Crónica | Pain + Oceans + Killus: Barcelona sumergida en intensidad industrial
La sala Salamandra volvió a ser el punto de encuentro para el buen metal en Barcelona. El 17 de febrero nos encontramos para presenciar a tres bandas que han sabido incorporar la electrónica en su música, dando paso a un metal industrial con personalidad propia. Pain fue la banda anfitriona, presentando su reciente disco I Am, en el llamado I Am On Tour, quienes trajeron de invitados a los austriaco-alemanes de Oceans, y los españoles Killus. Todo esto siendo posible gracias a Madness Live!, quienes nos traen siempre shows de calidad.

Pain, la banda liderada por el sueco Peter Tägtgren (también de la famosa Hypocrisy), dio un espectáculo dinámico donde Peter muestra una faceta diferente, enfocado en generar algo distinto en el público, ofrece una propuesta muy potente y a la vez amigable, utilizando el humor y diversos recursos escénicos para desenvolver la presentación, que se centraría en su nuevo lanzamiento I Am, lanzado en 2024.
Oceans, quienes ya se presentaron en el mismo recinto hace solo unos meses en octubre de 2024 girando junto a Septicflesh y presentando su disco HAPPY (siendo buen momento para aprovechar de leer la crónica respectiva), volvieron a traer ese metal característico, oscuro y con toques nü, y a la vez encendido que nos conecta con la mente y sus problemas.
Killus, banda del circuito nacional que celebra sus 25 años en activo y que recientemente lanzó su disco XXV Years Feeding the Monster, y en 2023 lanzó su gran álbum Grøtesk, plasmó sobre el escenario una obra músico teatral de metal industrial con estética alineada al horror rock, reminiscente de bandas como Marilyn Manson, Nine Inch Nails y White Zombie, como también acercándose en lo estético a propuestas como la de Misfits o Ghost, con una presencia fantasmagórica.
Killus
Empezando la noche, se presentan cuatro individuos cuyos rostros y atuendos no permiten solo pasar la mirada, sino que te llevan a ver qué es lo que estos sujetos van a hacer. La banda villarrealina de metal industrial Killus comienza un show que nos conecta automáticamente con sus influencias, y nos trae al escenario una obra con estética horror rock y con una energía que puso los pelos de punta. Arrancando con Grøtesk, Man-Made Tragedy y H.E.L.L., todas de su lanzamiento de 2023 nombrado Grøtesk, logran conectar con la audiencia desde el minuto uno con su fuerza y descarga metalera.

Con Javi “Ssagittar” como frontman en el podio, animando al público en todo momento, desfilaron las guitarras de Rubén “Ruk”, el bajo de Josué “Premutoxx”, y la batería de Angel “Anhell Stixx”, resonando en la sala temas como Stranger Things XXV de su reciente disco XXV Years Feeding the Monster, White Lines del disco Ultrazombies, la emocionante balada Paralyzed, donde resaltó una faceta más calma comparada con las frenéticas composiciones características de la banda, sin dejar de parar los pelos de quienes estuvieron presentes. También destacaron con Hypocrisy (que con el nombre sin quererlo hace un pequeño guiño a Tägtgren), dando paso al cierre con la intensa Feel the Monster, y dejando una pista más que encendida al despedirse finalmente con su versión de Gimme! Gimme! Gimme! de ABBA, cerrando así su presentación y dejando toda esa energía para la espera de la siguiente presentación.


La dinámica en el escenario fue uno de los grandes puntos a favor, su presencia destacó en todo momento, se observaba comunicación y fiato entre los músicos, además de conectar fuertemente con el público entre movimientos y gritos de aliento, que junto con la potencia de su música, pusieron de manifiesto que el producto musical nacional tiene un enorme potencial, y que debemos nosotros mismos potenciarlo aún más.
Oceans
Esta banda ha sabido moverse en los circuitos del metal, presentándose constantemente en giras y shows de Europa. Tan solo hace unos meses pudimos verlos presentando su disco HAPPY en este mismo local, por lo que verlos nuevamente en tan poco tiempo fue una grata coincidencia. El grupo oriundo de Alemania y Austria y liderados por Timo -Rotten- Schwämmlein, se caracterizan siempre por dar un show frenético que conecta con nuestra salud mental y nos lleva al borde de la locura, con temáticas que abordan la depresión y las luchas internas de nuestras mentes, siempre con coros que se quedan dando vuelta en la cabeza por bastante tiempo y con una marcada influencia del nü metal.

El show mantuvo la misma estética y línea general del anterior, con mucha energía y entrega emocional, sin embargo, y teniendo en consideración que no han parado de girar en mucho tiempo, se les notaba más cansados, sin llegar a la presencia que lograron en la gran presentación de 2024. Aun así, la banda dio un gran espectáculo, comenzando con las ya conocidas canciones PARASITE y SPIT del disco HAPPY, con toda su agresividad e ironía, para luego de interpretar We Are Nøt Okay, del disco del mismo nombre, dar paso a Breed Consume Die (concluyendo así las canciones del nuevo disco), una gran crítica al rumbo de las sociedades modernas.

