La sala Salamandra nuevamente ha sido el punto de encuentro de quienes disfrutan mover la cabeza ante la brutalidad del buen metal. Esta vez, el miércoles 21 de enero el turno para liderar la magna ceremonia fue la banda polaca de black metal Patriarkh, liderada por Bartłomiej Krysiuk, y consolidada luego del quiebre de Batushka, que posterior a una batalla legal requirió el cambio de nombre a fines de 2024. Caracterizada por su estética inspirada completamente en la iglesia ortodoxa, pero con un toque algo más… oscuro. Esta vez vienen a presentar su disco Prorok Ilia, su segundo trabajo, lanzado en 2025. Y en esa misma oscuridad los acompañaron Arkona con su folk black metal con sello ruso, Hate, desde Polonia aportando un equilibrio entre el black y death muy característico de su país natal, y también los alemanes de Halls of Oblivion y Sanity, quienes se encuentran en el The Prophet’s Source Tour 2026, organizado en España por Eclipse Group.

Los alemanes de Sanity llevan ya 3 décadas de existencia, entregando un black metal melódico y épico, con letras que aluden a mundos medievales y a la biblia. Formándose en 1994 y comenzando con su debut Sinister Reflections en 1998, alcanzaron a lanzar dos publicaciones más antes de desarmarse, regresando en 2013 pero sin publicar nada hasta el lanzamiento de sus EPs Revelation (2023), y The Beast (2024), sus más recientes publicaciones, las cuales muestran el sonido al cual la banda se ha acercado luego de su regreso.

Por razones de horario, al comienzo a eso de las 17:45 hrs., la sala Salamandra se encontraba bastante vacía, considerando que el horario laboral suele ser hasta pasada esa hora, imposibilitando a los asistentes a llegar a ver las bandas que daban inicio al show. Ante la situación, uno de sus fundadores, Phillip Weishaupt, se acercó al muy reducido público que estaba presente y, de manera muy profesional, se lo tomó con humor y dejaron en claro que darían un gran show para los que se pudieron dar el tiempo para llegar temprano. Junto a el, su hermano gemelo Florian también bromeo con la situación, comenzando un show muy íntimo.

Sonando Throne con la frase Holy is the Lord God Almighty, reflejando el carácter cristiano de la banda, siendo todos sus miembros devotos cristianos. La mezcla de voces épicas y celestiales con la brutalidad gutural genera esa sensación de batalla entre la luz y la oscuridad, con relatos bíblicos y un sonido que para muchos eleva el alma. Trumpets fue otra muestra de su último EP, para luego complementar con Kingdom y Babylon del EP Revelation manifiestan claramente la tendencia actual de la banda en cuanto a sonido, intercalando profundos rugidos clásicos del black metal, entregados por Felix Albe, con las voces limpias y operáticas de Florian, un recurso que muchas bandas modernas de black metal usan al día de hoy. Acompañándolos desfiló la guitarra de Julius Albe, quien aportó riffs y solos que complementaron la guitarra de Florian, y siguieron el ritmo de la batería de Philipp.

El final del show vino con la canción Thousand Years, cerrando un show íntimo que puso en evidencia el profesionalismo que tiene la banda. En cuanto a sonido, hay algunos detalles que hicieron que sonara algo desprolijo, y la ausencia del bajo se notó al faltar cierta profundidad. Sin embargo, es una banda que dejó todo en escenario enfrentándose a una situación donde muchos se rehusan a afrontar, siendo su show una buena sorpresa para quien escribe esta crónica.

Halls of Oblivion

También desde Alemania, Halls of Oblivion nos trae otra toma de black metal, menos épico, mucho más cercano al death metal melódico, y con algunos toques que podrían estar presentes en el doom. La agrupación formada en 2007 lanzó su primera publicación en 2015 con el EP The Blind Legion, no siendo hasta 2019 que debutarían con el LP Endtime Poetry, y en 2023 revelarían su segundo disco, Eighteen Hundred and Froze to Death, siendo este el foco de su show.

La apariencia misteriosa y oscura de la banda nos recuerda a varias de las propuestas del black y el death moderno, oscureciendo sus identidades, pero revelándolas poco a poco en la medida que el show avanzaba. Sebastian Ruf, uno de sus miembros fundadores, lidera con la voz y la guitarra, junto a el co fundador Marcel Welte en la guitarra, Max Beck en la batería, y Alexander Ruf en el bajo.

El show comienza con 8°14’43»s 117°59’34»e, dando un tono muy melancólico a la sala Salamandra, ya sumida en penumbra, explotando con los rugidos de Sebastian, entregando potencia a una atmósfera placenteramente pesada y triste, con juegos de tiempos que acelerándose también aceleran el ritmo de los cabeceos del público, el que poco a poco comienza a llenar la sala. El piano está muy presente en la temática de Eighteen Hundred and Froze to Death, otorgando melodías bellas que se entremezclan y contrastan desgarradoras voces, cuerdas y baterías.

