Crónica Concierto The Wall en Madrid

El día 19 de Enero, pudimos asistir en el Palacio Vistalegre Arena a un imponente evento en honor de uno de los discos más icónicos de la historia del rock. El disco The Wall, ópera Rock de Pink Floyd que vió la luz en 1979.

Un disco que dio lugar a todo un himno que sería recordado por todas las generaciones venideras: Another Brick in the Wall, además de otros temas icónicos de la banda.

Un trabajo con sonidos más atípicos de lo que anteriormente se hubiera grabado, con tintes mucho más oscuros y perturbadores que marcaron toda una época y que generaciones de músicos tomarían como referencia indiscutible.

En esta ocasión, pudimos disfrutar en directo de los temas de este disco único, reviviendo esta ópera Rock en vivo, interpretada por algunos de los músicos que acompañaron a Pink Floyd en sus giras. Este impresionante homenaje,  dirigido por Harry Waters y Graham Broad, nos presentó un sonido impecable, en el que casi parecíamos estar escuchando el álbum, que fue interpretado en su totalidad con precisión y exactitud y haciendo gala de una puesta en escena increíble.

Para la ocasión, se instalaron en la zona de pista del Palacio Vistalegre, unos asientos para que todos los asistentes pudieran disfrutar del show con comodidad y sin los problemas de visibilidad.

Comienzan abriendo por supuesto con el primer corte del disco In The Flesh?. Servidora no pudo por menos que soltar una sonrisilla ansiosa acompañada de unos ojos casi llorosos al ser testigo de la ejecución de semejante tema interpretado en directo con tan grandioso despliegue.

Y es que escuchar canciones que llevan resonando en tu cabeza desde que eras una niña, en directo de una forma tan espectacular, no deja a uno impasible. Finaliza acompañado de los característicos sonidos de los motores de los aviones de guerra rugiendo.

Los temas se van sucediendo ante una audiencia emocionada, y estupefacta ante lo que están contemplando, aunque muy animada e incluso agitada.

Recordemos que se trata de un disco oscurísimo y perturbador, con sonidos muy particulares ya que en él, Roger Waters, desarrolla la historia de “Pink”, una ficticia estrella del rock, que tras diversos traumas a los que se enfrenta en su vida como: la muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial, la sobreprotección asfixiante de su madre, sus años en un estricto y opresivo colegio, fracasos amorosos, la presión del mundo del rock y las drogas, etc; acaba construyendo un muro para encerrarse a sí mismo y aislarse del mundo que le rodea, usando como ladrillos cada uno de estos traumas. Finaliza en uno de sus delirios como un dictador fascista. Después de un simbólico juicio es obligado a “romper el muro” y abrirse de nuevo al mundo.

Tratando temáticas tan controvertidas como los horrores de la guerra, la estricta educación británica, o la salud mental e incluso la locura, un pequeño homenaje a su amigo y ex compañero de banda Syd Barret; la banda presentó en este disco sonidos oscuros, opresivos y sombríos, combinando melodías más optimistas y dulces con pasajes más lóbregos que otorgan a  la obra un aire muy inquietante y en ocasiones hasta angustioso. Por ello no es tarea fácil ejecutar este épico álbum en directo ante una audiencia exigente que espera que honren estos temas como es debido. Y la banda encargada de interpretar The Wall en esta ocasión no se quedó corta y no decepcionó en absoluto.

Llega Another Brick in The Wall Pt.1 que empieza a caldear el ambiente del respetable. The Happiest Days Of Our Lives sirve de preludio para la gran Another Break in The Wall Pt.2 en la que los asistentes se desatan y a pesar de estar sentados, el personal casi parece saltar de la silla en cualquier momento, agitando las manos y las cabezas casi al unísono. Demoledor, épico y grandioso son los adjetivos con los que sólo puedo describir estos momentos llenos de emoción y nostalgia.

Los momentos más pausados y dramáticos hacían que no despegáramos los ojos del escenario y los más movidos, como el momentazo de Young Lust, nos hacían cabecear en nuestros asientos con emoción. Todo ello aderezado con un espectáculo de luces e imágenes impecable, que nos hacía recordar aquella película que desgranaba esta obra en imágenes y que perturbó a esta pequeña niña de 4 añitos hasta el punto de no dejarla dormir durante varias semanas. Cómo olvidar aquellos niños enmascarados cayendo por la picadora de carne. Magnífica película, que fue recordada y honrada como se merecía en este día clave.

Después de la tétrica Goodbye Cruel World, la banda hace un pequeño descanso. Tras el mismo, comienzan con la mítica Hey You animando de nuevo el cotarro. Cada corte, cuidadosamente interpretado con mimo, se sucede haciendo las delicias de todos los presentes. La emocionante Comfortably Numb nos deja sin palabras.

Destacar los impresionantes solos de guitarras de Chester Kamen. La tríada de guitarristas (Chester Kamen, Yosi Chetrit y Usher Ben Ishay) dieron el toque de gracia. Destacar también el trabajo demoledor del bajo (Shai Zrihan), por no hablar de la precisión en la batería (Graham Broad) a la que acompañó muy acertadamente el percusionista (Itamar Abuhatsira). Y del magnífico trabajo a los teclados Hammond (Harry Waters) acompañado por el teclista Hillel Shir. Las voces quedaban a cargo de Kobe Elias como vocalista principal, junto con Marky Lennon y Ola Chernyshova (que interpetró magistralmente el tema Mother), acompañadas con los coros y voces de Chester Kamen y Karin Karmeli, Odelya Rose y Osnat Chetrit.

En la apoteósica In The Flesh todos los músicos salen ataviados con chaquetas negras, gafas de sol, y el brazalete con el símbolo de los dos martillos en el brazo. La transformación se ha completado. Su cantante principal, Kobe Elias, cuya voz ejecutaba con una increíble precisión cada nota, va de un lado para otro haciendo el símbolo de los dos martillos con los brazos. En las pantallas los dos martillos son los protagonistas y los presentes ya no cabemos en nuestras sillas.

Nos acercamos al final con The Trial y el coro final clamando “Tear down the Wall!»para finalizar con el muro derrumbándose en las pantallas. Finalizan con Outside The Wall, con la aparición del melancólico clarinete final (Oded Ben Itzhak) al que le siguen el resto de músicos con guitarras acústicas y laúdes para regalarnos una despedida a la altura. Termina con la más que merecida ovación generalizada del público.

Inmenso espectáculo en el que público de todas las edades se emocionó ante un épico concierto que removió los corazones y la memoria de todos los presentes.

LISTA DE MÚSICOS:

  • Batería: Graham Broad
  • Hammond: Harry Waters
  • Guitarra y voz: Chester Kamen
  • Voz: Marky Lennon
  • Voz: Ola Chernyshova
  • Voz principal: Kobe Elias
  • Teclado: Hillel Shir
  • Percusión y batería: Itamar Abuhatsira
  • Guitarra: Yosi Chetrit
  • Bajo: Shai Zrihan
  • Guitarra: Usher Ben Ishay
  • Clarinete: Oded Ben Itzhak
  • Coros: Karin Karmeli
  • Coros: Odelya Rose
  • Coros: Osnat Chetrit