Mientras la vibrante atmósfera del día de Sant Jordi inundaba las calles de Barcelona, teñidas de rojo por las rosas, salpicadas de la policromía de los libros recién presentados y adornadas con la omnipresente figura del dragón, un grupo selecto de fervientes seguidores del metal tomó un camino divergente.
En lugar de sumergirse en la celebración popular, estos entusiastas se congregaron en la penumbra de la Sala Upload, una tarde donde la intensidad sonora y la energía electrizante prometían una experiencia completamente distinta. La ocasión no era otra que la esperada primera gira de Eleine como cabeza de cartel en la Ciudad Condal, un evento que para muchos representaba una elección audaz de fecha, eclipsada por la magnitud de la festividad catalana, pero que para otros se erigía como una oportunidad única para disfrutar de un espectáculo íntimo, repleto de sorpresas y encuentros cercanos con sus ídolos.
La noche comenzó a tomar forma con la potente descarga sonora de Sinheresy, la banda italiana encargada de abrir la velada. Su propuesta de metal moderno, caracterizada por riffs pegadizos y estribillos de gran impacto, irrumpió en la sala con fuerza. A pesar del inesperado anuncio, tan solo unas semanas antes, de la baja de su guitarrista y vocalista principal debido al feliz acontecimiento del nacimiento de su bebé, la banda demostró una admirable capacidad de adaptación y profesionalismo. Incorporaron rápidamente a sus filas a la talentosa cantante Giorgia Romanin, conocida por su trabajo en Final Stage, y a la guitarrista Alice Chiara.
Sorprendentemente, la cohesión sobre el escenario era palpable, como si llevaran años compartiendo trayectoria musical. La veteranía de los abanderados por Scarlet Records es innegable, forjada en incontables presentaciones en vivo, pero su reciente incorporación al sello y el lanzamiento de su nuevo álbum, «Event Horizon», han supuesto un punto de inflexión en su carrera, impulsándolos a embarcarse en esta gira que, sin duda, les reportará merecidas recompensas y un mayor reconocimiento en la escena metalera europea. Su energía contagiosa y su entrega en el escenario lograron calentar el ambiente, preparando al público para lo que estaba por venir.
Tras la enérgica presentación de los italianos, el escenario recibió a Klogr, una banda de hard rock cuyo estilo, quizás, no terminó de encajar del todo con la atmósfera predominantemente metal sinfónico que el público esperaba. A pesar de su esfuerzo por animar a los asistentes y ofrecer un espectáculo entretenido, la respuesta fue tibia. La mayoría de los presentes, visiblemente ansiosos por presenciar la actuación de Eleine, se mantuvieron en una expectante espera, sin lograr una conexión profunda con la propuesta musical de Klogr. Su paso por el escenario, aunque profesional, se sintió como una transición necesaria pero discreta en el desarrollo de la noche.
La expectación creció exponencialmente al acercarse el momento culminante. Muchos recordaban la reciente visita de Eleine acompañando a Sonata Arctica en su «Acoustic Adventures Vol. II» y la sensación agridulce de haber presenciado una faceta más melódica de la banda, dejando en el aire el deseo de experimentar la potencia del heavy metal que corre por sus venas. Gracias a la gira «We Shall Remain», ese anhelo se haría realidad para el reducido pero entregado grupo de seguidores de los suecos. Madeleine Liljestam y Rikard Ekberg, los pilares de la banda desde su formación en 2014, han sabido insuflar nuevos aires al metal sinfónico, aportando una sonoridad más pesada y oscura que continúa ganando adeptos en la escena mundial. Su visión musical, que combina la fuerza del metal con la elegancia de elementos sinfónicos, ha creado un sonido distintivo y cautivador.
La apertura del show de Eleine fue sencillamente arrolladora, con la poderosa combinación de «Enemies» y «Never Forget». Esta inteligente selección de temas, que fusionaba la energía de su material más reciente con la nostalgia de sus clásicos, proporcionó un impulso inicial perfecto para la actuación. Eleine demostró desde el primer momento su ambición y su apuesta por un espectáculo de gran calibre. Su cuidada puesta en escena, que incluía una producción impecable y una performance ensayada hasta el más mínimo detalle, logró que los cuatro músicos llenaran el escenario con su presencia y mantuvieran al público en vilo en cada instante.

Uno de los momentos álgidos de la noche llegó con la interpretación de «We Are Legion», un tema emblemático dedicado a los leales seguidores de la banda y a su enorme comunidad de Patreon, cuyo apoyo incondicional es fundamental para el crecimiento y la sostenibilidad del proyecto musical. Fue emocionante presenciar la presencia de varios fanáticos extranjeros, miembros de esta «legión», que probablemente habían viajado desde diferentes puntos de Europa siguiendo la gira, un testimonio del fuerte vínculo fraternal que une a la banda sueca con sus seguidores, un sentimiento que los fans catalanes presentes aquella noche hicieron notar con su fervor y entusiasmo.
Para el cierre de la velada, los contundentes acordes de «All Shall Burn» y la épica melodía de «We Shall Remain» marcaron el adiós en la Sala Upload. A pesar de la menor afluencia de público en comparación con los eventos masivos que se vivían en el exterior, la energía y la pasión que emanaban tanto de Eleine sobre el escenario como de los asistentes en la pista lograron llenar el recinto de gritos, cánticos y una palpable sensación de comunión.

La promesa de volver a ver a Eleine en Barcelona a principios de Octubre, acompañando a la legendaria banda Primal Fear, dejó un sabor dulce en la boca de los presentes, anticipando un nuevo encuentro que, sin duda, congregará a un mayor número de seguidores deseosos de experimentar la fuerza y la emoción del metal sinfónico de Eleine en directo. La noche de Sant Jordi se convirtió así, para un grupo de afortunados, en una celebración alternativa, marcada por la intensidad del metal y la conexión íntima con una banda en pleno ascenso.






















