Spike volvió a pisar un escenario en nuestro país en solitario en formato acústico e hilarante, os lo cuento.

Despedido de su propia banda, el polémico vocalista britanico Spike regresaba a nuestro país. Esta vez en formato acústico acompañado de una leyenda Del Bromham, guitarra y voz de la banda Stray.

El entrañable músico salió con su guitarra y su alma de blues a contarnos su historia con Stray con la música en general. Las canas no fueron impedimento para que su voz fluctuara y deleitara nuestros oídos. Dedicó una canción al Jack Daniels, tocó un tema del primer disco de Stray, nos pidió acompañarlo con nuestras palmas y se atreve con un tema al piano que no le queda nada mal.

Para acabar vuelve al blues con una historia sobre una ex y un tren y hacemos de locomotora en el estribillo. Un tierno show ofrecido por un cercano músico.

La sala se iba llenando, la expectación por ver al cantante británico era máxima, el impredecible e impetuoso Spike podía salir por cualquier sitio, musicalmente hablando, en la Rockville no había opción física de mucho más.

Al ser la primera cita de esta mini gira de Spike sin The Quireboys, no había opciones de comparaciones posibles, íbamos a corazón abierto todos.

Vaso en mano, aparecía el singular vocalista pasadas las diez de la noche dos sillas, un público fiel y expectante y un simpático guitarra de apoyo, el paciente Christian Heilmann. ¿Qué podría salir mal?

Tenía la noche charlatana el de Newcastle y con un extraño “que viva España” comenzaba lo que sería un show para no olvidar. Se me complica bastante desgranaros el setlist, porque entre versiones de clásicos, anécdotas, recuerdos y bromas, la cosa estuvo un poco dispersa musicalmente hablando, las risas que pasamos no nos las va a quitar nadie en nuestra vida.

De su banda The Quireboys cayeron menos temas de los que me hubiera gustado, pero estamos hablando de Spike y os aseguro que lo que llevaba a modo de setlist, una especie de álbum de fotos de tamaño gigante repleto de notas, nada que ver con la realidad que nos sirvió.

Guy Bailey fue el protagonista en varias ocasiones, la primera en There She Goes Again que vino tras un no muy emotivo I Don´t Love You Anymore. Los otros dos temas clásicos que tuvimos el honor de escuchar fueron Roses And Rings y casi al final del show nos soltó una fiestera 7 O´Clock armónica incluida, eso si fue para recordar.

Tocó algún tema de su disco en solitario bromeando sobre que no lo conoceríamos porque no habíamos comprado el cd, un par de insultos si nos cayeron, pero con esa sonrisa y esa mirada, todo se perdona. Christian, su guitarra de apoyo, nos contagiaba con sus constantes risas y su buen hacer en la sombra.

Versiones, pues se lió un poco contando historias de John Lydon de Sex Pistols, de sus conciertos con Aerosmith, Whitesnake, Gary Moore, Tyla y los que se me olviden porque todo fue como muy atropellado. 

De Dogs D´Amour fue una de las primeras, How Come It Never Rains, You Always Get What You Want o algo así, porque enmedio de los temas se nos iba a por una cerveza o nos preguntaba por el precio de algo, fue otra de las canciones clásicas y el Here I Go Again una de las más coreadas por la gente que casi llenaba la sala. 

Muchas bromas, muchas alusiones a su ciudad natal y a la cerveza y al fútbol. El momento emotivo, musicalmente hablando, fue al final, una canción dedicada a su madre, ahí sí se puso serio el vocalista y sacó lo que de verdad lleva dentro, sólo en el escenario con la guitarra, parecían uno. Se hizo tarde y un atropellado final, recordemos, es Spike, nos dejó con las ganas de más. 

Su voz, no es la de hace años, el formato, casi obligado por las circunstancias es el que es y no hay más. Veremos qué nos depara el futuro del excéntrico artista, lo del viernes pasado, algo para no olvidar. Gracias a R.M. Concert Promotions, por hacerlo posible.