The Dead Daisies vuelven a la carga, esta vez con un álbum de versiones de clásicos del blues con Lookin´ For Trouble venga vamos a ello, seguro que estos animales la han liado parda. Muero por que me rompan esquemas y membranas auditivas.
Fame Studios cómo os envidio por haber podido disfrutar de esta grabación en directo.
¿Quién no ha entrado a un antro de inframundo y ha dicho vamos a tener problemas? Eso es I’m Ready, ¿chupito aquí! Tres palabras rock and roll y ya mi hígado se retuerce en el primer tema que escucho.
Sé que estas canciones no van a ir en los directos, da igual, me han quitado la resaca y metido ganas de juerga, concierto ya por favor. Doug y Lowy se dejan ver, sentir, notar, parece que Corabi ha grabado las voces de Going Down apoyado en la barra de un bar.
Boom Boom la han hecho sucia, guitarrera, rasgada de lija y acero, se sale por los altavoces. Con coros y bajo machacones hasta hacer secar mi garganta, esto es un disfrute de porquemedalaputagana.
Pero esto qué es!, Chuck Berry resucita y mira lo que han hecho estos The Dead Daisies. Me flipa la armónica que parece decir ven a por más si no has tenido suficiente y el rollo stoner a cara de perro de Devin, flipe. Black Betty, la madre que parió a estos cabrones.
The Thrill Is Gone es para mi el momentazo blues, está mejor que no la toquen nunca en directo, porque nos da todo un algo. Corabi con ese eco de micro chulo, no tiene carácter no. Como se deslizan esos acordes de guitarras, esos desgarros, que vulnerabilidad a las cuerdas.
Seguimos volviéndonos majaretas con Born Under a Bad Sing y su batería y su fuerza orgánica, son monstruosas y grasientas y devoran mis cascos nota a nota. Esto no es una versión es un secuestro a melodías armadas.
Crossroads suda y apesta a música negra, a pelea, a puñetazos, a problemas ahogados en alcohol. La pirotecnia musical de Doug es terriblemente explosiva. ADN pantanoso en cada corte, en cada estrofa en cada intención suya.
Más armónicas en Sweet Home Chicago, hostia como rasca la púa Aldrich, es como una aventura de una noche sin nombre, como un acelerón en un coche recién robado. Vamos a hablar de la incorporación a la batería de Sarah Tomek, como si llevara aquí toda la vida, como si los temas fueran propios, al final lo suyo es lo más complicado de hacer original, pues a mala hostia lo consigue la tía.
¿Quién ha dicho que el rock no puede ser versionado de forma divertida y de calidad? Walking the Dog es la prueba. Con esto se le van las caderas hasta a robocop. The Dead Daisies no han venido para reinventar el rock, sino para celebrarlo.

No iban a acabar de otra forma, más de lo anterior pero con color a despedida Little Red Rooster, pedazo de línea de bajo groovy de Michael Devin. No esperéis una propuesta de valor que no cumpla con el resto de sus discos a pesar de ser versiones, fieles seguidores de The Dead Daisies, esto es para nosotros.
Homenaje rendido más que dignamente al blues en este Lookin´ For Trouble, qué coño, que son The Dead Daisies, si ellos no pueden ¿quién?







