Crónica | Evan Dando en València: música después de la tormenta

El concierto de Evan Dando el 7 de noviembre en El Loco Club de València no fue uno más en la agenda cultural de la ciudad. Las lluvias catastróficas del 29 de octubre, que dejaron un rastro de devastación, habían marcado los días previos. La sala, que había cancelado todos los eventos programados esa semana por respeto a la situación y al estado emocional de la ciudad, decidió seguir adelante únicamente con este show. Pero no solo eso: El Loco también fue uno de los primeros puntos de recogida de ayuda humanitaria para las zonas afectadas, demostrando que la música puede ser más que entretenimiento.

El telonero, el sevillano Juano All La Glory, tuvo la difícil tarea de abrir una noche que no parecía propicia para celebraciones. Consciente del contexto, lo primero que hizo al subirse al escenario fue dedicar unas palabras a las víctimas de la tragedia y a todos los damnificados. Con su set intimista, cargado de versiones de Whiskeytown, The Everly Brothers y Glen Campbell, ofreció algo más que música: un bálsamo para los corazones heridos del público, que respondió con calidez a su actuación.

Cuando Evan Dando finalmente subió al escenario, lo hizo con una actitud que oscilaba entre la indiferencia y el automatismo. Con su barba desaliñada, su guitarra acústica y su voz que ha ganado en aspereza lo que ha perdido en alcance, repasó un repertorio que incluyó temas clásicos de It’s A Shame About Ray y Come On Feel The Lemonheads. Sin embargo, no hubo referencia alguna a la tragedia reciente. Dando parecía ajeno al dolor que había sacudido a la ciudad días antes, lo que contrastó con la sensibilidad mostrada por Juano en la apertura.

El público, en algunos momentos, acompañó con coros espontáneos que añadieron calidez y complicidad a las canciones, muchas de las cuales siguen brillando con el paso del tiempo. La voz de Dando, ahora más cálida y resonante en los graves, dio un matiz diferente a temas clásicos de su repertorio. Las versiones que incluyó en el setlist, de artistas como Gram Parsons, Joni Mitchell e incluso Metallica, mostraron su versatilidad y dejaron momentos destacados que conectaron especialmente con los asistentes.

El concierto terminó con una última interpretación que dejó un sabor agridulce. En un gesto extraño, Dando golpeó el techo con el pie de micro hasta hacer un agujero, un cierre tan desconcertante como la actitud que mostró durante toda la velada.

En definitiva, fue una noche de claroscuros. La sala y Juano demostraron estar a la altura de las circunstancias, ofreciendo apoyo emocional y solidaridad a un público que lo necesitaba. Evan Dando, por su parte, ofreció su música, pero no logró conectar con el contexto ni con la historia que rodeaba este concierto. València merecía más.