El sábado 16 de mayo para muchos fue uno de los más intensos en lo que va del año, y es que el Poble Espanyol de Barcelona estuvo recargado de actitud, velocidad, y garra punk y hardcore con bandas líderes en la escena moderna y no tan moderna. Pennywise fue el anfitrión de la jornada, con invitados representantes de diferentes espacios del género, en el ya muy esperado Reconstruction Tour, el que albergó a un montón de agrupaciones del circuito punk mundial, muchas de ellas las que tanto amamos desde pequeños. Este espacio sirvió de reemplazo para lo que conocíamos como Barna N’ Roll, festival organizado por HFMN Crew (quienes organizaron este tour también) que hasta hace poco llenaba la ciudad de velocidad y saltos punky.
El Reconstruction Tour vino cargado de música de la buena, donde tuvimos, como se mencionó, a los tremendos Pennywise animando el descontrol y los mosh pits, junto a Propagandhi, un gran exponente del punk cargado de crítica social y activismo, Madball y su hardcore intenso, Comeback Kid con su fuerte energía y emoción, The Iron Roses transmitiendo sus mensajes de tolerancia e inclusión, y Dead Pioneers reivindicando la cultura aborigen norteamericana. En definitiva, una explosión de protesta y descarga.
A las 17:30 se abren las puertas y empiezan a verse camisetas de varios de los grandes exponentes del punk y del hardcore, entre ellas vemos mucho NOFX, Lagwagon, y ni hablar de Pennywise y Bad Religión, quienes estarían tocando al día siguiente en el mismo lugar. Si bien en la hora previa al inicio la pista del Poble Espanyol se veía bastante vacía, los costados en el espacio del merch o los varios bares donde se ofrecen desde cervezas hasta bocatas estaban llenos de fans esperando soltar las riendas y entregarse a los pogos. A las 18:30 bastante puntual empiezan a sonar los primeros ritmos con los Dead Pioneers.
Dead Pioneers
La banda oriunda de los Estados Unidos comenzó con su mezcla de punk rock y discursos hablados que dan una sensación de poesía punk, un poco a lo Black Flag y los famosos discursos musicalizados de Henry Rollins. Con referencias a la cultura aborigen norteamericana de su líder Gregg Deal, la banda aportó energía de protesta y reivindicación, abriendo con PO$T AMERICAN, e interpretando algunas de sus famosas canciones como Tired y My Spirit Animal Ate Your Spirit Animal, denunciando la discriminación y el supremacismo con STFU, la inequidad de clases con Working Class Warfare, entre varias otras de sus dos discos, Dead Pioneers de 2023, y PO$T AMERICAN de 2025. Finalmente, el show cierra con la canción que lleva su propio nombre y el de su primer álbum, Dead Pioneers, poniendo en el escenario la protesta y realidad de los primeros pueblos del continente norteamericano.
La propuesta es interesante, a todos los que les gusta el spoken word en el punk y el hardcore de seguro les encantó, dando a ratos hasta tonos que podrían haber gustado a algún fan del rap y del hip hop, pero siempre manteniendo la escénica punk que los caracteriza. Definitivamente una gran adición al cartel.
A medida que avanza la hora, la pista ya muestra mayor concentración, y entendemos que el horario para un día viernes impidió a muchos poder acudir desde el comienzo, pero, sin embargo, ya para la segunda banda la sede del Reconstruction Tour comenzaba a mostrar lo que vendría más tarde. Así, suben al escenario The Iron Roses, una banda que trae el espíritu punk inmortal.
The Iron Roses
Con ese sonido bien clásico del punk y ska de los 90s, la banda creada en 2022 por Nathan Gray (de la banda Boysetsfire) trajo mensajes políticos de protesta hacia el clima de intolerancia que estamos viviendo, luchando por los derechos de todos los seres humanos, en particular hacendo hincapié en los derechos de la comunidad LGBT+. Comenzando con su canción Old Guard mostraron una enérgica actitud sobre el escenario, donde tanto Nathan como Becky Fontaine (también vocalista) descargaron esa garra punk con vocales que levantan el espíritu. A su vez, los mensajes anti-patriarcado vinieron con discursos de Nathan, quien se define como persona trans no binaria, y con canciones como Screaming for a Change, llenas de ska, punk, hardcore y todo eso que nos gusta tanto, siempre con mensajes de libertad y liberación.

