Agnes Lilith ha vuelto, con esto sería suficiente para despertar vuestro interés, pero si mezclamos música con una novela gráfica ambientada en los años 40, tenemos un combo de flipar y nos ha contado todo.

-Agnes, te has hecho de rogar, qué ganas de saber de ti. ¿Qué tal estás? 

Bien, bueno mareada todo el día de tanto calor, me estoy haciendo mayor, empiezo a tener unos síntomas un poco fuertes con esto de la edad.

-No sé ni por donde empezar, de repente vuelves a las redes con un gancho así como muy extraño llamado Roxie Club, algo un poco rollo americano años 20, jazz en blanco y negro. Cuéntanos, cuéntanos.

Es más bien años 40, ya lo veréis. En realidad es una novela gráfica de animación, luego de esto sacaremos lo que es el cómic. Ahora lo que estamos haciendo es una precampaña, que lo llamo yo, cada día ponemos imágenes de la película en TikTok, Instagram, YouTube, incluso por Facebook, que yo lo tenía abandonado, hace años que no miro las redes. 

Hace mucho tiempo que estoy fuera de las redes, no me gustan, me quitan mucho tiempo y mucha energía. Desgraciadamente ahora he tenido que volver a ellas, pero bueno, digamos que el motivo lo vale. 

Estamos haciendo esto, es una novela gráfica de animación, estilo cine negro total, años 40, Roxie´s es un night club en donde transcurre gran parte de la historia.

 

La historia arranca cuando una mujer llega a este night club, ya habéis visto la estética, muy de cine negro, todo blanco, rojo y negro, un poco también de homenaje a Frank Miller, que es un dibujante de cómic que a nosotros, a Albert y a mí, nos gusta mucho.

Los dibujos no son de esa línea, pero hemos querido rendir un homenaje con el color, porque él también hacía unas novelas gráficas que son impresionantes. Seguro que la conocéis, Sin City,  han hecho una película.

-Ya me has mencionado a Albert Lorente, que te acompaña. Qué bonito, ¿no?, tener a un compañero de toda la vida que ahora diga «venga, vamos a hacer esto».

Sí, sí, sí, con las lesiones he estado muy mal. He tenido una lesión en la cadera izquierda, pasé de 0 a 100, eso me sumió en una depresión y en un estado anímico bajo porque a ver, tengo familia, tengo hijos, gatos, marido, madre, imagínate, no veía la hora de operarme. Esto perjudicó mucho también los últimos días de Miss Octubre.

Porque además coincidió que Alfredo también estaba con sus problemas en la mano, estábamos los dos fatal, tuvimos que dejar el grupo en stand-by. Alfredo, como es como es, no pudo esperar a ver qué pasaba con todo esto y se puso con el proyecto de grabar y girar con temas de Barricada, que le está yendo muy bien y me alegro.

Yo he tardado más en ponerme las pilas, pero fue muy bonito porque un día vino Albert, mi guitarrista desde Lilith, también ha estado en Miss Octubre, y me dijo, tengo una idea, estoy trabajando con estas imágenes, quiero hacer una historia.

Al principio lo que queríamos hacer era un videoclip con esta estética para nuestro nuevo proyecto musical, porque en realidad Albert y yo tenemos un proyecto que se llama Sonamar, de nuevo no tiene absolutamente nada porque esto está en nosotros desde antes de Lilith. Llevamos toda la vida con este proyecto entre las manos, que es una cosa entre folk, pop, jazz, blues, canción en catalán, tango en castellano, algo muy ecléctico, muy extraño. Siempre ahí, lo que pasa es que éramos muy rockeros y pensábamos, esto lo dejamos para cuando nos hagamos viejos y no podamos con el rock. Roxie Club empezó siendo un proyecto para hacer un videoclip de eso, de un tema de Sonamar que es un blues.

Imagínate tú si se enredó la historia, empezamos a decir y si hacemos un corto, si tal, si cual, llevamos un año trabajando en esto.

-¿Cómo habéis organizado todo esto los dos solos?

Voy a romper una lanza por la IA, evidentemente teníamos muy clara la estética que queríamos, la historia, el guión, que lo he escrito yo, el montaje que también lo he hecho yo, teníamos muy claras muchas cosas, pero evidentemente no teníamos presupuesto para pagar a un dibujante ni para pagar a un animador que creara las imágenes. 

