hizo pequeño ante el despliegue que Néstor Rausell y los impostores. El quinteto tienen un sonido muy influido por el rock nacional de los 80 y los 90, con una identidad propia

Nestor Rausell

Con ellos arrancamos un viaje por Carreteras y aunque La Espera pareciese eterna, creo que la potencia y el ritmo de esta banda es su mejor Fortaleza.

Didac Corbí nos puso la piel de gallina El sonido de mi voz, y es que no solo lleva la base armónica con las líneas de bajo, además sabe poner el contrapunto a la voz de Néstor en esta preciosa canción.

Nestor Rausell Bajista

De pronto Cristian Quilez nos avisaba a golpe de riff que íbamos a presenciar El temblor, un tema pegadizo con aires de Pereza o el Bunbury de la época de Flamingos dando como resultado un single de radio.

Nestor Rausell guitarra

La noche iba avanzando como Arena entre las manos hasta que llegamos a la elegante versión de Vidas cruzadas con la colaboración de Jordi, vocalista de La voz de Harpo, quien subiría en más de una ocasión a lo largo de la noche.

Nestor Rausell Jordi La voz de Harpo

Ya que seguimos avanzando por el Sendero que Nico nos propuso a golpe de batería, difícilmente podríamos Escapar al ritmo que la banda nos estaba llevando.

Nestor Rausell Batería

Nos invitaron a brindar por una Apuesta por el rock and roll donde Ellen supo ganarse su espacio con el saxo.

Nestor Rausell Saxo

Tras esta versión llegaba el momento de Rubí, otro de esos cortes rockeros coreables que tan bien suenan en directo.

Aún quedaba tiempo para que pudiéramos convertirnos en Lobo antes de que el viento se llevase las Palabras Efímeras y, puesto que el público pedía más y la banda supo contestarles con otra versión clásica de Maldito Duende.

Nestor Rausell

Un Néstor totalmente adueñado del escenario siguió demostrando actitud con Gafas de sol y aunque parecía que la noche ya iba Sin Control, finalmente todo fue un viaje de Ida y vuelta, dando así por concluida una buena noche de rock.

Nestor Rausell final concierto

 

Siempre me gusta perderme en una sala y dejarme llevar por las sensaciones que transmite una banda y puedo decir que, si vuelvo a coincidir en el espacio y el tiempo con Néstor Rausell y los impostores, tengo claro que pienso repetir.