Ante la presencia de este sonido y actitud, me es inevitable encontrar ciertos paralelos con Against Me!, otra banda (que, de paso, me gusta muchísimo) de la escena punk estadounidense, de la cual su cantante, Laura Jane Grace, es una persona trans, y sus letras hablan de temáticas vinculadas, además de a ratos tener parecidos en el estilo, con tonos de ese folk punk de protesta, abriendo el punk a grupos que en algún momento fueron marginados.
El show transcurrió con canciones como Hearts on Fire y Rebel Soul Sound, pero la actitud y energía de la banda quedó más que manifiesta cuando vemos a Nathan y Becky bajar a la pista mientras cerraban su show con la canción No Way, con un emotivo discurso previo sobre lo difícil que es transitar emocionalmente por la vida, lo que sería la premonición de un momento intenso y conmovedor, habiendo guardado sus buenas energías para hacer un tremendo cierre de su show y dar paso a una de las grandes del cartel, Comeback Kid.
Comeback Kid
A los gritos de su vocalista Andrew Neufeld, comienzan revolucionando el Poble Espanyol con su velocidad, intensidad, y actitud hardcore al ritmo de False Idols Fall, con esos riffs de guitarra característicos del género, veloces, agudos, y arrasadores. Desde acá en adelante, entramos en una centrífuga que a ratos se vio clarísima en el pit, a pedidos de Neufeld, quien puso a girar a cada persona presente en los primeros circle pits de la jornada, con My Other Side de fondo. A esta altura el recinto ya se empezaba a ver bastante lleno, con algunas crestas punkys destacando entre el mar de gente que empezaba a subir la marea.
Comback Kid ha sabido llegar a la gente a lo largo de su trayectoria, su hardcore veloz, melódico y emocional mueve y conmueve masas enteras de fanáticos a los que les gusta una cuota de sentimiento extremo en su música, con gritos de Neufeld que poco espacio le dan para respirar, como si estuviera desahogándose, junto con la energía de la banda completa a la hora de desatarse en el escenario, interactuando con quienes han permitido que durante tantos años hayan llegado hasta donde están, sus fans.

Los canadienses hicieron referencia a dos bandas en particular, con quienes compartirían escenario. Una de ellas es Madball, quienes ya son exponentes del hardcore, y también Propagandhi, con quienes comparten su ciudad natal de Winnipeg, en Canadá, esto destacando el honor que era para ellos tocar en el mismo escenario que ambas agrupaciones, de las cuales podrás leer más adelante.
Luego de pasar por su disco Wake the Dead, el cual cumple 20 años y del cual han hecho una gira de aniversario, el setlist trae canciones más nuevas como Heavy Steps, coreada por todos dejando los pulmones tanto en gritos como en saltos, como también una emocionante Somewhere, Somehow, Absolute (una canción que originalmente colabora con el gran Devin Townsend), y G.M. Vincent And I, entre muchas otras a alta velocidad y fuerza, para finalmente cerrar con la gran Wake the Dead, la que fue cantada en su inicio por todo el público con tal intensidad y emocionalidad que la banda se desató en su interpretación, dejando claro por qué era una de las favoritas del cartel.
Y si vimos intensidad, lo que vendría a continuación sería como correr una maratón, porque Madball no bajo la velocidad ni la dureza niun solo minuto.
Madball
La banda neoyorkina que surge en 1988 desde Agnostic Front (otra que estaría el día sábado) se caracteriza por esa actitud hardcore de la vieja escuela que arrasa con todo, y así vimos a su vocalista Freddy Cricien corriendo de lado a lado sin parar desde el inicio, que lo dieron con Hardcore Lives, siguiendo con Can’t Stop Won’t Stop, donde, claramente el título de la canción dejó clara la propuesta intensa que trae este grupo ya medio legendario de la escena.