Todo esto lo hemos hecho gracias a la IA, yo no tengo dinero para pagar a un ilustrador, a un dibujante ni a un animador, sin embargo, con la IA lo estoy pudiendo hacer, os aseguro que lleva mucho tiempo.

-Agnes sabes que cuando esto se publique, los animadores y los dibujantes nos van a comer.

Me la suda, me han maltratado de todas las formas que existen en el mundo artístico, de todas y cada una de ellas he sido maltratada, entonces, me la suda.

Me han pisoteado tanto durante toda mi vida que no entiendo cómo tengo aún el valor de hacer algo. He sido silenciada, maltratada, vilipendiada e ignorada, llevo toda la vida trabajando para el rock español, me he hecho mayor, vieja no, pero mayor sí, en esto.

-Pero aquí sigues Agnes, algo habrá…

Al final es pasión, la pasión es como la fe, hay cosas indestructibles que tienen mucho más poder que los prejuicios, el status quo y las normas establecidas. La pasión, si la tienes, es una fuente inagotable de energía, y yo la tengo por suerte. 

Estamos muy ilusionados con esto, Albert me sacó del hoyo, me salvó, estaba ahí tirada viendo series. Series de puta madre, estaba viendo Better Call Saul, que es mejor que Breaking Bad.

Te dejo otro titular: que sepáis que ver Better Call Saul es mejor que Breaking Bad. A ver quién se me echa a llorar por esto, porque con eso sí que me lío a hostias con quien sea.

-Te siento tan enchufada que tengo que preguntarte por los siguientes pasos de este proyecto múltiple tan chulo.

Amamos mucho el proyecto, queremos mucho a los personajes, el día que acabé de montar el último plano, me eché a llorar pensando, ostras, no voy a estar más con mis personajes, eso que la serie entera dura 25 minutos.

En redes iremos poniendo capítulos de tres minutos para ir enseñando todo lo que hemos hecho hasta ahora.

-La paciencia que habéis tenido para montar todo vosotros, menudo curro os habéis pegado.

Ha sido mucho, ha sido todo, la banda sonora, el guión, cada plano, el montaje con todos los efectos especiales, la edición de imagen, la edición de sonido. La gente no se hace cargo de lo que es esto, y además en tres idiomas, porque lo hemos hecho en castellano, en inglés y en francés.

-Me sorprende lo del francés, cuenta.

Tengo que decir que parece ser que es un tipo de producto, el comic noir por decirlo de alguna manera, que es bastante del gusto de los franceses, del mundo anglosajón y de los japoneses, de ahí incluirlo con el castellano y el obvio inglés.

-Vamos a meternos en el tema música, ¿cuántos temas hay compuestos para lanzar entonces?

Cada capítulo tiene un tema, son instrumentales de jazz. A veces los reels tienen temas para ellos solos e incluso hay un capítulo con dos temas. El último capítulo es el único sin música, sin embargo, al final de todo canta ella, la protagonista.

-Que eres tu.

No soy la protagonista pero es mi voz, son mis letras. Las canciones las he hecho yo, la versión en inglés, te sale la canción cantada en inglés, pero si ves la versión en castellano es otra canción distinta en castellano, igual con el francés.

Además hay más canciones que no están en el corto, pero que si la cosa fuera bien, sacaremos luego en el disco.

A mí nunca me ha salido nada bien. Yo creo que siempre he hecho cosas bastante dignas, y nunca me ha salido bien, así que no tengas ninguna duda de que igual me va como el culo.

-Uy cuantos demonios encierra Agness, ¿la protagonista también tiene sus demonios internos?

Hombre, más que yo, ella es de armas tomar, es tremenda, una auténtica femme fatale como las que había en los años 40 en el cine negro americano. Es tremenda.

-¿Cómo ha sido volver a trabajar a cuatro manos con Albert?

Albert y yo siempre hemos estado muy de acuerdo en todo, esto es raro pero es asi. En Lilith jamás tuvimos una discusión. Hemos tenido que hacer muchas reuniones de producción para el Roxie Club, y alguna vez él tenía una visión más allá y yo más acá, pero exponíamos los argumentos y al final el que tenía el argumento más razonable convencía al otro.

