Crónica: Los Zigarros en Valencia

El 15 de diciembre los valencianos Los Zigarros volvían a casa para un fin de semana de reencuentros con caras conocidas, con muchas nuevas de las que probablemente era su primera vez en un concierto… y mucho rock and roll, porque, a pesar de las críticas, en mi opinión por no haber escuchado muy bien su nuevo disco, la respuesta del público no ha sido otra que ir haciéndoles colgar el Sold Out allá donde van.

El viernes era el primer día de los dos conciertos que Ovidi, Álvaro, Natxo y Adri ofrecieron en la Sala Moon, recinto mucho mas cercano a los últimos donde hemos podido verlos en la ciudad aunque con un aforo grande que el público uniformado con camisetas de bandas de rock nacionales y chupas de cuero no dudó en llenar las dos fechas, gracias a lo cual, a pesar del frío de las últimas noches, todos entramos en calor bien rápido.
Con un par de minutos de rigor de retraso y una ovación de todos los presentes, los hermanos Tormo acompañados de Natxo Tamarit y Adrián Ribes a la batería saltaban al escenario ya de sobra conocido de la Sala Moon y arrancaban la noche de rock con Rock rápido de su último disco Acantilados y que, seguida de No pain, no gain y la muy coreada Aullando en el desierto, ambas también de su último trabajo, daban paso a los primeros acordes de Hablar, hablar, hablar, canción de su primer trabajo con la que sin duda todos terminamos de venirnos arriba y nos quedamos sin aliento en algunas estrofas.
Sin darnos un segundo para recuperar el aire arrancaban con Cayendo por el agujero y Resaca que enlazaban con Voy a bailar encima de ti, para entonces ya no quedaba nadie con una chaqueta puesta yo ya me había recogido el pelo para adentrarme, dispuesta a realizar algunos disparos que poder mostraros, entre un público verdaderamente amable y respetuoso con los fotógrafos que nos encontrábamos cubriendo el evento.

Con solo un movimiento fue uno de los pocos momentos de calma de un concierto que, aunque protagonizado por muchos momentos en los que Ovidi se sentaba en un piano que ocupaba el centro del escenario, no perdió ni un segundo la electricidad que siempre ha caracterizado los conciertos de esta banda. Para Barcelona y Por Fin, Ovidi se sentaba al piano por primera vez y lo dejaba por un momento para la muy celebrada 100 mil bolas de cristal que se ha convertido en una de mis canciones favoritas de Los Zigarros a pesar de ser, quizás, de las canciones de Acantilados que mas se alejan de los viejos Zigarros, pero que me parece un gran ejemplo del salto a un rock más maduro que han dado con este último disco.

Con No sé lo que me pasa daban paso a dos himnos como son Dispárame y A todo que si con la que todos los asistentes nos dejamos un poquito la voz y con las que yo, en mi búsqueda de algún espacio entre el público para poder disparar, me encontré con un grupo de chavales, acompañados por un niño bastante mas joven, que me recordaron a mi misma en mis primeros conciertos de Los perros del boogie, banda con la que conocí a Ovidi y a Álvaro.

Cómo quisiera y Desde que ya no eres mía llegaban para darnos otra vez un pequeño momento de calma que íbamos abandonando con Tenía que probar y Acantilados, canción con la que abandonaban por unos minutos un escenario al que volvía solo Ovidi para sentarse al piano a cantarnos El monstruo balada con la que mucha gente demostró muy poco respeto escuchándose las voces por encima de la canción en todo momento. Con Apaga la radio el resto de la banda se unía a su frontman para encarar un final de concierto en el que se les veía cómodos y disfrutando mucho del público de su ciudad.
Malas decisiones, Dentro de la ley y Qué demonios hago yo aquí? fueron las canciones elegidas para acabar una noche en la que posiblemente a todos nos faltó alguna canción imposible de incluir debido al inmenso repertorio de grandes canciones que, a pesar de sus solo cuatro discos, tiene esta banda de puro rock and roll que nunca decepciona en directo.

Sin ninguna duda Acantilados ha aportado al contundente directo de Los Zigarros nuevas formas de disfrutar el rock y quedó claro en un concierto redondo que no perdió la fuerza en ningún momento y que nos hizo emocionarnos, cantar y bailar a todos los que allí estuvimos.


Ojalá volver a vernos pronto en Valencia y mientras tanto aquí podéis comprar las entradas para los próximos conciertos de la gira Acantilados que desde Rock Culture os recomendamos no perderos.