CRÓNICA | Así fue el show de Motionless In White en Barcelona
Motionless In White es una banda que me cautivó desde su álbum Creatures en 2010, así que tenía muchas ganas y expectativas de verlos en vivo. No decepcionaron. La energía, el performance, la caracterización, las luces y cada detalle demostraron por qué son una de las bandas más reconocidas y aplaudidas dentro del género.
Tenían dos fechas programadas en España, pero, desafortunadamente, se vieron obligados a cancelar en Madrid debido a la enfermedad de Chris, la cual ya se hacía notar durante el show en Barcelona.
Entrar a la sala Razzmatazz fue como cruzar a otra dimensión, desconectar del mundo y disfrutar de la música junto a una multitud que estaba allí por la misma razón. Brand Of Sacrifice y Fit For A King abrieron la noche de manera magistral. Todos estábamos saltando y sacudiendo la cabeza con cada golpe y cada break. Dentro del setlist sonaron Keeping Secrets, Shattered Glass y clásicos como When Everything Means Nothing.
El set change se hizo un poco lento; la impaciencia y la emoción eran sentimientos compartidos. Cuando empezó a sonar Sandstorm, un himno dosmilero del dance, las luces rojas parpadeantes aumentaron la expectativa. Luego, todo se tornó azul. Campanadas y alarmas de apocalipsis resonaron mientras en la pantalla aparecía el icónico intro de Universal, pero con el nombre de la banda. El primer tema fue Meltdown, seguido de Sign of Life, con un despliegue de luces verdes. La energía de la banda era impresionante, tenian un sonido impecable que daba la sensación de estar escuchándolos desde el propio CD. Eso sí, Chris se veía agotado, aunque lo dio todo en el escenario y nos ofrecieron un show increíble.
Abigail fue la siguiente—mi favorita del set—con una gran interpretación y excelentes visuales que mostraban la portada de Creatures y la letra con juegos tipográficos interesantes. Esta canción me transportó a mi adolescencia, cuando la música era un refugio y un escape. Fue como un abrazo de la banda a quienes los seguimos desde hace años. No voy a negar que me habría gustado escuchar más de ese Motionless.
Luego vinieron Thoughts & Prayers, Masterpiece, Rats y Voices, esta última coreada con pasión junto a Chris. En algún momento, él pidió ayuda para cantar, ya que físicamente se sentía muy mal, pero el público lo ovacionó en un gesto de apoyo y comprensión. Personalmente, solo podía sentir agradecimiento por verlo en el escenario dándolo todo a pesar de su estado.

Werewolf también agitó a los fans, con bailarinas que aparecieron con máscaras de lobo. A lo largo del show, ellas interpretaron distintos personajes y situaciones, aunque, en lo personal, su presencia me pareció anticlimática en algunos momentos, salvo en ciertas ocasiones donde lanzaron agua y dulces.
Reincarnate fue otra de las canciones que disfruté mucho, aunque me habría encantado escuchar más de ese álbum. Another Life y Eternally Yours cerraron la noche con un tono más emotivo, esa mezcla de emoción y melancolía que deja un gran concierto cuando no quieres que termine. La iluminación azul y los copos de nieve proyectados en la pantalla creaban una estética hermosa, casi como si estuviéramos en un festival o un estadio. Al finalizar Eternally Yours, las bailarinas lanzaron rosas al público, agregando ese toque teatral que caracteriza a la banda.
Fue un show que disfruté como fan y que agradecí haber presenciado. A pesar de los altibajos de salud, salí feliz de ver a una banda tan entregada y comprometida con su público.




























