moonspell murcia

Mentiría si dijera que la visita de Moonspell a Murcia no era una de las fechas más esperadas por mí desde que se anunció esta mini gira por nuestro país. El último álbum de los portugueses se coló directo en el top de mis discos favoritos de 2015 e hizo que me volviera a enamorar de ellos tras algunos años distanciados.

El Road to Extint Tour 2016 traía a Murcia a Moonspell junto a unos alemanes de impronunciable nombre como son Der Weg Einer Freiheit. La gira tenía un punto de misterio debido a que según el grupo interpretarían un setlist especial. El 20 aniversario de su disco Irreligious y los conciertos especiales que habían dado en los últimos meses como conmemoración del mismo hacía suponer que los temas de este álbum sería parte principal del grueso del concierto y así fue.

El Garaje Beat Club presentaba un buen aforo, aunque quizás no tanto para lo que (desde mi punto de vista) merecía la ocasión. A las 20:00, la hora anunciada (algo que siempre es de agradecer), salían a escena Der Weg Einer Freiheit. El grupo centró su actuación en presentar los temas de Stellar su último disco de estudio, publicado en 2015. Con el también ilegible logo de fondo, el trío formado por Nikita Kamprad (guitarra), Tobias Schuler (batería) y Sascha Rissling (guitarra), comenzaba a dar cera con Eiswanderer. Un concierto corto pero atronador, centrado mayormente en Stellar y dominado por el doble bombo de la batería de Schuler.

Con la oscuridad ya presidiendo la sala tras la brutal descarga de los alemanes, nos preparamos para el plato fuerte de la noche. La pantalla que cubría el escenario ascendía a la par que aumentaba nuestra ansia por ser parte del aquelarre perverso, casi religioso que tendría lugar en pocos minutos.

El grupo comenzó por todo lo alto con uno de sus temas más icónicos, Opium, perteneciente a su álbum Irreligious que, como hemos comentado, cumple este año las dos décadas de historia. Con un sonido y una puesta en escena absolutamente bestiales, el grupo se metió al público en el bolsillo desde el primer minuto. A partir de ahí interpretaron el álbum casi al completo y en el mismo orden que aparece en el disco. Awake, For A Taste Of Eternity, Ruin & Misery fueron recibidas por todo lo alto e interpretadas por un grupo en estado de gracia. Herr Spiegelmann sería la siguiente en caer, siguiendo el curso de Irreligius, tema en el que Fernando utilizó dos espejos para jugar con la luz de la sala.

Imposible no comentar la importancia de Fernando como vocalista y frontman del grupo, cumpliendo a la perfección tanto en las labores vocales como en las más teatrales. Buena muestra de ello fue Vampiria en la que, ataviado de túnica y gracias a las potentes luces rojas que inundaban la sala, podría haber pasado perfectamente por un descendiente cercano de Vlad Tepes. Pero no sólo de vocalista vive el grupo, todos los componentes estuvieron a gran altura rozando la perfección.

Tras Alma Mater el grupo cerraba la primera parte del concierto abandonando el escenario y dejándonos con ganas de mucho más. Poco tardaron en volver a escena con Breathe (Until We Are No More) de su último disco de estudio, del que solamente tocaron dos temas.

El cierre con la magnífica Night Eternal y Full Moon Madness nos dejó un sabor de boca un tanto agridulce debido a lo corto que se nos hizo el concierto, algo menos de hora y media en total, y del puñado de clásicos que se quedaron en el tintero. Aún así, no puedo negar que éste concierto estará sin duda entre uno de mis conciertos destacados de 2016.