Entre palabras de Timo haciendo referencia al plato principal de la noche y a sus giras que los han traído nuevamente en tan solo unos meses (además de pasar la data del merch), suenan los instrumentos de la mano de Patrick Zarske en la guitarra, Thomas Winklemann en el bajo, y J.F. Grill en los tambores, creando la base para que explote todo al coro de This is how we die de la canción Icarus, una línea que a nadie se le puede ir de la cabeza… pegajosa y fácil de seguir. El show avanzó con composiciones que abarcaron el EP We are Nøt Okay, del cual tocaron Shark Tooth, y de The Sun And The Cold con Take the Crown, para finalmente enfocarse en su disco de 2022, Hell is Where the Heart is, con rendiciones de I Sing Alone y Home, para luego rematar la presentación con The Awakening y su grito de I am alive, y finalmente una intensa Sulfur.

Considero que a pesar de que se les notaba cansados (y es de esperarse considerando que no paran de presentarse), la banda cumplió en entregar un buen show con toda la energía que tenían, con mucha calidad, elementos escenográficos variados que compenetraron al público con su presentación, y una importante presencia arriba del escenario, con Rotten debatiéndose entre la sanidad y la locura, plasmando la calidad de este grupo. Y bueno, quien sabe, quizás los vemos nuevamente en lo que queda del año.
Pain
Llega el momento estelar de la velada, la Salamandra ya ha juntado a todos quienes desean ver al gran Peter Tägtgren, a quien muchos ya habían visto en su faceta death metal con Hypocrisy, pero que ahora decidieron acompañarlo en sus horizontes musicales technoindustriales.

El show estuvo cargado de dinamismo, electrónica y sonidos pesados, como también de imágenes y escenografía, cortes que daban un boom extra y mantuvieron la atención del público, a quienes pudimos ver mover sus cabezas y disfrutar de cada canción y momento de la presentación. Cabe recordar que la discografía de Pain es extensa, ascendiendo a nueve discos de estudio, y que esta vez presentarían su reciente disco I Am, lanzado en 2024.

El comienzo lo dieron a tope con una buena dosis de electrónica para marcar la tónica con I Just Dropped By (To Say Goodbye), canción de su reciente lanzamiento, junto a End Of The Line y Call Me (de sus discos Rebirth y Coming Home, respectivamente), con las que recibimos a Peter, quien acompañado de su hijo Sebastian Tägtgren en la batería, Jonathan Olsson en el bajo, y de Sebastian Svalland en la guitarra, tuvieron un desplante animado, dinámico, lo que podemos esperar de alguien como Tägtgren, quien no es un extraño en los escenarios, y que viene con Pain desde 1996, siendo un veterano a estas alturas.

Las pantallas comienzan a mostrar imágenes que nos dan pistas evidentes de la canción que suena, siendo Zombie Slam del disco Psalms of Extinction (del año 2007) la que marca camino. Aquí empezamos a ver que el show viene cargado de recursos que marcarían parte importante de la pauta de éste. Le siguieron Suicide Machine con sus imágenes de lo que parecerían ser hospitales terroríficos, Push the Pusher, e It’s Only Them, antes de un pequeño receso que llevo a la banda a cambiar el tono de la presentación, hacia algo más… veraniego? Así en atuendos playeros interpretan Go With the Flow y a continuación (ya dejando de lado la onda estival) suena el clásico de 2005 Same Old Song (del disco Dancing with the Dead), la que fue el pie para que todos corearan hasta quedar sin voz.


Los suecos prosiguieron con más de su nuevo disco I Am con Don’t Wake the Dead y Revolution, haciendo un pequeño desvío discográfico para The Great Pretender, antes de regresar a lo nuevo con la explosiva y divertida Party in My Head, que con un aire similar a Rockin’ in the Free World de Neil Young dio una atmósfera de fiesta real, con saltos y pelotas inflables que volaban por los cielos de la Salamandra.

Acercándose a lo que sería el final del show, la versatilidad de Tägtgren queda clara con Have a Drink on Me y su onda blusera, la que es seguida por Let Me Out y I’m Going In, para cerrar su explosiva presentación con un extraterrestre que de alguna manera introduce al clásico de 2002, Shut Your Mouth, con la que se despiden de Barcelona.

Si bien hubo algunos desperfectos técnicos con el sonido, a ratos haciendo difícil apreciar las voces adecuadamente, el show estuvo cargado de energía y de un buen uso de los recursos escenográficos, que si bien tuvo muchos cambios de vestuario y juegos visuales en el escenario, no alcanzo a ser demasiado para opacar el espectáculo musical de nivel que trajeron los suecos con Peter Tägtgren a la cabeza, con un show industrial diferente y de nivel, que coquetea con el humor constantemente, pero que mantiene su seriedad en sus letras y su música. Definitivamente una faceta diferente que con Hypocrisy, pero una faceta que vale la pena revisar.







