La sala 16 Toneladas volvió a demostrar por qué es uno de los templos del directo en Valencia. Con el cartel de sold out colgado, la noche prometía emociones fuertes y no defraudó. Free Camino y Desert Vipers ofrecieron un concierto memorable, entre descubrimientos inesperados y un fin de gira que supo a celebración y a nuevo comienzo.

Free Camino fueron una de las grandes sorpresas de la velada. El grupo, formado por mujeres, de la terreta, salió al escenario con una energía contagiosa y una seguridad que atrapó desde el primer momento. Carmen, a la batería y a la voz, lideró un directo fresco y potente, combinando versiones con un repertorio propio que dejó muy buenas sensaciones. Canciones como Smile More, Free Spirit o Le Brio mostraron una identidad clara, mientras que su reinterpretación de White Rabbit terminó de conquistar a un público que no tardó en meterse en el bolsillo. Además, durante el concierto anunciaron que en breve se meterán a grabar para subir nueva música a plataformas, confirmando que Free Camino es un proyecto con mucho camino por delante.

El relevo lo tomaron Desert Vipers, que eligieron Valencia para cerrar su gira antes de ponerse a presentar un nuevo trabajo que, según adelantaron, será muy especial. Y una vez más, demostraron por qué son una apuesta segura en directo. La puesta en escena fue espectacular, cuidada al detalle y al servicio de unas canciones que ganan todavía más fuerza sobre el escenario. La banda se mostró compacta, con grandes músicos y una conexión evidente entre ellos y con el público.

Al frente, Ana brilló a la voz con una esencia única, magnética y llena de matices, llevando de la mano temas como Trigger, Hidden Knife, Muddy Hearts, The Wait o Devil’s Lost Yard, que sonaron con la contundencia y la intensidad que exige un final de gira. Cada canción fue recibida con entusiasmo por una sala entregada de principio a fin.

El concierto terminó entre aplausos largos y sensación de fiesta compartida. Free Camino se confirmaron como un gran descubrimiento y Desert Vipers cerraron su gira en lo más alto, dejando claro que lo mejor todavía está por llegar. Una noche de esas que reafirman que el directo sigue siendo insustituible.








































