Día soleado, Electric Callboy como cabezas. Nada podía salir mal. La entrada al recinto ya parecía fluir mejor que otros días: más seguridad, más trabajadores, más gente de apoyo en las barras… Se ve que aprendieron de sus errores. Minipunto para el festi.

Comenzamos con Fit for a King. Descarga bestial de los estadounidenses ante no mucho público. Se ve que es un festival de metal más clásico, pero poco a poco se va abriendo a la modernidad. Y traer a esta banda es un claro ejemplo de ello. Presentaban su nuevo disco, que justo salía este día. Pudimos escuchar algunos de sus nuevos singles como Lonely God o No Tomorrow, junto a sus temas más clásicos como Backbreaker o When Everything Means Nothing.

I’m a Dwarf and I’m digging a hole, el estribillo del momento. Picos hinchables, palas de goma, armaduras y temática medieval. No hace falta que os diga a quién íbamos a ver. Wind Rose es ya un fenómeno en las redes y, por supuesto, en los escenarios. La banda italiana liderada por Francesco Cavalieri es uno de los reclamos más divertidos de cualquier festival. Se lo gozó desde el blacker más trve hasta el metalero más moderno. Todos nos pusimos a cavar un hoyo. Sin ningún tipo de remordimiento.

Pasamos de enanos a patitos de goma. Alestorm fue otro de los reclamos principales del festival. Y es que somos metaleros, pero también nos gusta la fiesta. Vodka, cerveza y buen rollo: eso traen los escoceses con su folk, y por eso nos gustan tanto. Pocas virguerías y mucha desvergüenza. 10/10.

De ahí pasamos a la seriedad. Porque también sabemos ser serios y rendir homenaje a las leyendas. Y Kerry King es una de ellas. Venía al Rockstadt con su proyecto en solitario, al margen de Slayer… al margen, pero no mucho. Rodeado de músicos increíbles como Phil Demmel o Mark Osegueda, el guitarrista de Los Ángeles ha sabido hacer un grupo que suena a Slayer, pero sin llegar a serlo. Escuchamos temas de su primer disco en solitario, como Two Fists, y clasicazos como Raining Blood o Repentless. Sin olvidar su tributo a Black Sabbath con una cover de Wicked World.

Volvemos a la fiesta. Si una banda del mundo del metal es sinónimo de fiesta, esos son Electric Callboy. Con mucho más espacio entre el público que el día anterior —casi lleno, pero cómodos— pudimos disfrutar y bailar, como siempre, de la banda alemana. Confeti, fuego, techno y breakdowns, no pido más a la vida. Elevator Operator, RATATATA o Pump It fueron sólo un ejemplo de los temazos que se tocaron en este tercer día de Rockstadt Extreme Fest.

Con esta fiesta en el cuerpo y con la alegría de que este día todo fue como la seda, nos fuimos a descansar, que aún nos quedaban dos intensos días por delante.

Texto y fotos: Beatriz Blanco

REF 2025 | GALERÍA DÍA 3