Freddy no bajo la maquina en ningún momento, con cada aliento diciendo alguna palabra, las que acompañadas de veloces baterías y cuerdas dieron pie para que el público se pusiera más intenso, descargándose en magníficos pits, pasando por Hold It Down, y al llegar el momento del clásico Set It Off (la que abre su primer disco) tuvimos el placer de tener a Freddy bajando a la pista, mostrando esa cercanía con la audiencia, con la cual se comunicó en un perfecto castellano, producto de su ascendencia colombiana y cubana. Esto fue un punto que marcó la diferencia ya que más que comentarios, directamente se comunicó fluidamente con todos, acercándose en todo sentido a quienes disfrutaban el show de Madball, haciéndolos partícipes en todo momento.

El show se mantuvo arriba constantemente, con actitud de calle y dura a la par de grandes temas como Get Out, Demonstrating My Style, Rev Up, y Nuestra Familia, llegando a cada espectador, tanto los que conocían la banda, como los que recién venían escuchando de ella. En un momento, al fallar el micrófono de Freddy (el que estuvo volando para los lados y hacia arriba y abajo del escenario cosntantemente), simplemente lo dejó y continuó como pudo con los micrófonos disponibles, hasta que le pasaron otro para que se pudiera mover, demostrando el compromiso con el público, a quien no dejó de cantar ni un solo minuto del show.
Madball trajo esa actitud oldschool, bien callejera, bien intensa, bien agresiva, y bien humana, dejando Freddy esto clarísimo constantemente con su calidez sobre el escenario, el que dejaron con uno de sus grandes nuevos clásicos, Doc Marten Stomp, dando una última ronda de descontrol en la pista. Definitivamente uno de mis shows favoritos de la jornada.
Ya durante el show de Madball ha caido la noche, las luces del escenario empezaron a hacer lo suyo, cambiando los aires sobre las tablas. En eso, un recinto lleno hace espera a punta de cerveza y bocatas para una de las grandes propuestas de la noche, los canadienses de Propagandhi.
Propagandhi
Propagandhi lleva décadas evolucionando, desde sus inicios en 1986 como proyecto thrash, hasta su desarrollo como banda punk, hardcore, y hoy en día acercándose a sus raíces metaleras, bien mezcladas con ese sonido punk rock característico que los acercaría a algo así como una banda de punk progresivo. Este show sería el primero en mucho tiempo para el grupo candiense, aprovechando de presentar canciones en vivo de su último disco At Peace, lanzado este mismo año, teniendo nosotros el honor de escuchar varias de ellas en directo por primera vez.
Si bien la banda comenzó con algunos problemas técnicos que llevaron a la demora del inicio, luego de disculparse (mostrándose Chris Hannah y Jord Samolesky molestos por la situación), y de llegar al escenario su bajista Todd Kowalski, empiezan con Failed Imagineer, al mejor estilo del punk rock de sonido californiano, dando rienda suelta a un show con alta carga política que seguiría con el clásico The Only Good Fascist is a Very Dead Fascist, la que fue coreada por todos quienes la esperabamos.
El nuevo disco At Peace tuvo su importante lugar, siendo presentada Rented P.A. Y Prismatic Spray (The Tinder Date) por primera vez en vivo. De ese mismo disco luego sonaron Cat Guy y No Longer Young, pero no antes de otro clásico, …And We Thought Nation States Were a Bad Idea, una canción que refleja claramente su ideología ligada al anarquismo.

Un momento que no esperabamos fue cuando empezaron con Apparently, I’m a P.C. Fascist (Because I Care About Both Human and Non Human Animals), parando repentinamente, donde Chris menciona que se ha olvidado de la letra, bromeando y aludiendo a no haber tocado en vivo en mucho tiempo, pasando a Back to the Motor League, la que puso a todos a corear instantáneamente.
Hacia el final del show suenan algunas (de mis favoritas) de su nuevo disco, Guiding Lights y At Peace, las que muestran como la banda ha rescatado influencias tanto del punk como del metal, rompiendo las barreras del género. Finalmente se despiden con Victory Lap y Night Letters.
En línea con su activismo político, si bien la banda no dio muchos discrusos ni mensajes políticos, si se tomó un pequeño espacio para concientizar sobre la situación en Gaza, mostrando su apoyo al pueblo de Palestina.
Si bien el show estuvo muy bueno, de buena calidad musical, y sobre todo resaltando la presentación de su nuevo disco en vivo, se pudo notar cierta molestia desde el comienzo en la banda, no con el público ni nada que repercutiera considerablemente en él, pero fue inevitable notar que los ánimos no parecían estar de lo mejor. Considerando la demora, podría haber tenido relación con problemas técnicos o algo circunstancial. Sin embargo, entregaron un show de calidad, con muy buenas canciones, y tocando algunos de sus temazos del nuevo disco por primera vez.