Realmente funcionamos de una manera que a mí me ha sorprendido siempre, porque es difícil que dos personas estén siempre de acuerdo  y cuando no, no estamos tan distantes como para no acabar poniendonos de acuerdo. Trabajar con él es siempre muy fácil y muy agradable. Además él se ha ocupado más de unas áreas y yo de otras. Estamos muy contentos los dos, porque realmente hay una conexión directa entre Sonamar y Roxie.

-Vamos a conexionar entonces el Roxy Club con Sonamar.

Hay dos conexiones súper directas, una, que somos las mismas personas haciendo una cosa y otra y la otra conexión directa es que Roxie en realidad iba a ser un videoclip para Sonamar y de eso ha pasado a ser un corto.

Un corto del que ya estamos pensando en la segunda parte, la segunda temporada. La serie acaba, es una novela gráfica con un principio y un final, eso se acaba, pero nosotros ya le estamos dando vueltas a una posible continuación, e incluso a una precuela.

Te lo digo en serio, es que adoro a los personajes, los amo, y no quiero desprenderme de ellos . Esto es como una realidad que al principio era muy ficticia, pero llega un punto en que es tan real como  en la que estamos, y cobra muchísimo valor. 

Albert ha sido mi salvador este año, me ha salvado de esa apatía en la que yo había caído, producto de la enfermedad, me he operado y ahora estoy muy bien, ha sido un año de resurgir.

-Tu estética escénica siempre ha sido muy fuerte. Eras Agnes, no había otra forma de verlo. ¿Esto también va a pasar entre Roxie y Sonamar? ¿Cómo lo vas a hacer?

El tema de Roxie son dibujos animados, son personajes tipo cine negro y ella es una femme fatale. Probablemente, si conseguimos llevar Sonamar a los escenarios, yo tendré esa estética también más de cine negro. Como en Sonamar hay mucho blues, tango y canción de autor, se presta más a eso. 

Si recordais algunos acusticos con Alfredo e Iker Piedrafita, yo iba con un vestido negro muy años 40, con unos zapatos rojos, era una imagen muy retro. Esa es un poco la imagen que tiene Sonamar.

Roxie es un poco más despampanante, más Jessica Rabbit o Gilda, no iré tan así, pero sí será ese estilo. Creo que la estética de Sonamar está un poco relacionada con todo esto, pero más moderada, por supuesto. Que yo soy más buena que Roxie, soy más buena chica.

-Bueno, Agnes, no eres la misma artista hoy que cuando empezaste. ¿Qué parte de tu trayectoria es la que has tenido que quemar para dar paso a la Agnes de hoy, la que se va a subir al escenario dentro de nada?

En realidad siempre he sido la misma. Tanto en Lilith como en Miss Octubre era el mismo personaje evolucionado, porque me he ido haciendo mayor. Pero si te fijas y escuchas letras de Lilith o de Miss Octubre, se ve que es la misma persona la que habla. Es una evolución, pero soy yo. Yo no me desprendo nunca de nada porque en realidad siempre está todo ahí incidiendo en lo que eres ahora, haciendo la suma para que seas como eres. 

De lo que me he tenido que desprender es del profundo rencor que siento por la industria musical española.

De eso es de lo que me he tenido que desprender, del odio. Porque el odio en realidad no te trae nada bueno. Vuelvo a tener mucha ilusión, me da igual lo que pase, no espero nada, y así no me tengo que desesperar tampoco. Lo hago por puro placer, por puro amor al arte, literalmente. Me he desprendido de todo lo demás, de la esperanza, de la ambición, del miedo, de los prejuicios, del qué dirán,absolutamente de todo lo que me puede poner un palo en la rueda.

Como no espero ni temo nada de nadie, pues eso es lo que queda. Pero de lo otro, de lo que siempre he sido tanto en Miss Octubre como en Lilith, no me he desprendido de nada. Y Albert tampoco, de hecho, los dos protagonistas principales de Roxie son un músico y una cantante, así que blanco y en botella.

