Enter Shikari y Death By Romy en llenan la Capitol en Santiago
Ya hacía unos cuantos años que no nos acercábamos por la Capitol, una sala que tiene ese “algo” tan difícil de explicar pero que entiendes en cuanto cruzas la puerta. Puede que sea la acústica, quizá el ambiente, o tal vez esa mezcla de historia y cercanía que solo tienen ciertas salas. El caso es que volver allí siempre se siente un poco especial. En esta ocasión, el motivo de nuestra visita era el esperado concierto de Enter Shikari. Ya los habíamos visto hace unos años en el Resu, pero qué queréis que os diga: un concierto en sala siempre está un peldaño por encima. También suma que venían con un sold out debajo del brazo.
Para esta gira contaron con Death By Romy para calentar motores, una elección que, de primeras, podría parecer extraña. A simple vista parecía que su propuesta no encajaba del todo con la de los británicos; sin embargo, en cuanto arrancaron quedó claro que eran todo un acierto. Su mezcla de electrónica oscura, pop retorcido y toques metaleros creó una atmósfera intensa y muy cuidada. En cuestión de segundos estábamos completamente convencidos de que eran el telonero perfecto.
Temas como Crash, Burn This City o Pray To Me sonaron especialmente redondos, con un equilibrio muy bien medido entre fuerza y dramatismo. Podría hablar por separado de la presencia escénica de cada miembro, pero la realidad es que todos mantenían una estética y una actitud súper cuidadas. Aun así, era imposible no fijarse en Romy Maxine Flores: su extraña aura, magnética y casi hipnótica, atrapaba de forma natural. En resumen, una sorpresa de las que gusta encontrarse para abrir la noche.

El plato fuerte llegó al poco tiempo con los ya míticos Enter Shikari. Desde siempre han destacado por su sonido único, pero también por un directo a la altura, de esos que llenan cualquier escenario con su presencia. Y Santiago no iba a ser la excepción.
Desde el primer momento se notó que venían con ganas. Abrieron con una energía que automáticamente puso a todo el mundo en movimiento y, en apenas unos segundos, el ambiente ya era el que uno espera en un concierto de Shikari: pogos, saltos sincronizados y una sensación de energía constante que pocas bandas logran generar. Rou Reynolds, hiperactivo como siempre, no tardó en meterse al público en el bolsillo con ese carisma tan natural que tiene.

A medida que avanzaban los temas, el setlist se movía entre sus clásicos más celebrados y las nuevas incorporaciones del último disco Dancing On The Frontline, todas recibidas con entusiasmo. Juggernauts sonó increíble, Destabilise me encantó también, pero evidentemente el punto álgido de la noche fue Sorry You’re Not a Winner, con las palmas resonando por toda la sala. En general brillaron todas las piezas que tocaron lo que demuestran lo bien que la banda ha sabido evolucionar a lo largo de los años y lo bien que saben defenderlo.
Fue una noche francamente divertida. Salimos más sudados de lo que entramos, pero con una sonrisa en la cara… Ojalá más conciertos con un ambiente tan maravilloso.

Fotos: Melanie Silva

