The Summer That Never Was es otra muestra de la intensidad de la banda alemana, mostrando sobre el escenario un gran potencial y dominio del escenario, tanto en lo musical como en la performance, con líneas melódicas muy imponentes que otorgan personalidad a cada tema. Así, cierran con Buried by the Blackest Sand, culminando un show que se sintió como una pequeña ópera, al estilo de Swallow the Sun, muy emocional, sombrío, lúgubre, pero que sin embargo, está lleno de dinamismo al mezclarse con el black y el death melódico, generando atmósferas potentes, lo que sería un sello claro del sonido de la banda.

Personalmente la banda me llamó la atención, con un sonido bastante pulido, una buena puesta en escena, mucha cohesión, y talento. Definitivamente es una banda que habrá que seguirle el rastro.

La presentación de Halls of Oblivion puso un estilo diferente sobre el escenario, y definitivamente ayudó a calentar más los músculos del cuello y el cuerpo para continuar con una noche de liturgias oscuras.

Hate

Los polacos, coterráneos de Patriarkh, llevan 36 años en el circuito del blackend death, sonido particular de muchas bandas de ese país, entre ellas los legendarios Behemoth. Formados en 1990 por Adam Buszko (con su sobrenombre de ATF Sinner) junto a otros exmiembros, hoy representan una carta reconocida en el estilo, siempre potente, agresivo, y oscuro. Hoy en día, Buszko es el único miembro original, acompañado por Dominik Prykiel (Domin) en guitarra, Tomasz Sadlak (Tiermes) en el bajo, y Daniel Rutkowski (Nar-Sil).

El vamos lo da Sovereign Sanctity, de su disco Auric Gates of Veles de 2019, en una muestra de intensidad y brutalidad característica del blackened death, con guturales profundos y cuerdas pesadas se entremezclan con la velocidad devastadora de la batería, con una escenografía que acompaña la estética diabólica de sus integrantes sobre el escenario. Así, arrasaron con Erebos, del disco del mismo nombre (2010) y con The Wolf Queen, una canción de 2021, presente en el disco Rugia.

ph: kbaezortiz

El estilo de la banda automáticamente trae a Behemoth a la mente, con muchas similitudes, y que nos confirman la particularidad del sonido polaco en este género. Rugidos como llamado de batalla, ritmos marcados que alternan en velocidad, con un aire sinfónico de las tinieblas.

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Actualmente Hate se encuentra promocionando su último lanzamiento, el disco Bellum Regiis publicado en 2025, siendo la oportunidad para traer la canción que da nombre al disco, Bellum Regiis, para así seguir con muestras de su nuevo trabajo, intercalando Rugia, antes de cerrar con Iphigenia (una que recuerda el sonido de bandas como Septicflesh), y concluyendo finalmente con The Vanguard, luego de haber brutalizado a toda la sala.

Se nota que Hate ya tiene experiencia sobre los escenarios. Llevando tantos años en los circuitos mundiales del metal ya es un acto consolidado y con personalidad propia, lo que se pudo notar en este show, donde hubo mucha energía, profesionalismo musical, y manejo del escenario, sacando gritos y cabeceos de todo el público.

Es importante recalcar que Hate es una banda que tiene su espacio en los fans, pudiendo ver que muchos asistían a verlos a ellos particularmente. Esto es una muestra de que el que una banda no sea cabeza de cartel no quiere decir que vemos a bandas principiantes, sino que podemos tener ejemplos como Hate, una banda que ya sabe bien lo que hace, y que ha sido parte del desarrollo de un sonido caracteristico del metal.

Arkona

Desde Rusia con amor tuvimos a Arkona, una de las favoritas de la noche. La agrupación de folk black metal que aportó las historias paganas eslavas al metal mundial desde 2002, cuando su cantante y líder, Masha Arkhipova (también conocida como Scream), forma este proyecto que rescata y reivindica la cultura e historia eslava. Luego se unen a la banda los actuales Sergei Atrashkevich (Lazar) en las guitarras, y Ruslan Rosomaherov (Kniaz), y la banda comienza a ganar terreno en el folk, pero introduciendo una gran influencia del black metal en su música, dando pie hoy a una versión muy oscura de la banda.

La grabación de Izrechenie. Nachalo suena mientras la banda comienza a entrar en personaje, arrancando luego con Kob’, canción que nombra su más reciente disco de estudio (2023), seguida por Ydi del mismo disco, una composición potente como muestra de lo que Arkona ha evolucionado a lo largo de su ya larga trayectoria. Con intensas voces que conectan desde varios niveles, Masha encarna a una sacerdotisa que predica el mensaje de la tierra y de los dioses, conecta lo ceremonial con lo oscuro, lo terrenal con lo divino.

ph: kbaezortiz

Si bien es evidente que la banda se está acomodando en un sonido más cercano al black metal, Na strazhe novyh let nos mantiene presentes las bases folk de Arkona, con instrumentos tradicionales como acompañamiento metalero de las cuerdas y batería.