-Qué ganas de verlo todo. Has contado que lo vais a ir lanzando por redes poco a poco, en minutos y tal, porque hoy en día ya sabemos que cualquier contenido se consume a toda velocidad.¿Crees que el público del rock, del metal, quien te vaya a ver, sigue teniendo esa devoción por sumergirse en cosas completas? 

No lo sé, no tenemos ni puta idea, tampoco sé a qué público nos dirijimos. Creo que a la gente rockera una cosa con estética noir les puede gustar, pero en cambio no sé si les gustarán las canciones de Sonamar, igual las encuentran muy soft, muy tranquilas.

-Igual todos tenemos ya una edad y no nos viene tampoco tan mal algo soft.

Claro, porque luego tú escuchas las letras y yo soy un poco David Lynch, hay unas amapolas ahí y tal, pero luego hay cosas chungas en la hierba. Tan soft Sonamar tampoco es que sea, pero claro, no grito, no salto, es una voz suave, es otro rollo, entonces no sé a qué público va eso.

Te puedes encontrar una guitarra acústica tipo cançó catalana, un tango, un blues, un tema tipo Marilyn Manson, este proyecto muy ecléctico, hay canciones que tienen una producción muy industrial, muy de los 90, muy industrial y oscura.

-¿Dónde habéis grabado?

De momento está todo grabado en nuestro estudio de casa, pero es que nosotros con los años hemos aprendido bastante de esto. Antes de Lilith, Albert y yo ya trabajamos en un estudio, siempre hemos tonteado con los temas de producción, sobre todo Albert.

-Esto es DIY total, lo habéis hecho vosotros todo.

Al final, tal como están las cosas, que hoy en día es muy difícil sacar rendimiento de algo artístico, no puedes contratar a gente ni te puedes arriesgar, si quieres que se haga, te lo haces tú. No tengo ninguna ambición de nada, me da todo igual

Si dentro de 20 años alguien entra a una tienda —si siguen existiendo las tiendas de vinilos, de cómics o de lo que sea— y se encuentra con el disco de Sonamar y con esta novela gráfica, ¿qué impacto te gustaría que tuviera?

Pues el mismo que tengo yo cuando cojo un disco de Elvis Presley o Roy Orbison, que me flipan. Pero es que, por ejemplo, ahora también flipo con Rocío Jurado.

Antes las cosas se hacían tan bien que, aunque no sea tu estilo, si tienes sensibilidad te resultan fascinantes.

Entonces yo lo que quiero es hacerlo bien, para que el que se lo encuentre el día de mañana diga: «¡Coño, esto está bien hecho! ¿Y qué extraño, de dónde viene esto?». Que sea evocador, que los transporte a nuestro mundo o al mundo en el que nos inspirábamos nosotros. Que es lo que me pasa a mí cuando cojo cosas antiguas que están bien hechas.

-Pero luego también estás muy a favor de la IA porque la estás usando a saco.

Hombre, es que no hay que darle la espalda al futuro. La IA ha venido para quedarse, como el día que dijeron a partir de ahora los trenes ya no van con carbón y dijeron ay, qué haremos ahora. Pues tío, ahora tendréis que trabajar en otra cosa porque los trenes van a ir con otra cosa más moderna, es todo lo mismo, hay que adaptarse a lo nuevo.

-Pero para la música no, ¿no? No vamos a componer música con IA, ¿o sí?

No, yo creo que el que tenga una buena canción en su cabeza no la usa. La gente que usa la IA para hacer canciones, hay que entender una cosa, hacen de productores, no se pueden considerar compositores. Cogen a cuatro niños o cuatro niñas guapos, a un tío que escribe una letra, a un compositor que hace una canción y hacen un súper single.

Mis letras me las escribo yo, gracias. Porque si sé escribir letras, pero uno que no sepa ni escribir letras, ni componer, ni hacer nada, pero quiere hacer una canción, si la hace con la IA, lo que va a hacer es de productor. Y probablemente lo hará mal al principio, porque la IA no es tan fácil de manejar como la gente cree, no es tan fácil. 

Una persona que se ponga a hacer música con la IA hace de productor no de músico.

