Volvemos a la localidad madrileña de Loeches a rememorar y disfrutar de este humilde pero efectivo festival, el trabajo bien hecho merece ser reconocido.

 

Back to R´lyeh

Raspando las 21:30 Back to R´lyeh dan las buenas noches a la plaza de toros de Loeches que ya andaba a media capacidad. El teclado de Chus mandaba en los primeros compases de su especial show, se puede comprobar desde el principio que las dos voces empastan a la perfección 

Nos cuentan que nos van a presentar los cuatro temas seguidos de su nuevo EP y hacen algo más que eso, los representan y nos convencen con su entrega. Su rollo prog, mezclado con tempos de funky o casi rap es tan propio que los hace incomparables. 

Mencionan el universo Lovecraft en el que están medio basados para dar paso a dos temas largos de su anterior trabajo, los cuales los disfrutan tanto que te meten en su mundo sin presentar oposición de manera divertida

Luego nos quejamos de que no se hacen cosas nuevas y originales que merezcan la pena. Su propuesta es arriesgada pero aquí hay mucho trabajo creativo y con esa fe que ponen en lo que hacen, es imposible que salga mal.

Laura DSK

Turno para Laura DSK, el proyecto en solitario y más personal de la cantante de Deskarrila que no dejó indiferente a nadie desde Se que te dije. Con sus temas de protestas sociales, tuvo para casi todos, monarquía, mundo laboral, animales, y toros, muy a tono dado el emplazamiento. 

Su dulce y descarada frescura estuvo arropada por una trompeta en los temas más ska y por mucha energía. El resto del repertorio lo completaron sus temas desenfadados y actuales pero siempre en lucha por la igualdad. Hubo hasta tiempo de que el guitarra se marcara una medio versión del American Idiot de Green Day, muy bien acogida por parte de los que ya casi llenaban la plaza que al ritmo de Da igual lo dieron todo.

Benito Kamelas

Las camisetas de quienes se agolpaban en las primeras filas dejaban claro a quién le tocaba salir a la arena. Los valencianos Benito Kamelas volvían a dar su cera habitual, Quini se ha rodeado de unos torbellinos escénicos que hacen de su show una locura irremediable, Mario, el bajo, no paró ni un momento de llenar el escenario de bailes y energía. 

La intro rollo épica enlazaba con Resiliencia, de su nuevo trabajo publicado el año pasado El resto de metralla fue la esperada por el público que gritaba sin parar, Quisiera, Loko, Cocaína, La farola. En Fue mi abuelo Quini recordó un pasado que no se debería olvidar, dando inicio a la parte final del concierto con sus clásicos. Lola, Ayer soñe, Aquellas cosas que solíamos hacer, por supuesto su homenaje Valencia ciudad y un final con Siroco hizo corta su show de barra para abrir boca.

Los Porretas

Porretas, son como la Mahou, una clásico madrileño que todos apreciamos y nunca falla, caen bien por cojones, porque son de barrio, como todos y porque sus letras son tan claras como divertidas.

Daba igual que fuera ya domingo en el reloj, el Always look on the bright side of life nos alerta de la que nos espera, naturales y cercanos, salieron a escena a bombardearnos con lo que queríamos escuchar, En mi barrio, Joder que cruz, Si los curas comieran, Si nos dejais, con el primer amago de pogo incluido, la hecatombe. El desaparecido Rober siempre presente, es recordado de forma emotiva la dedicatoria de Y aun arde Madrid y en Sí lo sé me meo. Agotador el popurri de versiones que se marcan sin respirar, momentazo cuando Manolo que se vino arriba en La del fútbol, en la que se montó el pogo de la noche llenando la plaza de polvo y soltó una inédita parrafada. Buen rollo de barrio con Hortaleza, Última generación, Jodido futuro, y recuerdos con La cuadrilla y Tripis.

Haciendo un abandono de escenario nada creíble, se marchaban para volver en nada a  sentenciar con otros dos clásicos, Marihuana y Porretas. Casi daba rabia volver a escuchar a los Monty Python con la banda despidiéndose antes de que se apagaran las luces.

Un buen festival, organizado, relajado y cargado de rock estatal, la XVIII del Lechurock ha vuelto como merecía y estoy convencida que el año que viene repetiremos.