Crónica | Concierto Reunión Amset

Concierto Reunión Amset – Sala Revi Live

Corría el año 2003, ensimismada me hallaba yo en mi habitación de piso de estudiante entre apuntes, revistas y CD’S de música rock y metal que por aquel entonces conformaban mi principal vía de escape ante exámenes, agobios y vicisitudes varias, tales como pérdida de amistades o desmanes amorosos típicos de la edad. Una de aquellas revistas regalaba un vídeo promocional en formato CD-ROM de una joven y prometedora banda. Se trataba de Amset, promocionando su álbum primogénito con el vídeo de Necronomicón. Además, la joven formación copaba toda una página de la revista publicitando su flamante primer trabajo.

Recuerdo ver el vídeo y escuchar aquella canción por primera vez, en la que no sólo me fascinaron la potencia y pesadez de los instrumentos, sino que el halo oscuro que envolvía por completo el tema, gracias a los teclados, la voz, la temática y la estética, me dejó helada. Ahí fue donde comenzó el principio del fin: empecé a darle la turra a todas mis amigas (las que aún conservaba) con que tenía que escuchar ese álbum como fuera. Por supuesto la turra tuvo su recompensa y el día de mi 18 cumpleaños, mis colegas me regalaron el tan ansiado disco, del que sólo conocía aquel oscuro Necronomicón. Cuando tuve la oportunidad de escucharlo al completo en mi Discman a todo volumen, no pude por menos que terminar de enamorarme absolutamente de su sonido: Impecable, pesado, oscuro, ejecutado a la perfección.  Además, llamaba sobremanera la atención la juventud de sus componentes. Era justo lo que necesitaba escuchar en ese preciso momento. Y el resto, es historia.

Recuerdo que, ya instalada debidamente la página de la revista a modo de decoración en la pared de mi ya abarrotada habitación, me maldecía constantemente por no tener la independencia económica para trasladarme a ninguna de las provincias en las que iban a tocar, por lo que desafortunadamente, no tuve la oportunidad de verlos nunca en directo. Hasta la fecha.

 

La última resurrección:

Pero conseguí redimirme cuando el 18 de Enero de 2025, 20 años después, Amset se reunía una única vez más para despedir como se merece a aquella formación que con tanta ilusión y fuerza comenzó sus andanzas con aquel fiero Necronomicón.

Desafortunadamente, no tuve la oportunidad de disfrutar de los teloneros invitados: Pizzeria Moloch, que según tengo entendido, ejecutaron un directo más que reseñable y al parecer, lograron caldear el ambiente lo suficiente para lo que se avecinaba. Una pena no haber podido asistir a su show.

El escenario, engalanado con un sombrío atrezo, presagiaba la oscuridad que nos sobrevenía en cuestión de minutos.

Las luces se apagan quedando sólo la tétrica iluminación y una siniestra intro comienza a sonar, haciendo acto de presencia la agrupación al completo, excepto su cantante que surge del ataúd de atrezo instalado en el escenario. Para la ocasión, pudimos contar con dos teclistas: su teclista fundador Ismael Filthó y Bea cuya incorporación en el grupo fue posterior, que a lo largo del concierto harían un trabajo espectacular detrás de las teclas. De igual manera también pudimos disfrutar de Plaga y su performance que animó el cotarro junto con el carisma de su líder Richy.

Comienzan con A Vida o Muerte de su segundo álbum Katarsis, encendiendo al personal allí presente. Pero fue con el segundo tema cuando la sala se alzó completamente coreando con vehemencia aquel siniestro Samael.

Con Reinado de la Noche, rescatando su lado más gótico y Ciudad del Mal, rindiendo pleitesía a Madrid, prosiguen el show, como si llevaran girando juntos sin parar toda la vida. Pues los asistentes pudimos disfrutar de una banda cohesionada y profesional que parecía estar cada vez más cómoda con cada canción. Fuimos testigos de la complicidad y el buen rollo que había entre ellos en todo momento.

No puedo negar la emoción al comenzar a escuchar los primeros acordes de El Valle de los Mercenarios. Disfrutar en vivo de un grupo que creía que ya no podría ver en directo fue todo un regalo.

Hubo lugar para su faceta más pesada y para la más gótica también. Con temas como La Cicatriz con ese regusto a The 69 Eyes, o Estatua de Carne y Hueso y Está en tus Sueños, ambas de su segundo álbum, representativas de su sonido más heavy y pesado, pero sin renunciar a esa oscuridad inherente en el sonido Amset.

