- Comienza septiembre, se acaba la temporada de vacaciones, verano, festivales y poco a poco la agenda de salas vuelve a coger ritmo.
El pasado sábado Salduie volvían a Madrid en un formato acústico tal y como les descubrí hace ya unos años en aquellos conciertos post pandemia.
Vestidos elegantemente de riguroso negro, el sexteto se presentó ante una numerosa y ruidosa tvrma abriendo la veda con el homenaje al poderoso Caraunios.
Este concierto se engloba dentro de la gira Dvatour, en la que los maños presentan su quinto trabajo Dvatir, cuyo tema homónimo sonó con fuerza destacando a todas esas mujeres guerreras que defendieron su tierra frente a las incursiones romanas.
Después, para tratar de mitigar el sofocante calor de los últimos coletazos de un asfixiante invierno, Salduie nos trasladaron a los Pirineos para invocar al poderoso Imbolc cuyo rugido anuncia el final del invierno.

Pero nada, no hay manera de obviar que estamos ante los últimos días de verano así que tuvimos una vuelta al calor con Lugnasad, festividad estival donde las voces de Nem y Diego se entremezclan entre la dulzura melódica y el más crudo gutural.
Para quienes aún no les conocen, Salduie hacen más por la historia antigua de este país que décadas de tediosas reformas educativas, con sus canciones podemos conocer figuras como Sertorio o tradiciones ya olvidadas como el Hospitium, un tema donde la gaita de David cobra protagonismo y que rara vez suena en directo.

La que nunca puede faltar es el rito tradicional del solsticio de verano que son Los fuegos de belenus, donde Nem y David interpretan juntos a los vientos la pegadiza melodía mientras el público salta y celebra radiante el encuentro.

Tras tan intenso momento, toca rendir homenaje a Caído en combate un tema más tranquilo, donde la línea de bajo por parte de Dani atrapa a cualquiera que sepa apreciar este maravilloso instrumento, la gente canta, el ritual está saliendo perfecto y Salduie lo sabe, sin apenas esfuerzos la catarsis está asegurada.

Hubo que hacer una breve pausa por incidencia con la silla Vik, pero en seguida pudimos retomar para rendir culto a las protectoras y difusoras del conocimiento a través de El canto de las madres.
De pronto Nen y Diego ceden espacio para que el resto ganen presencia con un breve corte instrumental donde sonaron pasajes de folk tradicional alternándose con fragmentos de algunos de sus temas.
Sergio puso a pleno rendimiento las percusiones para introducirnos en El agua del tejo, primer single de Dvatir y cuya impactante letra sobrecoge en cada escucha.

La tvrma pedía más fragor a la batalla y crearon unos suaves moshpits o softpits emulando los buitres psicopompos del ritual de la Descarnatio, algo que dio un momento mágico a la velada.
Aún hubo tiempo para la hermandad de la mano de Ambaxtos antes de ir cerrando mientras brindamos por la batalla con Caelia.

Publico entregado se animó aún más al anunciarse que el fin de gira será en Madrid a comienzos de 2027 y se prepararon para cantar a la poderosa Numancia ciudad irreductible que prefirió su sacrificio a su sumisión.
Como no podía ser de otra manera, Nem y Diego sacaron unas cuantas botellas con las que celebramos el final de un show increíble bebiendo rica Hidromiel.
Ya son varias veces que veo a Salduie en directo y una vez más demostraron que saben ganarse a su público, que el formato es indiferente cuando la conexión entre ambos lados del escenario es tan potente. Veremos que nos trae el futuro de esta destacada banda, mientras tanto Salud y Salduie!