Con la noche completamente puesta y un Poble Espanyol lleno e iluminado, es el turno de quienes cerrarían la noche, un clásico que ya hemos tenido sobre el mismo escenario, y del que nunca nos aburriremos de ver. Ahora le toca a Pennywise cerrar con broche de oro.
Pennywise
La banda formada en 1988 en California ya es más que un clásico, es una institución, es parte del soundtrack de una generación, siendo de las agrupaciones más influyentes del género a nivel mundial.
Comenzando con Wouldn’t It Be Nice se desata el público que viene esperando ansiosamente, entre saltos, pits, y crowdsurfing el show continuó con My Own Country, It’s What You Do With It, Just for You, e It’s Up to Me, antes de llegar a uno de los grandes clásicos de la banda, cantado por todos los presentes, incluso los no tan familiarizados, sonando Same Old Story desde Barcelona hasta Los Angeles.
Como siempre, Pennywise mantuvo constantemente la conexión con el público, con Fletcher Dragge, su guitarrista, y Jim Lindberg, su vocalista, entreteniendo a la audiencia entre canciones y comentarios, siempre con un tono lleno de humor y actitud punk, criticando las políticas de su actual gobierno de turno.

Después de sonar Homesick vino uno de los (tantos) puntos altos del show estuvo con un importante guiño a uno de los reyes del punk californiano, NOFX, banda de la que pudimos ver incontables camisetas (vistiendo yo mismo una), y que se despidió de los escenarios el año pasado, luego de una vasta carrera e influencia. Así, sonaban extractos de Bob, Kill All the White Man, Don’t Call Me White, Stickin’ in My Eye, y The Brews, lo que entre bromas e interacción non stop encendió aun más al público, quienes, a pesar del día intenso, aún daban la vida. Y por si no fuera poco, justo a continuación, los californianos tocan uno de sus grandes y eternos clásicos, Fuck Authority, lleno de actitud punk contestataria.
Es evidente que Pennywise se ha hecho un nombre en la escena mundial, y sobre todo acá en Barcelona, con una parte importante de asistentes usando camisetas de la banda, mostrando su fanatismo a tope, y manteniendo la energía durante American Dream, Straight Ahead, y Perfect People, que dieron paso a otro de esos temas que resuenan constantemente en nuestras cabezas cuando pensamos en la banda, Society. Todos los que escuchamos punk conocemos esa canción, y escucharla en vivo es, para muchos de los nostálgicos como yo y muchos, un placer.
Broken, Living for Today y Alien nos acercaron hacia el final del show, sin bajar la intensidad, y con un público que si bien seguro estaba cansado, tuvo energía para darle caña sin parar a los pogos, gritos, y coros. Y como ya suele acostumbrar la banda, empezaron a tocar las primeras notas de un clásico cover, Stand by Me, canción que todos hemos escuchado siendo versionada por muchos, pero que Pennywise ha sabido otorgarle su sello personal.

Una vez más Pennywise ha movido a Barcelona completa con el mar de pogos que generan sus shows, y como queríamos más Pennywise, que mejor que tocar la canción que lleva el nombre de la banda (y del payaso diabólico que ya todos conocen), lo que podría haber sido un gran final, pero tocaba una última corrida para el cierre que todos estabamos esperando, Bro Hymn, una canción compuesta por Jason Thirsk, quien falleció en 1996, a quien la banda homenajea en cada show, haciéndolo también para otros amigos que ya no están en este mundo, saliendo emotivamente del escenario y todos nosotros con el corazón lleno dejando el recinto, al que muchos volverían al día siguiente.
Ha sido un agrado volver a tener un festival que celebre el punk rock y el hardcore internacional en Barcelona, un espacio dedicado a todos los que amamos este género y qué mejor que con bandas que seguimos desde que comenzamos a entrar en él. Definitivamente esperamos que esto siga año tras año, cada vez con más exponentes del circuito mundial.








