Prosiguen con Cenizas y ese halo industrial, para continuar con una rapidísima Sed de Sangre que consiguió entusiasmar al personal y exaltar los ánimos de los presentes, incluyendo a la que escribe, que no paró de saltar, corear y cantar en todo momento.

La pericia técnica demostrada por el combo de guitarra y bajo (Aitor y Javy respectivamente) dejó patente de lo que son capaces, dando buena cuenta de la profesionalidad y el talento que destilan estos músicos que no dejaron a nadie impasible.

Otro momento álgido de la noche se presentó con la interpretación de Llanto de Almas, otro imprescindible que el auditorio al unísono se encargó de corear. Destacar la voz de Richy, que parece imperturbable al paso del tiempo, pudiendo cambiar con aparente facilidad de estilo y registro.

Los temas se suceden encandilando al personal y recordando viejos tiempos mientras Richy lanza algún que otro comentario sarcástico sobre el «hate» que sufrió la agrupación, sobre todo durante el lanzamiento y promoción de su primer trabajo. No olvidemos que la banda fue ajusticiada cruelmente de forma desproporcionada por crítica y seguidores del género. El motivo pareció ser el exceso de promoción, confianza e ilusión que mostraba una formación tan joven, que incluso llegó a telonear a Obús y a Deep Purple (algo que la comunidad metalera nunca les perdonaría). En ocasiones es incomprensible cómo los fans del rock y el metal parecen quejarse por la falta de promoción de estos géneros y contradictoriamente parecen criticar sin tapujos a aquellos que por fortuna sí han podido beneficiarse de esa inversión. Pero también hubo momentos felices para recordar y el agradecimiento de Richy y la actitud afable del grupo con el público en todo momento, nos dejó uno de los mejores recuerdos posibles.

Llega el momento de Tu Máquina del Amor, la genial adaptación al español del L.O.V.E Machine de W.A.S.P, un tema que el propio Richy confesaba que le profesaba cierta vergüenza interpretar, pero que para los fanáticos fue un indispensable de la noche.

Llega el momento de Lince, canción que ha traspasado fronteras, puesto que fue compuesta en honor al campeón mundial de boxeo Javier “El Lince” Castillejo y que ha sido usada como su canción de presentación oficial en combates y diversos eventos.

Se suceden Tiffany y Sangre y Cristal y los músicos parecen estar cada vez más cómodos en el escenario. No había más que echarle un ojo a Ismael Filthó (el teclista fundador) que parecía estar pasándoselo bomba en todo momento, animando al público con muecas y una permanente sonrisa que acabó contagiando a todos los que allí nos encontrábamos.

Con Asquerosamente Joven el ambiente no puede ser más festivo y la sala parece estallar por los aires con su tema insignia Necronomicón, en los que banda y público comulgan creando un ambiente donde la fiesta y la nostalgia hacen acto de presencia a partes iguales.

Llegan los bises, para los que nos reservan su icónico Amset seguido de Cada Anochecer. La elegida para dar cierre a la velada no es otra que Rabia sobre el Escenario, toda una declaración de intenciones, que desató el desfase y el caos en un épico final en el que Richy destroza el ataúd de atrezo ante los vítores de los presentes.

Destacar el esfuerzo de Pablo, el batería del grupo, que no pudo ponerse a las baquetas debido a una grave lesión en su brazo sufrida tan sólo unas semanas antes del gran acontecimiento, por lo que tan sólo pudo animar al personal haciendo gala de carisma y alegría por doquier. Aunque sí pudo tocar la última canción haciendo un esfuerzo titánico y demostrando de lo que es capaz a pesar de estar lesionado. Muy notoria la increíble pericia de su batería sustituto que en palabras de Richy, consiguió aprenderse los temas en un tiempo récord.

Un show redondo, en el que repasaron ampliamente los tres discos que publicaron a lo largo de su carrera. Digna de mención la técnica vocal de Richy, que durante dos horas y media que duró el evento, mantuvo su voz intacta y en plena forma en todo momento. El único “pero”, por poner alguno, sería la ausencia de una de mis favoritas: Inquisición.

Un concierto épico y entrañable, repleto de nostalgia, que ha supuesto un momento culmen en la carrera de una banda ciertamente incomprendida desde sus albores pero que lograron calar e influenciar en gran medida en la escena metalera española, generando un nutrido número de fans a lo largo y ancho del país y que finalmente se ha despedido por todo lo alto, dejando muy claro que el apoyo brindado por sus fans es más potente que cualquier crítica insustancial.