El público hizo notar su gusto por la banda rusa, desde camisetas de la banda hasta solicitudes de canciones estuvieron presentes durante todo el show, y quienes no sabían a lo que iban, seguramente no quedaron indiferentes a lo que Arkona realizó en el escenario. El trance de Masha es hipnótico, un ritual sonoro y visual que con las luces adquiere texturas que potencian la experiencia ceremoniosa.

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Khram, canción del disco de 2018 con el mismo nombre, abre paso a un clásico pedido por el público, Goi, Rode, Goi!, ahora si recordando los sonidos de antaño, con los cantos paganos que en el mejor estilo del folk metal mezclan brutalidad y reivindicación cultural. Y finalmente, los rusos deciden dar fin a la ceremonia con Zimushka, del disco Slovo de 2011.

El balance entre folk y black metal que tiene Arkona es bien particular, donde si bien hay muchas bandas que intentan mezclar ambos géneros, acá tenemos una muestra sólida y resistente a lo largo del tiempo, donde lo estático es enemigo del progreso, adaptando su sonido para enacajar mejor con el presente de la banda, el que ha ido evolucionando y puliendo su sonido, el que viene trayendo buena música desde siempre, y sobre todo, un buen show en vivo.

Patriarkh

La banda polaca es considerado un spin off de una de las grandes propuestas de los últimos años en el metal, tanto de ese país como del mundo. Patriarkh surge con la ruptura de Batushka, cuando Bartłomiej Krysiuk y Krystztof Drabikowski comienzan una batalla legal por el nombre de la banda, para finalmente en 2024 tener que cambiar su nombre oficialmente a Patriarkh, lanzando su último disco Prorok Ilja en 2024 bajo ese nombre. Anteriormente lanzaron el disco Hospodi en 2019 bajo el nombre de Batushka, mientras también existía el proyecto de Drabikowski con el mismo nombre, generando mucha confusión entre los fans.

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El show comienza solemnemente con un posicionamiento de quienes serían los guías en una ceremonia oscura, oculta, y misteriosa, llena de elementos que nos conectan con la estética del cristianismo ortodoxo, pero con toques que también nos envuelven en una estética clásica del black metal, generando una propuesta diferente a las clásicas. Comienza sonando Wierszalin I, inicio del último disco de la banda, entre encendidos de velas, imágenes religiosas con retoques, mientras el humo de los sahumerios llena la sala Salamandra. Los cantos calmos y ceremoniales son cortados de golpe por el sonido de guitarras pesadas y guturales. Continúan el show en orden, siguiendo con Wierszalin II, sirviendo esto de una gran muestra de su último trabajo, un lujo para muchos que disfrutamos de propuestas como esta, donde más que un show de música hay una puesta en escena muy artística. Voces femeninas y masculinas envuelven el escenario mientras Krysiuk lidera este aquelarre.

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Los músicos de Patriarkh nunca muestran sus caras, lo que si bien genera cierta distancia con el público, es como una obra de teatro donde nos sumergimos por completo en una historia que no entendemos, pero nos remueve. Wierszalin III y IV siguen como salmos metaleros, donde las guitarras pesadas, tan pesadas que llevan 9 cuerdas, y dan más profundidad aún a los guturales densos de Krysiuk. Estas canciones son como canticos ceremoniales que nos atrapan con la brutalidad del black metal, la belleza y crudeza de sus voces, y lo provocadora de la escenografía. Así suenan Wierszalin V y VIII, últimas muestras del disco Prorok Ilia, antes de tener un pequeño receso para cambiar levemente la estética al girar a su anterior disco, Hospodi. Wieczernia y Powieczerje dan inicio a esta parte del show, siguiendo en la misma línea, pero con leves cambios, mostrando una faceta diferente al ser ese disco el primero de la banda con esta formación, donde si bien ambos son tremendos discos, podemos sentir más madurez en el último lanzamiento de estudio.

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El show va dando final entre humo, calaveras, cruces ortodoxas y profetas metaleros con más muestras de Hospodi, como Polunosznica, Utrenia, y finalmente una de sus grandes canciones, Liturgiya, encendiéndose luego las luces para descubrir la perplejidad en la que hemos quedado, con el espíritu elevado y nuestra sed de metal saciada.

Todas las bandas presentadas tuvieron lo suyo, fueron muestras distintas pero con factores comunes, siendo el sonido del black metal el central, mostrando sus diversas versiones posibles, entre muchas otras, y agradecemos el poder presenciar espacios como este, y esperaremos lo mismo en el futuro.