Carlos Vudú en Sala Rem

Fotografía: Víctor Vidal Estudio (si quieres ver la galería completa pincha aquí)

Con el frío que está haciendo estos últimos días uno se lo piensa para salir de casa, hay que elegir bien los eventos, pero en esta ocasión mereció la pena luchar contra la pereza y el gélido clima que nos acompaña. Vaya si mereció la pena… esto es lo que pasa en «Un invierno sin abrigo«.

Sinceramente a Guille Dinnbier no lo conocía, he tenido que hacer los deberes e informarme sobre este cantautor valenciano que presenta su tercer álbum Temporal. Lo que he encontrado sobre él me gusta, buenos temas, letras personales, buena trayectoria y muy bien relacionado. Un rock elegante que encajó perfectamente para abrir el show, se oye y se ven tablas en el escenario. Unos cuarenta y cinco minutos para defender su propuesta sonora que me sabe a buen gusto y mucho oficio. Reconozco que necesito unas cuantas escuchas más para valorar mejor el universo sonoro de este artista, pero las tendrá porque creo que las merece.

Guille dejó un buenísimo sabor de boca, como esos deliciosos entrantes que dan paso a una cena exquisita, que cada bocado te supone un disfrute absoluto. Eso es lo que vino después…

Carlos Vudú y su banda, el Clan del Jukebox estuvieron sencillamente magistrales… grandes, muy grandes, como el título de su último álbum. El mismo que da título a la primera canción que nos regalan, porque lo del viernes fue como un árbol de navidad lleno de regalos.

Se despedían de Murcia por un tiempo y supieron hacerlo de la manera más honesta y elegante que he podido disfrutar en mucho tiempo. Que bien chicos, hacéis hasta que parezca fácil y eso sólo lo consiguen los grandes.

Los temas de Carlos hablan de lo humano normalmente, del amor y el desamor, de perseverancia, de superación, de lo que nos rodea mientras andamos el camino, por eso creo que sus letras nos llegan y acabas haciéndolas tuyas.

Hubo canciones de sus tres trabajos editados, Gigantes, Agua Turbia, Mira dónde estoy…, en Malas intenciones tuvo la compañía de Alv McMartin y su guitarrista Julián Balibrea, disfrutando de lo que se notaba que era una reunión de amigos.

Hubo tiempo para hacer su interpretación de un tema de Piratas, de hacer guiños a grandes artistas como Bob Dylan, incluso a ¡Rocío Durcal!. Hubo tiempo para coger la guitarra acústica y cambiar de tesitura, del rock más estoniano, al folk, así de fácil lo hacen ellos vuelvo a repetir.

Sonido impecable, un gustazo, gran trabajo en mi humilde opinión de los técnicos de la Sala REM… Pero sigamos con el show y el derroche de energía que transmitía la banda. No tengo que decir quién es Pedro Teruel, Sergio Masgrau, Lucas Albaladejo o José Antonio García,  ya son de sobra conocidos en Murcia. Que bien debe de sentirse Carlos cuando mire a los lados y piense, este es mi equipo.

Después de presentarnos a la banda aún faltaba, un invitado de excepción como es Antonio Casinello con el que tocaron Rock & Roll de cloacas, Casinello es rock&roll y lo que él quiera encima del escenario.

Esto era el principio de la despedida que también fue GIGANTE, coreando hasta quedar sólo sus voces el estribillo de Hey Jude. Seguro que es un hasta luego, una despedida de las que no piensas en que será la última, sólo un trámite.

Tenía ganas de volver a ver a Carlos Vudú y el clan del Jukebox, desde el verano pasado no los había visto y ahora me alegro muchísimo de haber estado en éste concierto. Yo creo que los que allí coincidimos, estaremos de acuerdo que había algo especial en el ambiente, una pasada de concierto.

Eres un Capo con mayúsculas Mr. Vudú, todo mi respeto y admiración.

Salud y Rock!!!