Una ligera mejoría antes de la muerte es el título de la esperada vuelta de Koma, en forma de disco y gira. El pasado sábado si salimos mejorados de La Riviera tras el concierto de los de Pamplona si, fue demencial.

Con casi todo vendido, la banda se presentaba en Madrid a lo grande. Como no podía ser de otra forma, Brigi y los suyos se trajeron toda la mala leche, la ironía esa fina que profesan y el cachondeo puro que se les pedía.

Para los seguidores del grupo, con poner a continuación los títulos de los temas debería ser suficiente, esas komatosas mentes serían capaces de hacerse una idea de la que se montó. De cualquier manera, merece la pena desgranar detalles acontecidos durante el concierto.

Pasadas las nueve, hora anunciada con una intro muy infantil y un hacha que sonaba desde dentro, los cuatro músicos más a gusto que nada pisaban el escenario, sin teloneros, a cuerpo, con tres temas nuevos, tal cual, Dinamítalos, El viaje y La máquina del tiempo. Desde las primeras filas las estrofas se coreaban como si las lleváramos escuchando toda la vida.

Lo pusieron fácil, da gusto jugar con el Tìo Sam fueron las primeras palabras hacia el público del líder de Koma, bien Rafa a las voces. Seguimos con Vaya carrera llevas chaval, porque con esos temas pegadizos, burros y coreables, estábamos a lo que estábamos, desfogar mala leche desde el corazón, siempre. Estamos presentando nuevos discos y vamos a meter unos cuantos temas, lo siguieron presentando como se merecía, Falso y El duelo, complicado llevarlos la contraria. 

Han pasado los años, por ellos y por nosotros, pero parece que las ganas siguen siendo las mismas, ese chaleco vaquero lleno de parches así lo atestigua. Aquí estamos Madrid, la banda original aclamaba Brigi. El doble sentido directo de sus letras no necesitan presentación, Sé dónde vives, con todos los puños en alto, Caer, con la peña botando a cada golpe de bajo y El muro de Berlín sonaron guitarreros y potentes.

Salud, dinero y amorcito nos deseaba el Duque que no paraba de gesticular. Te das cuenta del estilo personal que llevan cuando escuchas seguidas canciones como Los desheredados y El exterminador y no desentonan con lo ya conocido, a pesar de la madurez de la banda, esta última quedó tan divertida y RockanRolera como siempre.

Tuvimos que esperar a El pobre para ver los primeros amagos de pogos por la sala, empezaba lo potente. La aclamada a voces Imaginatelos cagando fue un dueto entre escenario y pista. Las palabras Heavy Metal inundaron la sala en La almohada cervical, Brigi se echa a un lado y deja que suene a la perfección la batería de Juan Karlos Aizpun, el descontrol tomaba el poder de aquello.

Lo soltaron todo de golpe, El marqués de Txorrapelada y la azucarada El sonajero nos lanzaron a ese buscado estado en un concierto de Koma. A gusto gritaba el cantante. Se largan de escena para dejarnos comprobar si respiramos y la sangre corría por nuestras venas, para volver con algo original que reconozco que tenía muchas ganas de escuchar, Palabras mágicas saca esa parte interna de Brigi como más seria y profunda a la que no nos tiene acostumbrados. Sin duda mi momento de la noche.

Cuelan en equilibrio el último tema nuevo, Saltos mortales, para romperlo todo con Sakeo levantamos los sobaquillos y calentamos voces nos pide Brigi, y de nuevo Rafa se pone al micro con arte. Aquí huele como que han fumado, ese clásico que sólo comprendemos los seguidores del grupo, nos quita años de encima y todos saltamos y nos dejamos las ganas.

Ya sí que sólo quedan dos, Bienvenidos a Degūelto, con Nacho reclamando su momento blues protagonista y vuelta a los bailes en la pista, gozada. Esto, esto es todo amigos, si, con la entonación de los dibujos, es lo que nos dice Brigi como amago de despedida.

Quedaba la que quedaba, Mi jefe, apoteosis absoluta, la alargaron un poco, nos supo a poco. Agur y salud fueron sus palabras antes de retirarse del escenario sobre la bocina.

Sin ganas de recuperarnos del estado en el que nos encontrábamos, salimos de la sala entre finas conversaciones, los culpables, Koma, por hacer música solo por placer, por el simple hecho de entretener, por dar que pensar con esas letras ácidas y qué coño por ser tan cojonudos.