Los temas de jazz que le he hecho a la Roxie los he hecho con la IA y he hecho de productora, le he dicho qué instrumentos quiero, qué estilo de música, qué tiene que transmitir, cómo ha de ser el estribillo, cuánto han de durar las estrofas, si hay un solo de saxofonista, de piano o de guitarra y cuánto tiene que durar. 

A la IA, como productora, le pedía esto y me hacía varios temas, algunos chusqueros y, de repente, me hacía uno que era exactamente lo que yo quería. Cuando hay que componer una canción de verdad, ahí sí no me hace falta la IA porque Albert y yo hacemos canciones 

-¿Cuándo vamos a poder empezar a ver y escuchar todo esto? Dame fechas.

De Sonamar no tengo fecha porque estamos en estudio, tenemos algunos temas ya acabados en máster, pero no tienen videoclips. Así que lo de Sonamar no sé cuándo lo vamos a lanzar, no podemos tardar mucho porque la verdad es que tenemos ganas de volver a que se oiga nuestra voz y nuestras guitarras, pero no hay una fecha exacta.

Y lo de Roxie, a finales de septiembre. Creo que Albert en la web de Roxie ha puesto una cuenta atrás que marca el 27 de septiembre, ya veréis. 

-Agnes, ¿echas de menos los escenarios? 

Uf soy una mujer maltratada por el rock. Que sí, que ha sido el amor de mi vida, pero no sé si lo echo de menos.

Tal vez ahora que me cambie de vestido, que vaya de otro rollo, igual sí. Es que mi recuerdo es esas carreteras interminables, esos calores, ese no dormir, ese no comer, ese empezar a tocar a las doce y pico, a la una, a las dos…Yo que a las seis de la mañana estoy despierta siempre, con unos gatos mirándome fijamente, a mí, tocar tan tarde me mataba mucho, eso no lo echo de menos.

Echo de menos el calor del público.

Echo de menos la performance según el tipo de público, porque yo cambiaba bastante la manera de interpretar las canciones si tenía un público u otro, me adaptaba. Ese espectáculo en vivo es único siempre, son todo almas distintas, sitios distintos y momentos distintos. Aunque tengas a la misma gente delante, la tienes en otro momento de su vida, por lo tanto esa persona ya no es la misma exactamente, ni tú tampoco. El espectáculo en vivo es mágico y es un enganche muy fuerte. 

Echo en falta eso, si, lo que no echo a faltar es lo duro que es ir hasta los sitios, los horarios… ¡Madre mía! Yo me imagino de gira este verano, por ejemplo, que ha sido todo una ola de calor enorme, y no lo hubiera aguantado.

¡Si me he pasado el verano con el ventilador entre las piernas! Ya sé que suena pornográfico, pero es literalmente lo que he hecho.

-Pero vas a volver a los escenarios,dime que si.

Claro, a mí me gustaría mucho con Sonamar volver y cantar las canciones que canta Roxie, porque las he escrito yo. Los temas que canta ella, que ya te digo, hay uno en cada idioma, necesito llevarlos al directo para hacerlo real, para que sea real del todo. Entonces sí, sí que me gustaría volver a los escenarios, pero oye, con un horario un poco más adaptado a mis necesidades, más de tardeo de ese de ahora.

-Agnes, me ha encantado hablar contigo. De hecho estoy segura de que vamos a hablar mucho más porque en cuanto empecéis a soltar cosas, seguiremos comentando.

A ver qué tal va esto, ya os digo, no tengo ninguna confianza en el mundo, ya paso de todo eso, pero sí que estoy muy, muy contenta con lo que estamos haciendo, lo amo con locura. 

Mis personajes son el amor de mi vida ahora mismo. Y el proyecto de Sonamar es una cosa que no es nueva, es lo más viejo del mundo, lo empezamos Albert y yo cuando veraneábamos juntos en Blanes de pequeños. Es un proyecto superantiguo que no tiramos para adelante porque éramos muy rockeros y lo que queríamos era caña, y dijimos cuando seamos viejos, está bastante en línea con lo otro.

Me haría mucha ilusión cantar las canciones que le he hecho a la Roxie y cantarlas en Sonamar.

Roxie Club y Sonamar, los dos nuevos proyectos de Agnes Lilith y Albert Lorente, en nada volveremos con más novedades sobre esta original propuesta musical.